El caldero mal oliente de la Democracia Cristiana, devela misoginia y corrupción

29 Agosto, 2017 - 9 minutos de lectura
Patricia Aguirre / Candidata a Diputada distrito 5
La Serena, La Higuera, Vicuña, Paihuano, Andacollo, Coquimbo, Ovalle, Río Hurtado,Combarbalá, Punitaqui, Monte Patria, Illapel, Salamanca, Los Vilos y Canela

Allí en la propiedad de calle Libertador Bernardo O’Higgins 1460 P2 Región Metropolitana, funciona el Cónclave de la Democracia Cristiana. Donde caudillos, príncipes y villanos patriarcales, envestidos de oscura moralidad con aires de religiosidad y supremacía, han propiciado las condiciones perfectas para producir el caldo de cultivo que fermenta y expele olor a misoginia. Un caldero, cuya mezcla podrida de egos y fundamentalismos, lleva décadas cocinándose y espesándose con un hedor que apesta a unos pocos. La mayoría sigue convocándose alrededor de su imponente y robusta mesa redonda para nombrar a sus valientes caballeros y planear, entre muchas otras cosas, la vida de las mujeres, artificiando el poder y el control sobre ellas. ¡No a su autonomía física!, vociferan al unísono.

El inicio alegórico y sarcástico de tono medieval hace eco de la carta de Kirk, el marido de Goic, que arremete con todo luego que la Junta Nacional de la Democracia Cristiana decidiera ratificar a Ricardo Rincón como candidato a Diputado, pese a tener una sentencia por violencia intrafamiliar. Kirk en su carta los trae a colación con nombre y apellido: “(…) Juan Morano Cornejo, Gabriel Silver, Matías Walker, Fuad Chahin por nombrar algunos”. Fueron los que le dieron un espaldarazo a Rincón y al mismo tiempo dieron la espalda a las mujeres. ¡Así de simple!, porque en Chile las cifras en materia de violencia contra las mujeres son elocuentes: 3 de cada 7 mujeres ha sufrido violencia por parte de su pareja o ex pareja; 3 de cada 4 mujeres ha sufrido acoso callejero; cada 25 minutos es violada una mujer en Chile; en lo que va del año se han consumado 40 femicidios y 1 femecidio suicida; en los últimos 10 años han sido asesinadas más de 500 mujeres por sus parejas y ex parejas; cada año las cifras de femicidios frustrados igualan y en ocasiones doblan a los consumados. Ellas, las sobrevivientes, han estado expuestas a una violencia extrema con grandes dosis de odio y ensañamiento, donde los agresores (parejas o ex parejas) les han quebrado los huesos, apuñalado y mutilado partes de su cuerpo, quemado y cortado su rostro, sacado sus globos oculares, quebrado y arrancado sus dientes, dejado tetrapléjicas, y un gran y triste etc.

Por eso la indignación y me pregunto: ¿Hasta cuándo las mujeres debemos sufrir violencia institucional? Los partidos políticos también nos violentan cuando se alinean tras sus creencias religiosas para controlar nuestros cuerpos. Nos violentan cuando se alinean tras la impunidad de un agresor que recibió una sentencia por violencia intrafamiliar que decidió no acatar y hoy contribuye, desde el parlamento, a redactar leyes para que otros acaten y sentirse con el derecho de ser reelegido. Nos violentan con su doble discurso cuando Carolina Goic ahora enarbola la bandera por las mujeres y no fue capaz de alinear al partido para que aprobaran las migajas de un proyecto de ley de aborto en tres causales que da cuenta de una respuesta mínima a la interrupción del embarazo por razones humanitarias. Nos violentan los argumentos dilatorios del octogenario Zaldívar, nos violentan los pareos en las votaciones, las abstenciones y los votos en contra de cualquier proyecto de ley que abogue por nuestras autonomías, libertades y derechos fundamentales.

Estos hechos también violentaron a quienes decidieron salir corriendo del hedor de ese caldero. María Luisa España quien se desempañaba como subdirectora del SERNAMEG renunció a su cargo, asegurando que la decisión del partido demostró: “no valorar los derechos y la dignidad de las mujeres”. Otro que también decidió salir corriendo fue el vicepresidente y diputado DC Sergio Espejo que no dudó en calificar duramente la crisis ética de la Democracia Cristiana y que no podría explicar cómo se está “amparando el maltrato contra las mujeres, amparando la violencia intrafamiliar (…)”. También menciona un “golpe de Estado ordinario” de parte de la Junta Nacional que dejaría “sepultada” la candidatura de Goic. Otro que también se asqueó fue Tello, abogado de Carolina Hidalgo, la ex pareja de Rincón, quien también aseguró que el parlamentario había sido protegido y blindado por casi la totalidad de los diputados de la Democracia Cristiana, pese a ser “culpable de violencia intrafamiliar” como él lo asegura. Fue en una entrevista que dio al Mostrador el 2 de agosto donde Tello menciona la gravedad de las lesiones de Carolina, dice: “La más grave una fractura de nariz, esto está certificado en tribunal por un certificado médico extendido por la Clínica Alemana, más otro tipo de hematomas. Lo que me gustaría señalar además, que lo que más me impresionó, más allá de las marcas visibles de la violencia, era su actitud de una persona que había sido objeto de un evento traumático. Se notaba que ella estaba en una depresión natural digamos. Y eso a veces puede ser más difícil recuperar que las lesiones”.

Ahora hablan de estándar ético, cuando Rincón pasó un periodo completo como un honorable diputado. Y ¿Qué pasará? con Jorge Pizarro y Roberto León que están siendo investigados por financiamiento irregular de la política por boletas falsas en caso SQM; o con Iván Fuentes y Patricio Walker, que aun cuando sus causas han sido sobreseídas, fueron vinculados a Fipes la principal agrupación de pesqueras del sur; o con Marcela Labraña, la ex directora del SENAME que busca ser candidata a diputada por el distrito 12 y enfrenta un proceso judicial por las muertes de menores mientras dirigía el organismo. Según lo señalado por Paula Aguilera en eldesconcierto.cl el reciente 3 de agosto.

Como mujer, madre, esposa, trabajadora, feminista y candidata a diputada por el quinto distrito, también me indigna esta forma de hacer política y me sumo al repudio de estas malas prácticas tal como lo ha hecho la Red Chilena contra la violencia hacia las mujeres con su campaña “Agresores de mujeres fuera de cargos públicos” y a los comunicados de La Coordinadora Ni Una Menos, grupos de mujeres y feministas.

Y para finalizar. Con una mano en el útero y la otra en el corazón, a modo de ritual femenino, espero que la presión mediática perturbe el círculo de blindaje, apoyo y adhesión de Rincón. Porque la credibilidad, protección y redes de apoyo deben ser para las mujeres sobrevivientes de la violencia machista y no para los agresores. Un abrazo fuerte y sororo para ti Carolina Hidalgo.