Gobiernos locales: oportunidad para crear nuevas alternativas

21 Septiembre, 2016 - 7 minutos de lectura

Ricardo Díaz Cortes, candidato a alcalde por Antofagasta y Jorge Sharp, candidato a alcalde por Valparaíso.

 

Por décadas se ha generado en nuestro país un proceso desarticulador del tejido social, que logró profundizar la defensa de los individual, por sobre el colectivo, atrapándonos en una sociedad exitista que –en el contexto político actual– persigue y protege el privilegio de unos pocos, frente a los derechos fundamentales de la gran mayoría.  Desde esta perspectiva, el sistema –instaurado desde 1980 en adelante– mantenido por el duopolio –Nueva Mayoría (ex Concertación) y Chile Vamos (ex Alianza)– han amplificado la grave segregación entre quienes son parte de una élite, beneficiaria del modelo económico, y una ciudadanía, que sostiene dicho modelo sobre la base de su trabajo, pero también sobre la base de su exclusión de las grandes decisiones políticas que se toman en el país.

En tal juego han caído los municipios, que, en su origen, son plataformas democratizadoras inmediatas de la población, pero que han negado su condición de ser verdaderos representantes políticos de la ciudadanía, al convertirse, finalmente, en sedantes de las demandas sociales. Los municipios, por la construcción de redes clientelares, han sido factores de desarticulación política y social durante décadas. Revertir esta situación requiere de una ciudadanía organizada, dedicada a pensar y construir su ciudad de una manera alternativa, lo cual implica un proceso complejo que incluye, pero a la vez desborda, lo institucional.

Buscar contribuir a un proceso de articulación popular con una perspectiva transformadora, durante un período eleccionario cruzado por una fuerte crisis de representación, es un evidente desafío que hemos asumido en Antofagasta, en Valparaíso y en otras comunas de nuestro país, donde han sido sus habitantes los llamados a tomar el protagonismo.

Así, los espacios que nos levantan hoy como candidatos a alcalde “Unidos por Antofagasta” y “Movimiento Valparaíso Ciudadano”, han apostado por la fórmula de hacer de la participación –más que una propuesta programática o una promesa de campaña– una práctica constante que se ha convertido en el eje estructurante de las candidaturas, transformándose en su principal proyección más allá del 23 de octubre.

No basta con un cambio de alcalde o de concejales para cambiar las trastrocadas prioridades de la vieja política, que tienen a nuestras ciudades segregadas y abandonadas. Se necesita una serie de cambios estructurales, muchos de ellos de carácter nacional y cultural, para poder conquistar una vida más digna para todas y todos. Es por esto que pensamos que debemos convertir los gobiernos locales y a la figura del alcalde en herramientas de cambio a disposición del movimiento social.

Coincidimos en que no basta con un cambio de alcalde o de concejales para cambiar las trastrocadas prioridades de la vieja política, que tienen a nuestras ciudades segregadas y abandonadas. Se necesita una serie de cambios estructurales, muchos de ellos de carácter nacional y cultural, para poder conquistar una vida más digna para todas y todos. Es por esto que pensamos que debemos convertir los gobiernos locales y a la figura del alcalde en herramientas de cambio a disposición del movimiento social.

Así, tanto en Antofagasta como en Valparaíso, soñamos con una ciudadanía irrumpiendo en la política, al tomar en sus manos la búsqueda de soluciones para las diversas necesidades locales que, colectivamente, han sido señaladas por los movimientos sociales, como, por ejemplo, una que tenemos en común: la relación armónica que debe existir entre la actividad portuaria y el desarrollo de nuestras ciudades, lo cual resulta indispensable para conseguir un real desarrollo para todos y no a costa de la calidad de vida de sus habitantes.

La élite tiene diversos proyectos a lo largo del país que se vinculan, principalmente, con la necesidad de explotar las riquezas de nuestras regiones, por lo que consideramos oportuno señalar que, desde ahora, debemos ser nosotros, la ciudadanía organizada, los que planteemos las ideas sobre el país y la vida que queremos para nuestras comunidades.

Las grandes transformaciones deberán surgir, necesariamente, de proyectos colectivos como los que hoy se están levantando y que apuntan a recuperar la política, con el fin de ponerla al servicio de todas y todos.

Revolución Democrática y el Movimiento Autonomista nos debemos a los movimientos sociales desde donde provenimos, es nuestra tarea participar y promover la articulación entre estos con una perspectiva estratégica de transformación, no solo dentro de nuestras comunas sino también a nivel nacional.

Durante estas elecciones y junto a otros movimientos y partidos, hemos comenzado una construcción programática común, esperamos contribuir desde nuestros trabajos locales para darle a esta una mirada de largo plazo que sostenga este esfuerzo, superando el identitarismo y poniendo por delante los anhelos de nuestro pueblo. Aunque nos separen más de 1000 kilómetros, a Valparaíso y Antofagasta nos unen sus habitantes que hoy se proponen retomar la soberanía sobre sus ciudades e iniciar, así, el proceso de esperanza y cambio que desde hace décadas se nos ha negado.

Publicado en El Mostrador

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