8 de marzo: celebraremos cuando caminemos sin temor

Marcela Sandoval, secretaria general de RD
8 de marzo: celebraremos cuando caminemos sin temor
Marcela Sandoval Osorio, Secretaria General Revolución Democrática
El 8 de marzo no es una fecha para celebrar. No por amargura ni por falta de motivos. El Día Internacional de la Mujer es una fecha en que recordamos aquellos nombres de pioneras y defensoras, cuyas historias de rebeldía y también de temores marcaron sus luchas. Es un día para recordar a las mujeres que han escrito trascendiendo la voz masculina de la historia y cuyas palabras hoy resuenan en todos y todas quienes creemos que la justicia de género es el centro de una verdadera democracia.
Pero sobre todo es un día para renovar nuestro compromiso con la igualdad y exigir transformaciones concretas y profundas. Este 8 de marzo la defensa de la vida de mujeres y niñas no es una consigna, es una necesidad urgente de quienes viven diariamente afectadas por agresiones, amenazas, abusos o acoso; y es una convicción de quienes creemos que es urgente resguardar el derecho a vivir sin violencia.
Que surjan iniciativas que denuncien el acoso callejero y promuevan que este tema sea parte de políticas educativas es un avance indiscutible. Chile debe contar además con un marco regulatorio específico que permita no solo sancionar a la publicidad que ofende o discrimina, también fomentar que la industria invierta en campañas contra la no discriminación.
Que el país esté en camino de saldar, en parte, la tremenda deuda con los derechos sexuales y reproductivos con el proyecto de ley que busca despenalizar el aborto en tres causales es un paso que al menos tranquiliza. Esperamos que en su tramitación en el Congreso prime el respeto al derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y que no sigamos imponiendo llevar adelante un embarazo fruto de una violación. Como sociedad hay cosas que no queremos ver, pero no por eso dejan de existir: hay muchas niñas que son agredidas sexualmente en sus propias familias en forma reiterada y que terminan con un embarazo no deseado. Nos inquieta que los discursos conservadores con aparente ingenuidad y simpleza nos hacen ver que las mujeres que estamos a favor del aborto no defendemos la vida. Frente a esa falacia, el apoyo invariable del 70% de la ciudadanía, expresado en diversas encuestas, nos alienta.
También nos preocupa la escasa presencia de mujeres en el Congreso, donde se elaboran las leyes que nos rigen. Desde Revolución Democrática estamos empeñados en sumar mujeres para cambiar la forma de hacer política. Se aproximan varios hitos y en todos ellos las mujeres no pueden estar ausentes. El proceso constituyente es un espacio en que la defensa por los derechos de las mujeres y nuestras voces deben estar presentes, es un lugar que debemos ocupar como protagonistas. Las elecciones municipales de este año y las legislativas del próximo deben servir para que más mujeres sean quienes nos representen.
Nos inquieta que la brecha salarial entre hombres y mujeres siga creciendo, a pesar de que las mujeres tienen cada día más competencias y que no se implementen políticas adecuadas para poner fin a esta y otras desigualdades en el ámbito del trabajo.
Celebraremos cuando las niñas y las mujeres caminemos sin temor a perder la integridad; cuando más mujeres que defiendan y promuevan los derechos de todas sean representantes en el Congreso y en los gobiernos locales. Celebraremos cuando el país y sus representantes políticos no sólo comprendan y acepten que el machismo mata, lo haremos cuando en el presupuesto de la nación las políticas por la igualdad y la no discriminación tengan un lugar prioritario.
Este 8 de marzo y los que vienen debemos insistir en nuestras luchas políticas teniendo presente la historia de valentías cotidianas de mujeres anónimas y de aquellas que sus nombres elegimos como banderas.