Ante crisis del sistema político, unidad en el movimiento social

Señor Director:
Nuestro país está viviendo una crisis profunda, tal vez sin símil desde el fin de la dictadura. No solo se trata del destape de casos de corrupción que involucran a las más altas autoridades de nuestro país. Lo que hemos visto en el último tiempo es un sistema diseñado para engañar y robar, una “máquina para defraudar al fisco” que es, finalmente, una máquina para estafar a todos los chilenos.
Tan profundo ha sido el golpe que se ha generado un clima indesmentible de desconfianza e incertidumbre. Cuando quienes deberían estar velando por el bienestar público y el progreso del país son quienes violan la fe pública, qué confianza puede resistir. Ya no se trata de percepciones subjetivas, sino de una forma de entender la política que no da más.
Frente a una situación de esta envergadura no extraña que haya habido un amplio debate en el que se han volcado distintos actores del mundo político y social. Un daño tan profundo a la institucionalidad democrática requerirá de cambios importantes para poder reconstruirse. Sin embargo, vemos con preocupación que unas de las primeras víctimas de esta debacle han sido el ímpetu transformador y la discusión de las reformas en el ámbito de los derechos sociales. Nos vemos ante el inmovilismo y confusión de un mundo político que no sabe cómo responder a verse desnudo. Hay un notorio vacío de empuje que se traduce en el estancamiento del debate en reformas fundamentales como la educacional.
Ante esta situación el movimiento estudiantil, en particular, y el movimiento social, en general, tienen un tremendo desafío. Hoy más que nunca el país nos necesita en la calle empujando este sistema político y recordándole sus responsabilidades con la ciudadanía. Hoy más que nunca debemos revitalizar las consignas de educación gratuita, pública y de calidad. Si por un lado ha quedado claro el fuerte control que tiene el empresariado y los negocios sobre una buena parte de nuestras instituciones, también ha quedado de manifiesto que es solo desde la ciudadanía, en un debate abierto con la sociedad, que podremos alcanzar una reforma educacional a la altura.
Este desafío trae consigo una importante dosis de responsabilidad. En momentos en que somos más necesarios no podemos desgastarnos en divisiones internas. Los distintos actores sociales de la educación debemos mostrar un solo frente unificado, en contraposición a las influencias destructivas de SQM y Penta. Cada boleta falsa, cada pago ilegítimo, cada develamiento de la corrupción de la política nos debería impulsar a autoexigirnos más en trabajo conjunto.
Llamamos a todos a apoyar con fuerza las marchas del 9 y 16, pero esperemos que sea la última vez que no se logre converger en una marcha unitaria. Los tiempos no están para eso.
Tenemos la convicción de que son más los estudiantes universitarios y secundarios que están por la unidad del movimiento social que los que privilegian sus demandas sectoriales. Lo mismo vale para todos los actores sociales de la educación. Ahora, nos toca a los representantes estar a la altura.
Juan Carlos Caiceo
Presidente Federación de Estudiantes UCN
Tomás Vergara
Coordinador Nacional CONES 
Publicado el 9 de abril en El Mostrador, sección Cartas al Director.
Foto: www.lanacion.cl