Avanzar hacia la revolución democrática feminista

Por Nicole Salas Salazar, Coordinadora Frente Feminista RM.

Se acaba el 2018, pero este quedará en la historia como el año que albergó un importante trabajo de encuentro y articulación del movimiento feminista en el país, “la tercera ola” le llamaron. Fue un año histórico, pues después de casi cuatro décadas teníamos la oportunidad de volver a ser testigos de la expresión de fuerza de un movimiento que ha logrado instalar de manera sistemática en el tiempo el cuestionamiento a la estructura patriarcal que precariza nuestras vidas generando relaciones de dominación, explotación y violencias.

En este sentido, recordemos que el puntapié inicial este año lo dieron las estudiantes, quienes protagonizaron el recordado “mayo feminista”, logrando paralizar de manera inédita universidades y establecimientos escolares simultáneamente a lo largo del país y, además, convocaron a miles de mujeres a manifestarse en diversas regiones para exigir el derecho a una vida libre de violencias y a una educación que no tenga a la base el sexismo como eje rector. Lo anterior puede entenderse como un hecho histórico, pues los mecanismos de organización en esta oportunidad no dependieron de instancias tradicionales de poder como centros o federaciones de estudiantes, sino que irrumpen desde espacios autoconvocados y masivos, compañeras que, conscientes o no, intentaron hacerse cargo de una de las asignaturas pendientes del movimiento estudiantil: asumir el feminismo como la base de su fundamentación y acción política, y no como un punto más dentro de un petitorio. Y bajo esta lógica, aún queda trabajo por hacer.

Lo anterior fue solo el principio, pues con el paso de los meses constatamos que la fuerza del movimiento feminista durante el 2018, no se trataba de un fenómeno aislado, sino que era la expresión de una lucha a nivel no solo nacional, sino que regional y mundial de carácter transversal. Los conceptos de feminismo, patriarcado, educación sexista, aborto, acoso, etc, se instalaron tanto en las conversaciones cotidianas, como también en los medios de comunicación masivos, generando así cuestionamientos a prácticas y a nociones abusivas que hasta este momento se encontraban naturalizadas para muchas personas.De este modo, la toma de conciencia feminista, como diría Julieta Kirkwood, se comenzaba a respirar en el aire cada vez con mayor fuerza. La multitudinaria marcha por el aborto libre, seguro, legal y gratuito y el primer encuentro plurinacional de mujeres que luchan, son ejemplos concretos de ello, por tanto debemos seguir contribuyendo a que esta fuerza social y política siga creciendo y ampliándose a otros sectores.

Sin embargo, este año Revolución Democrática también transitó por un periodo muy difícil y doloroso, donde pudimos visualizar los múltiples desafíos que aún tenemos pendientes como organización mixta para poder avanzar hacia la consolidación de un partido transformador con una ética feminista real. Por esta razón, resulta trascendental que el partido cumpla con sus compromisos adquiridos en el Consejo Político Nacional 2018 para impulsar acciones multidimensionales, que contemplen entre otros aspectos, áreas preventivas y formativas, con el objetivo de avanzar hacia un partido que sea un espacio seguro de militancia y coherente con el proyecto de sociedad que le proponemos al país.

Por tanto, el 2019 trae consigo enormes tareas para el partido, entre ellas podemos mencionar la importancia de transversalizar la acción política feminista a la totalidad de los espacios basales y de representación, con el objetivo de permear el trabajo cotidiano y las decisiones políticas estratégicas e ideológicas que se nos tocará enfrentar en el próximo período. Y bajo esta lógica, resulta imperioso que RD se sitúe con un rol activo en el marzo feminista del próximo año, razón por la que invitamos a la dirigencia y a la militancia a asumir la responsabilidad de levantar acciones que ayuden a hacer carne la huelga general del próximo 8 de marzo. El horizonte de nuestro proyecto político se circunscribe en la construcción de una sociedad feminista para Chile.