Columna | Anuncios medioambientales del 1ro de junio: la emergencia climática obliga a cambiar las prioridades

Por Fernando Viveros, militante del Frente Ecosocial Región Metropolitana.

El ámbito de las cuestiones medioambientales suele aparecer al final de los discursos, luego de otros temas que atañen a las relaciones de las personas. Al parecer, los problemas netamente sociales del país tienen una importancia superior a los problemas medioambientales, y no parece haber argumento suficiente para contradecir esta tendencia.

La Cuenta Pública del pasado 1ro de junio no fue una excepción a esta regla; cuando se habló del tema del agua desaparecieron las complejas situaciones que viven regiones y comunidades. La cuestión se resolvió anunciando una cierta cantidad de embalses, algunos de los cuales -como Punilla-, se enfrentan a una fuerte oposición de comunidades locales, precisamente por la destrucción de ecosistemas completos del río Ñuble. Las aguas para el consumo humano que, por ejemplo, tienen a cientos de miles de compatriotas abasteciéndose con camiones aljibes, no fueron tema, sino las aguas que sirven a la agricultura orientada a los mercados externos.

Quizás hoy en día existe un solo tema medioambiental que puede competir en importancia con las políticas sociales: la Emergencia Climática. Si tomamos en serio las urgencias señaladas por las científicas y científicos, al cabo de unos pocos años, no quedará sociedad que cuidar ni menos que discutir.

La Cuenta Pública que presentó Piñera se hace cargo sólo de algunas de las cosas relacionadas con la Emergencia Climática, probablemente motivado por la urgencia de la realización en Chile de la COP25.

El fenómeno del cambio climático tiene como causa principal las emisiones de gases de invernadero de origen antropogénico y las generadoras eléctricas a carbón son uno de los más grandes emisores de estos.

Piñera anunció que las centrales a carbón, que conforman hoy día el 40% de la generación eléctrica se reducirá a un 20% en un período de 5 años. No sabemos si ello será por el avance de las energías renovables o por disminución efectiva de las termoeléctricas. Planteó también que Chile sería una economía carbono neutral para 2050, sin embargo se trata de un anuncio, y no se trata de una política en implementación sino de una en etapa de proyecto. El anuncio se puede quedar en anuncio y eso lo sabemos por innumerables casos; además en 5 años tendremos otro gobierno y las prioridades pueden cambiar

La descarbonización se instala así como política de Estado, trascendiendo los gobiernos de turno. Podemos afirmar que esto se vuelve ya un asunto legítimo de la agenda ambiental chilena de largo plazo.