Columna: ¿Cálculos electorales o transformación social? El desafío municipalista de RD

Por la Comisión de Gobiernos Locales RD

Ya estamos finalizando el 2018, año en que RD debuta como bancada en la Cámara de Diputados y entra por primera vez en el Senado, poniendo un pie dentro de la estructura política nacional al mismo tiempo que reflexiona estratégica e ideológica en instancias congresales y el fructífero festival A Toda Marcha. No podíamos comenzar mejor el nuevo ciclo, el de las elecciones municipales, pero más importantemente el ciclo del trabajo político en la cotidianeidad de cada una de nuestras localidades que complemente el trabajo parlamentario y lograr las transformaciones que Chile necesita.

 

A pesar de que en el actual periodo municipal, el Frente Amplio y las nuevas fuerzas progresistas hemos adquirido ciertas experiencias relevantes de incidencia y administración municipal,.es innegable que este nuevo comienzo trae más preguntas que certezas. La primera de estas podría ser ¿existen gobiernos locales Chile?. El debilitamiento de la organización local, el clientelismo como práctica recurrente, las pocas posibilidades para generar legislación e instrumentos de recaudación de carácter local, entre otros factores, han dejado en segundo plano la funcionalidad de la institución del municipio como espacio de la gobernanza local, generando meras administraciones municipales.

 

Lo anterior no quiere decir que no exista poder en los municipios, por el contrario, son esos  mismos factores los que permiten que el ejercicio de éste sea normalmente autoritario. Aquí nace una segunda pregunta, ¿para qué disputar el poder local?. La disputa del sentido común neoliberal sólo será posible con una apuesta política que intente reconstruir la relación entre el Estado y la ciudadanía, entre la planificación urbana/territorial y los habitantes, entre el desarrollo económico y los recursos naturales y el medio ambiente, entre las demandas de las personas por derechos sociales y su propia participación en la toma de decisiones.

 

En este sentido, la escala local es el escenario propicio para las transformaciones políticas, donde el municipalismo sea la tesis política que alimente el ejercicio de gobiernos ciudadanos, donde las ciudades sin miedo recuperen el territorio para los personas y no para el capital, donde los modelos económicos circulares y colaborativos sean alternativa al libre mercado transnacional. y la participación ciudadana sea herramienta de profundización democrática.

 

Así, el posicionamiento del partido como actor relevante de los espacios locales y luego en la disputa de la institucionalidad municipal no podrá ser si no a través de propiciar nuevos modelos de gobernanza, democráticos, innovadores y cercanos a la ciudadanía, con el foco puesto en hacer de las administraciones municipales gobiernos, cuyo principal objetivo sea generar desarrollo local. Herramientas para la transformación social y no botines de guerra, eso deben ser los municipios para la Revolución Democrática.