Columna: Contaminación del aire en Aysén y respuesta ciudadana


 

Por Rodrigo Araya, CORE Región de Aysén

 
 

En los últimos años ha sido noticia de cada invierno que Coyhaique es la ciudad con el aire más contaminado del mundo, siendo el peor año registrado el 2016. Este año llevamos más de 40 días sobre la norma con 10 episodios de Alerta, 15 de Preemergencia y 16 de Emergencia; concretamente las únicas medidas que considera el Plan  de Descontaminación Ambiental MP 10 (PDA MP10) vigente desde el año 2016, es la restricción de actividad física para la población general y en establecimientos educacionales, y que  por hogar sólo se pueda encender un calefactor a leña; al no existir capacidad de fiscalización esta medida queda a la voluntad individual. Sabemos también que la contaminación en Coyhaique es por el uso de leña como fuente de calefacción (el 98% de la contaminación proviene de combustión de leña) siendo este combustible el más barato de todos, por lo que el diagnostico está muy claro.

Algo sucedió este año que ha hecho una gran diferencia: las personas se han organizado en distintas áreas de nuestra comunidad. 

Los mismos vecinos se han dado cuenta que no pueden seguir esperando, que hay que reclamar para exigir  al Estado, al Gobierno Regional y al Comunal soluciones concretas, por lo que ha tomado fuerza  la Coordinadora Territorial por la Descontaminación de Aysén, quienes han organizado hasta el momento dos marchas de protesta en la ciudad de Coyhaique y tres conversatorios en sedes de juntas de vecinos para hablar del tema y soluciones posibles.

Por otro lado los Colegios Profesionales se han asociado para manifestar sus posturas y se han realizado alianzas entre  los  Colegios de Profesores, Médicos, Matronas, Arquitectos, Sociólogos e Ingenieros Forestales, que han estado activamente debatiendo y opinando en los medios; se han realizado conversatorios abiertos a la comunidad con ponencias del Colegio Médico, Colegio de Arquitectos y Colegio de Sociólogos, y han manifestado en los medios de comunicación radiales, escritos y televisivos sus opiniones.

Esto ha provocado una actitud diferente en los Servicios Públicos y en nuestras autoridades elegidas. Por ejemplo, el Alcalde junto al Concejo Municipal han propuesto ideas manifestando que la subvención al gas y la parafina es la solución a corto plazo más efectiva, asistieron a Comisión de Medio Ambiente del Senado junto a Senadores y Diputados para que los ministerios de Salud, Medio Ambiente y Energía participen más activamente para enfrentar este problema. Asimismo, nuestra Intendenta ha propuesto 19 medidas considerando algunas que ya se están ejecutando y otras nuevas; Senadores y Diputados han tomado banderas de lucha por medidas específicas como el gas más barato, accesibilidad a la parafina y a programas de aislamiento térmico, filtros catalíticos o de otros tipos; todos mencionan el cambio de la matriz energética como medida a mediano y largo plazo considerando fuentes renovables.

Nuestros centros de estudio también se han incorporado al debate público, la Universidad de Aysén trató este tema en su Escuela de Invierno y los otros también lo han tratado en columnas de opinión como la Universidad Austral , Universidad de Magallanes e INACAP.

Todo parece indicar que hay consenso en que la solución a corto plazo es aumentar las alternativas de calefacción ya sea gas, parafina o electricidad,  por la vía de mejorar el acceso (en el caso de la parafina) o de bajar los precios para que más hogares puedan tener una segunda opción ante la leña, sin embargo también hay consenso que los combustibles fósiles no renovables no debiera ser la solución a largo plazo.

Estamos en un momento propicio para generar propuestas concretas a corto, mediano y largo plazo pero no podemos caer en el error de confiar que las autoridades resolverán este problema, seguramente se instalarán comisiones o mesas de trabajo técnicas entre los servicios públicos y centros de estudio, vendrán empresas relacionadas con la generación de energía y  se solicitará financiamiento al Gobierno Regional y a nivel central. Será tarea de todos nosotros el lograr que exista de verdad una participación ciudadana en esta discusión porque cualquier plan para ser efectivo requiere la validación de la ciudadanía,  porque es un problema que tiene que ver con nuestra conducta; cada familia decide como calefaccionarse, por muy importante que sea el aspecto económico no es sólo un tema de cuánto nos cuesta en dinero.

Tenemos que comprender que la contaminación nos mata a todos por igual, el aire que respiramos es un espacio público que todos necesitamos, del que nadie es dueño.