Columna | En Defensa de la Política Exterior Chilena: Bolsonaro, persona non grata

Por Directiva Nacional y Comisión de Política Internacional de Revolución Democrática

El 23 de marzo, el presidente Sebastián Piñera recibió con honores a Jair Bolsonaro, presidente de la República Federativa del Brasil, quien fue electo presidente en un contexto controversial, y que está involucrado en una serie de escándalos por sus posturas autoritarias y asociación con bandas criminales.

Esto sorprende, sobre todo porque en el pasado, Bolsonaro ha ofendido directamente al pueblo chileno declarando que el dictador Augusto Pinochet “debería haber matado más gente”, conforme ha sido publicado en El Mercurio, lo que resulta una declaración contraria a la democracia y los DDHH.

Adicionalmente, se ha conocido en los últimas días una serie de indicios sobre la asociación del círculo cercano del propio presidente con una banda de sicarios autodenominada “Oficina del Crimen”, como ha sido recogido por ejemplo por CNN Chile, la que está siendo investigada por el asesinato de la concejala de Río de Janeiro, Marielle Franco. Uno de los acusados presos por la ejecución es vecino y conocido de Bolsonaro, mientras que su hijo Flavio, empleaba al jefe de la banda criminal como asesor parlamentario.

La Política Exterior Chilena se basa en el respeto al derecho internacional; la promoción de la democracia y defensa de los derechos humanos; y la responsabilidad de cooperar. El respeto al derecho internacional pasa por la vigencia y respeto de los tratados; la solución pacífica de las controversias; la independencia y respeto a la soberanía; y la integridad territorial. El gobierno de Sebastián Piñera ha faltado al sentido de Estado de la Política Exterior Chilena, y al igual que Bolsonaro, ha rechazado instrumentos multilaterales como el Acuerdo de Escazú y el Pacto Mundial de Migración con el objetivo de sacar réditos populistas de política interna.

La invitación del presidente Piñera a Bolsonaro no solo falta el respeto a nuestra política externa e interna y avala el autoritarismo, sino que también promueve el discurso de odio hacia las mujeres, afrodescendientes, migrantes, personas LGBTIQ+ y pueblos indígenas. A la vez que Chile se ha comprometido con los 17 Objetivos de Desarrollo, entre los cuales se encuentra promover la Igualdad de Género, se le brinda honores a un mandatario que ha declarado que “no emplearía a hombres y a mujeres con el mismo salario”, o que no violaría a una diputada brasileña “porque ella no lo merecía”.

Después del 8 de Marzo, en que decenas de miles de personas marcharon por más derechos, justicia e igualdad, aún con 11 femicidios registrados y con múltiples ataques a la comunidad LGTBIQ+, nos parece que el Gobierno no tiene la intención de avanzar en estas materias, pues por una parte dice apoyar la causa feminista, pero por otra da una señal de respaldo  al machismo, el odio y la homofobia.