Columna: Escape de salmones en la Región de los Lagos, la punta del Iceberg de una industria jamás domada

 
 
Por Esteban Vielma Salazar, Presidente RD Los Lagos
 
 
 
 
 
 
 

La madrugada del 5 de Julio de 2018, la fuerza de un temporal de viento puelche (que proviene de los andes hacia el interior), dañó la estructura del centro de cultivo de salmones “Punta Redonda” en la cercanía de Isla Huar, comuna de Calbuco, perteneciente a una de las mayores firmas salmoneras del mundo Marine Harvest, produciendo el escape según cifras oficiales de la empresa de 690.000 peces de aproximadamente 3,4 kg. cada uno. El centro había sido fondeado (instalado) en el año 2017 con altos estándares de calidad, según afirman sus directivos.

Los escapes masivos de salmones no son nuevos en la Industria, datos oficiales del Ministerio de Economía señalan que en los últimos 8 años han escapado más de 2 millones de peces sólo en la Región de los Lagos. La empresa mencionada es la que más eventos registra en el mismo periodo (50).

Este último escape de casi 700.000 peces vuelve a poner en el tapete el tema de la sustentabilidad de la industria y el medio ambiente, entendiendo que el salmón – especie exótica introducida al país a principios del siglo XX para incentivar la pesca deportiva – se alimenta depredando a otros peces. Su cultivo a muy pequeña escala como se pensó en sus inicios puede ser tolerada por el ecosistema, sin embargo, no se sabe a ciencia cierta el efecto de grandes escapes proveniente de cultivos intensivos. Cabe señalar que el cultivo de esta especie parte como una iniciativa de Estado para potenciar el desarrollo regional a partir pequeños productores, los cuales no pudieron sostenerse al introducir empresas de mayor nivel al negocio y establecer una industria a gran escala, aprovechando las condiciones de regulación y fiscalización mínimas como se planteó desde la década de los 80´ y propias de un sistema económico en plena instalación. Un escape de tal magnitud, como señalan especialistas y comunidades costeras de los canales del sur, es perjudicial porque los salmones se convierten en depredadores activos de ecosistemas marinos sensibles propios de las zonas australes, además del impacto económico que experimentan las comunidades que trabajan de la extracción de los peces nativos los cuales quedan sin fuente de trabajo, y si desean palear esta situación pescando el salmón escapado son sancionados por la autoridad y deben devolverlos a la empresa por no tener autorización.

La situación que hoy enfrenta la Región es el fiel reflejo de las consecuencias que tiene en nuestra sociedad el orden neoliberal extractivista imperante que toma como zona de sacrifico a la mayoría de las regiones del país y que como Revolución Democrática aspiramos a superar. La existencia de una Industria que ha operado bajo la lógica de un Estado neutro que garantiza el dejar hacer a los privados, estableciendo mínimas regulaciones y fiscalización y la tesis del crecimiento y la generación de empleo (la figura de “Chorreo”) a todo costo, y más aún en tiempos de crisis del sector es el mismo Estado que tiene que subvencionar las externalidades negativas que produce su actividad económica. Basta con recordar la Sesión de la Comisión de Pesca y Acuicultura de la Cámara de Diputados hace unas semanas en Puerto Montt, donde el Presidente de Salmón Chile, señala que ahora por primera vez en años, darán pie a elaborar una investigación que determine los costos ambientales de la industria en el Ecosistema, y para eso “necesitan apoyo del Estado a partir de Corfo”.

Es innegable, que la Industria ha traído beneficios, en términos económicos a la Región, teniendo en consideración que Chile es segundo mayor productor de Salmon del mundo y la industria genera alrededor de casi 60.000 puestos de trabajo directos e indirectos, pero los costos ecológicos y sociales, también son innegables. La falta de regulación del Estado ha conllevado a una industria caracterizada por alta densidad de peces por jaula, situación que generó las condiciones ideales para la propagación del virus ISA en 2008 y los costos que ello trajo a la economía en el sur austral; la existencia de concesiones que trabajan fuera del área de manejo concedidas, instalación de centros sin informes técnicos que fundamenten el establecimiento de áreas apropiadas para el ejercicio de la acuicultura; la inexistencia de una Ley de Fondeo que obligue a que los centros tengan características que permitan resistir a las inclemencias climáticas de la zona, la poca regulación del tratamiento de sus desechos orgánicos (fechas) enviados directo al mar, los restos de alimento (pellets) que se van al fondo marino, estos dos últimos factores que han potenciado la floración de algas nocivas (FAN); el fenómeno de las aguas sin oxígeno (muertas) donde no existe tratamiento más que pedir otra concesión en zonas de agua limpia, hoy la mayor cantidad de solicitudes en Chile se esta pidiendo en la Región de Magallanes. Mencionar también la cantidad de antibióticos que a pesar de haber bajado su concentración siguen siendo cuestionado por su alta utilización, y los desechos propios que dejan las industrias al abandonar sus áreas de manejo; y en lo laboral un nivel de subcontratación a alto nivel.

Urge hoy la necesidad de establecer un nuevo modelo de desarrollo en la Región, que instituya un modelo de Pesquería y Acuicultura Sustentable, con regulaciones altas y claras fuerte fiscalización, y duras sanciones, donde las perdidas nos sean socializadas, mientras las ganancias se privatizan para unos pocos. En otros países salmoneros, las mismas empresas que hoy son cuestionadas en Chile, cumplen la legislación y son duramente sancionadas, como el caso de la salmonera “Cooke” (que opera en Chile) en el estado de Washington en EE. UU, donde  un escape de 260.000 salmones se tradujo en el cierre total de la Industria Salmonera, potenciado sólo el cultivo de especies nativas. Para ello, es necesario terminar con la figura del Estado pasivo y transformarlo en un órgano presente que promueva una regulación importante las grandes empresas en sus procesos y la tendencia a la concentración económica. Un Estado presente que incentive la diversificación de la matriz productiva poniendo en el centro la sustentabilidad (el sur a austral tiene un potencial enorme), un modelo de cooperativo de generación de industria, y por otro lado que permita la participación de la ciudadanía en asuntos públicos, tales como los procesos industriales que pueden afectar el habitat y el desarrollo integral de muchos seres vivos, situación que en la actualidad es limitada.