Columna: La necesidad de descentralizar la Política y la Formación

Por Equipo Ejecutivo Nacional de Formación Política RD.

Cuando se habla de las regiones, la descentralización y la política, inevitablemente existen dos tendencias. Por un lado, las regiones se vuelven sucursales de la política que se hace en Santiago. Por el otro, y a veces insuficientemente esgrimido como respuesta a la primera tendencia, las regiones se vuelven focos de conflicto con agendas exclusivamente locales. Una y otra tendencia sugieren, entonces, la extrapolación de la política hacia una mirada muy reducida del regionalismo.


Como equipo de Formación, creemos que tanto el sucursalismo como el localismo no son el sentido de la descentralización de la política. Las regiones, sostenemos, deben ser centros de pensamiento y acción de la política para Chile, no sólo de la política regional, sino ser activas en pensar el país, desde su región y sus problemas. En ellas repercuten directamente los efectos de la estrategia política del partido, por lo que deben adquirir, rediseñar y repensar esa estrategia para así entrar en el debate y en la acción nacional.

 
Un elemento clave de la política para lograr su descentralización es la formación. He aquí el espíritu de, por ejemplo, lanzar los cuadernos de la Militancia en formato físico, atendiendo a las realidades de cada territorio y espacio del partido. Y, sobre todo, la necesidad de desarrollar A Toda Marcha Sur: que desde Puerto Montt se debata sobre populismo, sobre conflictos medio ambientales y que desde cada realidad, trabajemos en formar una militancia que pueda plasmar una política nacional y mundial.


La descentralización también vale para Santiago, por supuesto, como sucursal de la política que se hace en España y el mundo. Es necesario, entonces, desarrollar una política de formación que aborde la realidad local y desde allí crear el mundo nuevo que tenemos como promesa. Esperamos haber contribuido con una primera parte.