Columna | La supervivencia de la cultura en Chile

Por la Comisión de Cultura RD.

Las señales que ha entregado sistemáticamente el gobierno de Sebastián Piñera para el mundo de la cultura en Chile han sido nefastas y, con ellas, sólo se ha alimentado la desesperanza. Ya parece normal que año tras año el gobierno promueva reducciones importantes para diversas áreas del arte, las culturas y el patrimonio. Y por supuesto, este año, lamentablemente no será la excepción: hoy desde el Ejecutivo se desconocen los montos comprometidos para la implementación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y, más aún, se recorta sin previo aviso nuevamente una parte significativa del presupuesto para el 2020, a instituciones y programas esenciales para el desarrollo artístico-cultural y patrimonial del país, como el Museo de la Memoria, Fundación Teatro a Mil, Teatro Regional Bio Bio, Museo Precolombino, Matucana 100, Fondos de Fomento Audiovisual, Actividades de Fomento y Desarrollo artístico-cultural, Fomento de Artes Escénicas, sólo por nombrar a algunas.

La creación de todo un Ministerio que diera un realce a la cultura, si no tiene el sustento presupuestario mínimo para operar eficientemente, pasa a ser  letra muerta: en el fondo, no sólo no se ha mejorado el estado de la Cultura en Chile sino que, más aún, cada año parece precarizarse aún más. Durante el año pasado, en plena tramitación presupuestaria, el Ministerio debiese haber recibido un incremento de $14 mil millones para operar de forma eficiente, sin embargo, en realidad recibió un incremento de $7 mil millones. De igual manera, este año el aumento debiese ser de 16 mil millones aproximadamente, pero la realidad es que son sólo 5 mil millones aproximados.

Desde Revolución Democrática hemos manifestado que es esencial avanzar hacia un sistema de financiamiento consistente para la cultura, que no sólo se base principalmente en la concursabilidad y la competencia por fondos. El financiamiento a instituciones, proyectos, programas y artistas debe ser una política de Estado, muy en especial para organizaciones culturales y de la sociedad civil cuyo fin es la producción cultural, de las artes y del patrimonio. Junto con ello, el Ministerio de las Culturas las Artes y el Patrimonio debe crear una red de apoyo estatal que abogue por la construcción de redes de gestión inter-instituciones, de manera que acompañen, apoyen y proyecten el trabajo de las organizaciones culturales de forma sistemática, efectiva y sostenida en el tiempo.

En definitiva, creemos firmemente en que se debe contar con fondos basales que permitan el desarrollo de políticas culturales sostenidas en el tiempo, integrando y sosteniendo de forma permanente al mundo de la cultura del país.