Columna | Ley de Identidad de Género, abriendo los cerrojos del derecho a ser

Por Sebastián Iturrieta Veloso, Coordinador Frente de Diversidad Sexual.

Corría 2013 y las distintas organizaciones de la diversidad sexual ingresaban el proyecto que buscaba “reconocer y proteger el derecho a la Identidad de Género”. Luego de un dilatado debate, una extenuante conversación y un gobierno que no se cansaba de poner escollos en el camino legislativo, la ley fue aprobada y despachada ¡al fín! luego de cinco años de tramitación.

¿Quiénes quedaron fuera? la infancia trans, niñes entre 14 y 18 años que deberán recurrir a Tribunales de Familia para defender su derecho a la identidad. Justamente, quienes más lo necesitaban en el contexto del bullying y de la discriminación latente en el ámbito educativo. 

Pero hoy la aguerrida comunidad trans está corriendo los cerrojos y abriendo las ventanas de un nuevo orden; antes del estallido social y antes de la persecución, tortura y asesinato por parte de agentes del Estado en estos dos meses de valiente revuelta, las personas trans pusieron el cuerpo para que una revolución sexual y feminista encendiera a las diversidades, expandiendo los límites de la fluidez del género y de su representación en nuestra vida cotidiana. 

¿En qué falta por avanzar? En reconocimiento a sus derechos políticos. Mientras se debate la paridad, la inclusión de personas independientes y de las primeras naciones en la Convención Constituyente que construirá nuestra nueva Carta Magna, las diversidades sexuales nuevamente quedaron relegadas. La indicación que pretendía entregarnos cuotas de representación fue olvidada y archivada, nada nuevo bajo el sol. Pero no por esto estaremos ausentes. El acceso al trabajo, a la educación, a la salud, a la cultura y hasta a un medio ambiente libre de contaminación son temas claves de los próximos 50 años para Chile en un debate donde la diversidad sexual no será omitida

Es fundamental que Revolución Democrática avance en el cierre de brechas de representación internas incluyendo cuotas para la diversidad sexual y de género en los próximos candidatos y candidatas a la Convención Constituyente, porque es con todes, sino pa’ qué.