Los barrios quieren que se les pregunte

Por Matías Montenegro, miembro de la Comisión de Participación Ciudadana RD

El domingo antepasado se realizó una masiva Consulta Ciudadana para que los vecinos de Las Condes, La Reina y Providencia definieran el futuro del Parque Padre Hurtado (ex – Intercomunal), si se construía una laguna artificial o se destinaban recursos para obras de mejoramiento en su interior sin modificar estructuralmente su calidad de parque natural. Las plazas y parques son el corazón de nuestras ciudades, por lo que siempre su transformación o modificación concita interés y diferentes miradas al respecto.

En esa consulta digital participaron más de 77 mil personas y el 72% se mostró en contra de la construcción de la mencionada laguna artificial en el parque. Aunque el porcentaje representa un 15% del padrón electoral conjunto de 500.000 personas que componen las 3 comunas, es un número relevante dada la poca anticipación con la que se organizó la consulta (con menos de un mes de anticipación). De hecho, en La Reina participó el 26% del padrón, que es un número importante si consideramos que para la elección municipal -con todas sus formalidades, convocatoria y simbolismo- votó el 37% del mismo.

Es importante clarificar que una consulta ciudadana no es sinónimo de una encuesta de opinión (no busca la representatividad científica), sino es que es la participación social, informada y diversa de la ciudadanía en un tema específico de su interés. La Consulta es un mecanismo político de participación que busca el involucramiento de la comunidad.
Pero más allá del resultado, el mecanismo de participación utilizado -la consulta ciudadana- demostró que puede resultar muy potente y efectivo para involucrar a la comunidad y colaborar en la definición colectiva de temáticas de interés local, si se realiza de la forma adecuada.

La Consulta Ciudadana es uno de los cuatro mecanismos de participación obligatorios que establece la Ley de Participación en la Gestión Pública y en ella se refuerza que permite, en ciertos escenarios, involucrar a la comunidad en temáticas que sean de su interés.

Para que las Consultas Ciudadanas puedan ser bien utilizadas a futuro, sugerimos aquí algunos  puntos a considerar por los gobiernos locales y subnacionales que deseen implementarlas:

    • Las Consultas Ciudadanas se debieran desarrollar dentro de un proceso de participación ciudadana, en donde se debate y se co-construye junto a la comunidad los lineamientos y los aspectos que van a ser consultados. Las Consultas son más efectivas y legítimas cuando se realizan dentro de un proceso general de diálogo y definición conjunta de la política pública con la comunidad en donde también se incluyan otros mecanismos, como son los Cabildos o las Mesas de Trabajo. De hecho, para nadie es un misterio que la forma en la que se construyen las preguntas y se presenta públicamente una Consulta determina de forma relevante la respuesta de la comunidad.

    • Consultas Ciudadanas se enmarcan en una de las etapas para la evaluación o modificación de políticas públicas como es el caso de Consultas Ciudadanas para definir ciertas directrices de los Planes de Desarrollo Regionales o Comunales o medidas específicas para el mejoramiento del espacio público o de la atención a los usuarios, entre otros. Las Consultas se pueden realizar en cualquier momento del ciclo de ideación, ejecución o evaluación de las políticas públicas, pero suele utilizarse como hito de cierre de evaluación o definición de los siguientes pasos.

    • En las Consultas Ciudadanas el interés de la ciudadanía por el tema consultado es uno de los aspectos claves a considerar (la masividad), ya que este factor determina su representatividad y legitimidad. Lo anterior implica que las Consultas deben ser de una extensión acotada y contar con un adecuado plan de difusión de la misma.

    • Hay que evitar la realización demagógica de Consultas Ciudadanas sobre temas que transgredan los derechos humanos o las responsabilidades propias e ineludibles del Estado (como sería consultar si deben construirse o no viviendas sociales o si la comunidad aprueba o no la instalación de un basural en un sector).
    • Una vez finalizada la consulta, la ciudadanía debe conocer los resultados de la consulta y también los pasos que realizarán los organismos públicos para responder de alguna forma a los resultados de la misma.

    • Por último, se debe establecer una forma en que las diferentes posiciones y miradas sobre la Consulta estén igualmente representadas en los medios de comunicación y en el debate público. No hay problema que las autoridades tomen posición sobre alguna de las opciones y alternativas, siempre que se tenga cuidado en entregar la información completa y oportuna, y permitir el debate público.

De esta forma, las Consultas Ciudadanas pueden ser una buen mecanismo de acercar la democracia a las comunidades, siempre y cuando se respeten algunas de las directrices que hemos mencionado.