Columna|Que no se acabe Chile

Por Cristián Miquel M., militante Territorio Providencia RD.

La democracia chilena ha tenido grandes momentos en su historia, pero como toda nación, nuestro país tiene vergüenzas históricas, algunas con nombre y apellido. Hoy seguimos viviendo injusticias y violaciones de derechos, pero Chile no es aquellas injusticias, porque este país tiene otra historia. 

Sé que podemos ser el Chile de las grandes reformas sociales, protectoras del interés nacional y sus pueblos, lo sabemos porque lo hemos hecho antes, por eso nuestra historia está llena de momentos en que ganó la justicia social, donde fuimos más soberanos y más justos.  

Hay que recuperar nuestro hogar de las manos de aquellos que gobiernan de facto a través de su inmenso capital y de los depredadores del medio ambiente. Que se acabe la injusticia, el abuso, la violencia y el saqueo de los recursos naturales, hagamos esa recuperación como lo hicimos antes, con un lápiz y un papel. Por eso hay que ir a votar el 25 de octubre, para que ese momento marque un enorme paso en el camino de la libertad, pero de esa libertad que es para todas las personas, no de unos pocos. 

Reconstruyamos nuestras redes solidarias para protegernos y ampararnos cuando nos necesitamos, edifiquemos un sector público al servicio del ser humano y de sus necesidades apremiantes, terminemos con la frialdad del mercado que define el acceso y la calidad de un servicio básico sobre la base de lo que tenemos en los bolsillos.

Volvamos al Chile de los y las estudiantes que en toda su historia han sido protagonistas de los cambios en beneficio de la sociedad, el Chile de las mujeres en sororidad, de los pueblos que resisten, de la riqueza de las personas migrantes, el sector trabajador y productivo, que con esfuerzo, habilidad, inteligencia y emprendimiento producen riqueza, apoyemos a las y los trabajadores organizados, las disidencias sexuales y ese país movilizado y alegre, lleno de identidad, del poder de los territorios y de las comunidades. 

Recuperemos el Chile de la solidaridad, entre generaciones y entre iguales. Edifiquemos un sistema de seguridad social, un sistema cuyo eje sea el bienestar humano y una forma de vida digna, así como un sistema de salud que provea más vida, sin distinción de clases sociales. Los derechos son derechos, tu problema es mi problema y que a nadie le falte el pan es mi tarea también, en especial si tengo pan en mi mesa.

Cuidemos el medio ambiente que cohabitamos con las demás criaturas que viven sobre este planeta. Chile es una copia del Éden, que todavía no ha sido feliz, pero que puede serlo y tiene todas las condiciones para serlo, ver este objetivo cumplido en nuestras vidas dependerá de la voluntad del pueblo que se levanta a votar para pronunciarse a través de la movilización, la participación, los plebiscitos y una Convención Constitucional. El 25 de octubre yo apruebo y marco por una Convención Constitucional, porque daremos un gran paso en la historia democrática y un legítimo movimiento en el timón de la historia. 

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