¿Qué hay de común entre el triunfo del Frente Amplio y el de Chile Vamos?

29 diciembre, 2017 - 6 minutos de lectura

La votación del pasado 19 de noviembre marcó el inicio de un nuevo ciclo político en Chile: desde el retorno a la democracia, es primera vez que una nueva coalición política logra entrar al Congreso con tanta fuerza -20 diputados y 1 senador-, y con una candidata presidencial que obtuvo alrededor del 20% de los votos.

En el plano de la elección presidencial, muchos podrían comparar la votación de Beatriz Sánchez con el resultado obtenido por Marco Enríquez Ominami en su primera elección presidencial, el que podría ser entendido como un voto de descontento hacia la política en general, y la manera en que se ha gobernado el país en las últimas décadas. Sin embargo, hay una gran diferencia: el partido progresista, se centró únicamente en la candidatura presidencial de MEO, sin lograr una presencia fuerte en el Congreso, y sin hacerse cargo de las demandas ciudadanas de los distintos movimientos y organizaciones sociales, algo que por el contrario, ha sido el motor del Frente Amplio desde su reciente existencia.

Uno de los grandes logros del Frente Amplio fue la vocación de convocar a la ciudadanía a la construcción de un programa colectivo, desde donde se levantaron diversas banderas de lucha que tuvieron llegada y acogida en una parte importante de la población. A mi parecer, las dos temáticas más relevantes fueron terminar con las AFP, y la condonación del CAE, las que estuvieron presentes con fuerza tanto en la candidatura presidencial, como en las ideas, propuestas y relato de nuestros candidatos al Congreso.

El mismo éxito tuvieron las temáticas de empleo/crecimiento económico y seguridad pública, impulsadas con fuerza por el candidato presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, las que tuvieron un gran apoyo por parte de la ciudadanía, asegurándole a la derecha una cantidad importante de escaños en el Congreso, y el triunfo de Sebastián Piñera en la segunda vuelta presidencial.

Podemos ver que existen elementos de ambos programas que lograron llegar al sentido común de la gente, pero con grandes matices y diferencias: para el Frente Amplio terminar con el sistema de pensiones existente en la actualidad, tiene como objetivo garantizar Derechos Sociales de todos quienes trabajan a lo largo de su vida y que en la actualidad se jubilan con lo que se ha denominado “pensiones de hambre”.  Lo mismo ocurre con la condonación del CAE, que se relaciona con el derecho que tienen todas las personas a educarse, sin cargar con una deuda de años y años. Estos dos ejemplos, AFP y fin al CAE, dan cuenta del carácter transformador de un modelo que desde su estructura genera segregación y tremendas desigualdades.

Muy por el contrario, Sebastián Piñera y la coalición de Chile Vamos, si bien acogen problemáticas importantes para la ciudadanía como lo son seguridad y trabajo (y al final también incluyeron dentro de sus propuestas temas como el CAE), poseen una mirada cortoplacista que omite y desconoce por completo los problemas de fondo y estructura del Chile de hoy, y proponen medidas de carácter asistencialista, que más allá de asegurar igualdad de oportunidades, plantean soluciones a problemas inmediatos como desempleo o inseguridad de los habitantes, reforzando medidas como el control preventivo de identidad o la ley corta anti delincuencia, a sabiendas de que no han contribuido a disminuir los índices de delincuencia en nuestro país. Es importante agregar, como este sentido común resuena en la visión individualista de mercado, en donde las personas buscan soluciones únicamente a sus problemas, sin pensar en el colectivo ni tampoco en avances a largo plazo.

No obstante, me parece interesante recalcar que ambos programas lograron hacerse eco en la ciudadanía, con matices y sesgos, y recoger problemáticas y sentires relevantes para los chilenos y chilenas.

Espero que en este nuevo ciclo político, las nuevas fuerzas progresistas emergentes sean capaces de hablar de crecimiento, emprendimiento, innovación, seguridad y productividad, y que tanto Revolución Democrática como el Frente Amplio, tomen un rol protagónico en estas temáticas que requieren de una mirada de país a largo plazo, consciente de sus problemas estructurales, de la desigualdad y de las injusticias. Espero también que seamos capaces de marchar al ritmo de la sociedad de hoy, que avanza mucho más rápido que la política, en donde depende de nosotros ganar la disputa cultural desde nuestra cancha, con los movimientos sociales, la sociedad civil, y movilizando en un futuro próximo no sólo a los descontentos, y no sólo a los que no van a votar, sino que también, a ese 54% que en esta pasada votó por la derecha.

 

Soledad Álamos, Militante RD, territorio Las Condes, Historiadora, Magister en Estudios Internacionales.