DECLARACIÓN PÚBLICA ANTE SITUACIÓN POLÍTICA EN NICARAGUA

En las últimas semanas hemos observado con preocupación la situación política de Nicaragua, derivada de las manifestaciones que se han multiplicado por todo el país, junto al cuestionable actuar de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas ante la difícil tarea de restablecer el orden público.
No sólo nos preocupa la destrucción de espacios y patrimonios públicos, sino también el formato utilizado por las autoridades nacionales para restablecer el control del país, incluso de la mano de las Fuerzas Armadas en los principales focos de protesta, que han hecho gala de un uso desproporcionado de la fuerza.
Sin duda, esta situación se traduce nuevamente como un gran desafío para la izquierda progresista latinoamericana, ante un escenario de represión que al día de hoy ha costado decenas de vidas y centenares de heridos, junto con afectar fuertemente el derecho a reunión/asamblea y la libertad de expresión. Estas restricciones han sido denunciadas en el último reporte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que tras su investigación confirmó su convicción de que en Nicaragua se han realizado “detenciones ilegales arbitrarias, prácticas de tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes; censura y ataques contra la prensa; y otras formas de amedrentamiento”, desde que comenzaron las manifestaciones masivas.
El que se llegara a este nivel de conflictividad y crisis no es solo consecuencia de los anuncios en materia de seguridad social, sino también responde a elementos que merecen cierta reflexión y cuestionamiento para la nueva izquierda regional que se está consolidando en nuestro continente. Dichos elementos responden a la necesaria alternancia en el poder, la preocupante corrosión en la división de poderes en el Estado y la urgente eliminación de prácticas nepotistas en el sector público. Trabajar en soluciones para estas materias no solo es un desafío pendiente para Nicaragua, sino también para todos los países, instituciones, partidos y ciudadanos que creemos fervientemente en la solución pacífica de las controversias internas, en la paz nacional y en el respeto ineludible de los derechos humanos, sociales, políticos, económicos y culturales de la población.
Revolución Democrática hace un sentido llamado a la hermana República de Nicaragua, para alcanzar exitosamente una resolución a las tensiones que actualmente vive el país, de la mano de un diálogo fraterno y franco entre todas las partes involucradas, con el sano deseo de restablecer no sólo el orden público, sino también las confianzas y el ánimo de profundización de la democracia y el estado de derecho. Finalmente, hacemos un respetuoso llamado para que las autoridades del país acojan las recomendaciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como garantía de buena voluntad para proteger a toda la población del país.
 

EQUIPO RELACIONES INTERNACIONALES

REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA