Discurso de Pablo Paredes al asumir la Coordinación Nacional de Revolución Democrática

Revise aquí el texto completo de la intervención del Coordinador Nacional de Revolución Democrática, Pablo Paredes, al asumir en Concepción junto al nuevo Secretario General, Nicolás Valenzuela, las Coordinadoras de Contenidos y de Redes Ciudadanas, Rocío Faúndez y Javiera Parada, y el Coordinador  de Acción Política, Jaime Saez. También iniciaron oficialmente en el ejercicio de sus funciones los nuevos coordinadores y coordinadoras de los Territorios y Comisiones de Contenidos. Este es el discurso:
Compañeros y Compañeras
Invitados e Invitadas.
–       Sr. Alfredo Sfeir, Ex Candidato Presidencial.
–       Sr. Alejandro Navarro, Senador de la República.
–       Sr. Carlos Saavedra, candidato a Rector de la Universidad de Concepción
Hombres y mujeres que hoy nos acompañan y que adhieren a los principios de nuestro movimiento,  compañeros y compañeras de Revolución Democrática de los distintos espacios a lo largo de todo Chile y, especialmente, compañeros del Territorio Bio Bio de RD a quienes agradezco su tremendo trabajo durante estos días. 

—-

 No estamos en Concepción por casualidad. Esta ciudad ha construido, en distintos momentos de la historia de Chile, miradas diferentes, quebrando el statu quo -por dar algunos ejemplos- desde la cultura, la ciencia o la política. Humildemente pero muy convencidos, nos gustaría ser parte de esta tradición de repensar permanentemente el estado de las cosas.
Estamos en Conce porque en Revolución Democrática hemos decidido iniciar un diálogo profundo sobre descentralización y avanzar hacia el levantamiento de propuestas. También estamos aquí, y les agradezco que nos acompañen sacrificando un domingo en la mañana,  para realizar este cambio de mando que nos llena de orgullo porque está precedido de dos elementos que nos importan mucho: democracia interna y alta participación.
Junto con Nicolás (Valenzuela), Jaime (Sáez), Rocío (Faúndez) y Javiera (Parada), más todos los nuevos coordinadores y coordinadoras en los distintos espacios del movimiento, no sólo asumimos cargos, sino también desafíos.
Hoy –y no sólo como RD- tenemos un problema, sin embargo, es un mejor problema del que teníamos antes del 2011 –quizás podríamos decir antes del 2006- cuando la sociedad chilena, descontando notables excepciones, se dividía básicamente entre los apáticos, los defensores del modelo y quienes no veían ninguna posibilidad de cuestionar el orden neoliberal. Nuestro nuevo problema es de alguna manera un buen problema: la sociedad en su conjunto ha cuestionado el actual modelo de desarrollo y aunque frente a eso ha habido aportes teóricos muy contundentes, lo cierto es que ese cuestionamiento está instalado en un espacio más simple, está puesto en el día a día, en la calle y en las casas de Chile, y dice: No es justo que mi sueño de estudiar se traduzca en una deuda. No es justo que mi acceso a una salud de calidad tenga que ver con cuánta plata gano. No es aceptable que lo que es bueno para mi comunidad se decida desde Santiago saltándose nuestra participación como vecinos. No es justo que por ser mujer reciba un sueldo más bajo que un hombre que hace mi mismo trabajo. No soy igual ante la ley si por ser gay no puedo casarme con mi pareja. No hay una sociedad que respete si el Estado no quiere reconocer que soy parte del pueblo Mapuche. No hay solidaridad plena si la integración es un programa de televisión y no una política nacional.
Nuestro problema es que se espera harto de nosotros. Aunque ojo, no se trata sólo de que debamos presentar una alternativa para la ciudadanía, va más allá de eso. La ciudadanía está golpeando las puertas para exigir participación en la construcción de esa alternativa. Nuestro problema, y aquí la buena notica, es que esa ciudadanía somos también nosotros mismos.
Una nueva ciudadanía politizada ha emergido y Revolución Democrática se inscribe ahí, ahí nace y ahí buscamos desplegarnos.
No nos sentimos los dueños de la pelota. Nos gusta que la propiedad de la pelota sea un asunto público y diverso. Nos gusta que esta cancha no sea un asunto de hombrecitos, sino de mujeres y hombres. Nos gusta que esto no se trate de una generación sobre las otras, sino de ideas y construcción.
Hace dos años nos preguntábamos cuál era el proyecto que nos unía, cuáles serían los temas que levantaríamos como Movimiento, cuál era nuestra propuesta para el país. Esa respuesta nunca se responde del todo en un movimiento democrático, sin embargo, sí podemos saber que hemos identificado y construido la visión que nos une. Y hoy cuando asumimos como nueva directiva nacional entramos a un nuevo momento en donde las preguntas están en condiciones de dejar de estar dominadas por el qué y aparece con fuerza el cómo.
Hemos decidido disputar los espacios diciendo fuerte y claro que no nos interesa el poder por el poder, que hay un sentido de propósito y que la legitimidad y la participación son el sello que queremos dar. Lo hicimos con nuestra participación en la campaña de la hoy alcaldesa de Providencia Josefa Errázuriz, lo hicimos con trabajando con Giorgio en Santiago Centro y vamos a seguir haciéndolo en nuevos espacios, en las nuevas disputas parlamentarias y municipales y, porque creemos que los cambios necesitan de todo el tejido social y de múltiples articulaciones entre distintos actores, lo haremos también en las organizaciones estudiantiles y universitarias en general, estaremos en los liceos de Chile, en los sindicatos, en las juntas de vecinos.
Todo esto no esperamos hacerlo solos. Somos un movimiento que aún tiene mucho por crecer y aprender. Valoramos el actuar con independientes y otras organizaciones políticas. Nos sentimos parte de ese mundo de la política chilena que de manera transversal ha decidido levantar primero cuestionamientos al modelo y hoy decididamente busca construir alternativa. Nos sentimos parte de esa corriente transversal que entiende que la Educación es un Derecho y que en materia de derechos no cabe la letra chica. Nos sentimos parte de ese mundo, cada vez más amplio y diverso, que busca una nueva Constitución legitimada desde la participación, generando un hito republicano, un nuevo pacto de convivencia ya completamente divorciado de la sangre de la Dictadura y los cerrojos guzameanos. La participación sólo puede traerle beneficios a Chile.
Como Revolución Democrática hemos levantado banderas que no son pequeñas y como nueva directiva nacional propiciaremos un movimiento que le de espaldas a ese desafío. Y eso significa consolidar nuestros territorios y espacios actuales y también construir con otras personas, organizaciones, movimientos y partidos que sabemos ya coincidimos en muchos aspectos, aunque en nuestro diseño político estratégico hayamos decidido participar desde lugares diferentes. Sin embargo, hemos hecho llegar nuestras propuestas porque nos interesan las agendas, las visiones. Dicho de otra manera: No estamos lejos. Por eso saludo la presencia de amigos y amigas, de compañeros y compañeras, independientes o militantes de otros espacios que hoy nos acompañan. Estoy convencido de que juntos encontraremos  formas amplias de relacionarnos con miras a construir una sociedad centrada en los derechos. Nuestras puertas están abiertas y tengan seguridad de que tomaremos las invitaciones al diálogo que ustedes nos hacen y que iremos a golpear puertas que están cerradas o entrecerradas y que creemos pueden abrirse. Sé que esto es posible porque he visto el avance de la idea de Asamblea Constituyente hacia distintos sectores de la institucionalidad y la sociedad en general.
Voy a insistir en esto porque hoy, en este nuevo momento político hay una oportunidad de construir y construir muchísimo. Creo y palpo los puntos de encuentro que tenemos entre organizaciones y partidos que van desde el mundo ecosocial, la Izquierda Autónoma, el PRO y los sectores al interior de la Nueva Mayoría progresistas y comprometidos con los derechos, o incluso los nuevos sectores que hoy se articulan en la derecha sin rechazar la diversidad, que entienden la necesidad gestos republicanos y que no ven en la participación ciudadana una amenaza.
Lo dijimos en nuestro Congreso Estratégico: no somos parte de la Nueva Mayoría, no obstante, creemos en la Colaboración Crítica y defenderemos con fuerza las demandas ciudadanas. Lo haremos desde la organización y la movilización y también desde el parlamento a través de ese tremendo representante que es el diputado electo Giorgio Jackson y buscando diálogos con los parlamentarios que apoyamos durante las pasadas elecciones y con todos aquellos con quienes hoy compartimos visiones.
Enfrentaremos a esos sectores conservadores que se resisten a los cambios o que están por mantener privilegios, pero también seremos los más férreos colaboradores en todas aquellas iniciativas que apunten hacia la participación, el fin de la segregación, la igualdad de derechos y todo aquello que promueva la defensa de la dignidad de las personas y la desprivatización de las felicidades.
Ahora, y a propósito de los anterior, me permitiré un momento de hablar en primera persona: Estoy contento. Siento que se viene un buen momento para todas y todos quienes creemos que el mercado no puede ser la respuesta refleja a los problemas de nuestra sociedad, para quienes creemos que urge un Estado más fuerte y garante de derechos, para quienes creemos que la participación de las comunidades locales es fundamental.
Estos días en Concepción he tenido conversaciones que me dicen que vamos por buen camino. Me he acordado harto de dónde vengo, de las salas con 45 estudiantes, de las poblaciones que no pueden estar en espera permanente del “momento ideal” para que trabajemos por los cambios profundos.
Hace unos días, en nuestra primera reunión como directiva entrante, los cinco nos encontramos en un mismo texto: Chile nos está esperando y no nos va a esperar para siempre. Me gustaría que nos quedáramos con esa frase resonando.
Finalmente quiero dar las gracias a mis amigos de la directiva saliente. Mi profundo respeto por el trabajo de Miguel, Sebastián, Tatiana, Pablo y Mario y mi reconocimiento especial para Miguel Crispi y Sebastián Depolo quienes son parte de ese grupo de compañeros y compañeras que hace ya dos años entendieron que Chile necesitaba una Revolución Democrática y se han jugado el pellejo por aquello. Por mi parte, pongo mi pellejo, capacidad y corazón a disposición de todo aquello que contribuya a tener un movimiento más sólido y dialogante, que sea un aporte para construir, como decíamos en la campaña de mi querido Giorgio, UN PAÍS PARA TODOS Y TODAS.
Muchas gracias.
 
Pablo Paredes M. 
Coordinador Nacional de Revolución Democrática
Concepción, 26 de Enero del 2014