Editorial: Camilo Catrillanca y la deuda histórica de Chile con el pueblo mapuche

Por Juan Ignacio Latorre, Senador por la 6ta Circunscripción y miembro de la Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía.

El asesinato por la espalda del comunero mapuche Camilo Catrillanca en Temucuicui por parte de agentes del Estado (Carabineros de Chile), se suma a los otros también ocurridos en democracia: Alex Lemún (2002), Jaime Mendoza Collio (2009) y Matías Catrileo (2008), todos ellos luchadores por las demandas del movimiento mapuche: autodeterminación política y reivindicación territorial, demandas que no solo el actual gobierno del Presidente Piñera, sino que el Estado de Chile en su conjunto no ha tenido la voluntad política de dar respuesta a la deuda histórica. La comunidad de Temucuicui ha dado una lucha emblemática por la recuperación territorial del fundo forestal de Mininco (grupo Matte). Han sido un “mal ejemplo” para la democracia neoliberal chilena. Camilo Catrillanca era hijo y nieto de un linaje de luchadores mapuche contra la dictadura y contra el neoliberalismo que se contrapone al Kume Mongen o Buen Vivir mapuche.

Hace 20 años se viene aplicando la ley antiterrorista y militarizando el territorio en conflicto. Hay una policía militarizada (DIPOLCAR, FFEE, GOPE, “Comando Jungla”, etc.) resguardando la propiedad privada de las empresas forestales (Mininco y Arauco, del grupo Matte y Angelini respectivamente), de los grandes agricultores y latifundistas, y reprimiendo con violencia a las comunidades que tienen reivindicaciones producto del despojo territorial que han sufrido históricamente. A modo de ejemplo, sólo la industria forestal concentra cerca de 2 millones de hectáreas en el Wallmapu. Esta expansión forestal se inició en dictadura (Julio Ponce Lerou con el DL701 de fomento forestal), a través de la contra reforma agraria y la posterior consolidación en democracia.

Este es el conflicto de fondo que el Estado de Chile tiene que abordar y que no se va a saldar solamente con la salida y cambios de algunas autoridades o con la implementación del Plan Araucanía que junto con ofrecer más neoliberalismo al territorio, no cumple con estándares de consulta según Convenio 169 de la OIT. La única forma de hacerse cargo de esta deuda histórica del Estado de Chile con el pueblo mapuche es a través de una salida política a través del diálogo que se haga cargo de manera efectiva de las demandas profundas del movimiento mapuche. Desmilitarizar el territorio sería el primer paso para establecer las condiciones de confianza básica para garantizar los derechos colectivos en el Wallmapu. Como lo establece la declaración de las Naciones Unidas por los derechos de los pueblos indígenas: autodeterminación política y territorio.