Editorial: Congreso estratégico 2018, diversidad de miradas para un horizonte común

Por Dominique Hermosilla, Tesorera Directiva Nacional y miembra de la Comisión del Congreso Estratégico 2018.

Estamos ante un coyuntura crítica que exige que nos involucremos políticamente como ciudadanos. La derecha parece estar consolidando un modelo que a través de la cultura del terror y el individualismo, consagra la precarización de la vida en todos sus ámbitos. Liderando cerca del 45% de los municipios, con 72 representantes en la cámara de diputados, 19 en el senado, 133 consejeros regionales y un sólido 54,57% de los votos en la última elección presidencial, tienen además herramientas institucionales suficientes para un ejercicio del poder que facilita su constitución como fuerza hegemónica.
El gobierno actual parece además estar gozando de la validación ciudadana. Si analizamos algunas de las últimas encuestas de opinión, aunque el porcentaje de aprobación a la gestión presidencial ha disminuyendo sistemáticamente, aparecen algunos tópicos estratégicos en los que parecen hacerse del sentido común. Migración, delincuencia y seguridad ciudadana, por un lado. Matriz productiva, reactivación de la economía y empleo, por otro. Son triadas que muy hábilmente han logrado constituir como bastiones discursivos, pero que sabemos esconden la cristalización de un modelo de competencia que no hace más que acrecentar las brechas de desigualdad en Chile.
Ante este escenario, las izquierdas tienen un deber: comprender que la política es un campo en disputa y definir y ejecutar estrategias para la conquista de los espacios institucionales que permiten generar los cambios en las políticas públicas. No seguir permitiendo el avance cultural de la derecha y construir una fuerza mayoritaria que corra el cerco de los derechos conquistados en una diversidad de dimensiones: social, política y legal. De la mano con organizaciones de distinta naturaleza: juntas de vecinos, gremios, fundaciones y la academia.
¿Qué tiene que decir Revolución Democrática con respecto de este desafío? ¿Cómo podemos erigirnos como una fuerza que compita y gane más espacios institucionales de poder? ¿Cuáles deben ser los atributos que reflejamos como partido? ¿Con quiénes y cómo nos organizamos para la disputa municipal? ¿Cómo compatibilizamos nuestros objetivos de partido con los de las demás orgánicas frenteamplistas? ¿Cómo potenciamos más liderazgos de mujeres? ¿Qué relación orgánica tendrá el partido con sus representantes y qué estándares definiremos como mínimos para el ejercicio del poder? ¿Qué diseño orgánico es el más idóneo para cumplir con los objetivos estratégicos que nos tracemos? Responder estas y otras preguntas son vitales para definir un horizonte de acción coherente con un proyecto político radicalmente democrático.
El Congreso Estratégico 2018 de Revolución Democrática busca precisamente responder esas interrogantes. Es el espacio en que todas y todos quienes construimos esta organización nos damos, para conversar y definir los lineamientos que conformarán la hoja de ruta bajo la cual  actuarán nuestros representantes en el próximo ciclo político. Pero para que estas definiciones tengan la legitimidad y validez que ameritan, es imprescindible que nos sumemos todas y todos al ejercicio reflexivo.
Entre los meses de agosto y diciembre, la invitación será a aportar con una mirada crítica propuestas de los cambios que requerimos para convertirnos en una institución que ofrece una alternativa robusta de cambio. A definir en conjunto cómo es la Revolución Democrática que Chile quiere y espera. Porque la única forma de ofrecer una alternativa de mayorías es reflejando la diversidad esas mayorías en la discusión pública, súmate.