Editorial | Frente Amplio como líder del proceso ciudadano de transformación social

Luego de varios meses de trabajo,  reuniones, preparación, documentos y discusiones, este fin de semana finaliza el Congreso del Frente Amplio, que mientras duró reunió a militantes de todas las orgánicas que lo componen. Creo que debemos sentir orgullo de que la coalición de la que participamos, tenga instancias de deliberación y de participación abiertas tanto a quienes forman parte de sus partidos como respecto a los y las independientes, en especial, quienes vienen de los movimientos sociales. Es necesario que valoremos y reconozcamos que no existe una coalición política que haya hecho un esfuerzo parecido a este. También valorar y reconocer el despliegue que tuvo el partido, que es la organización con más delegados y delegadas y uno de los que movilizó más personas a nivel nacional.

El Congreso nos debe servir para poder debatir y resolver, para poder avanzar decididamente en el crecimiento de la alternativa política que representamos. Si bien es cierto que el Frente Amplio es una fuerza que irrumpió políticamente en las últimas elecciones, constituyéndose como un tercer polo en la política nacional, esta irrupción no significa en ningún caso consolidación de lo que hemos construido, sino que apenas un proceso de emergencia que puede estancarse hoy o seguir avanzando. Por ello, necesitamos salir de la comodidad, construir decididamente un proyecto mayoritario y salir a hablarle al país, con el objetivo de empujar un proyecto de transformación del modelo económico, cultural y social, a través de distintos medios, incluyendo pero no reduciéndose a lo institucional. 

Para ello, creemos que es imprescindible construir la idea de una apertura del Frente Amplio hacia el país, pero con un sentido, que es la transformación de la sociedad, como una segunda etapa, entendiendo que en eso se juega nuestro crecimiento. En la medida que nuestra coalición se plantea la necesidad de abrir sus puertas a todas aquellas personas honestas que quieran cambiar el país en la dirección de una nueva sociedad, incluyendo a independientes, movimientos sociales y otras fuerzas políticas, el FA puede asumir el liderazgo de un nuevo proceso de transformación, cambiando la correlación de fuerzas favorablemente a nuestras ideas.