Editorial | La Revolución Democrática se hace realidad cuando se construye desde la realidad

Por Pablo Vidal, Jefe de bancada parlamentaria y diputado por el distrito 8.

Cuando salimos a dar Cuenta Pública no solo estamos informando nuestro trabajo, si no que sobre todo, estamos construyendo una mejor relación con la ciudadanía que nos eligió. Salir a dar Cuenta Pública de nuestra gestión nos obliga a volver permanentemente a nuestro origen. En nuestra carta fundacional de 2012 dijimos que aspirábamos a construir un sistema radicalmente democrático, y que nuestra acción política la haríamos desde las organizaciones barriales, vecinales, comunales y sindicales. 

Durante los casi 8 años que han transcurrido, nos hemos convertido en un partido político con más de 40 mil militantes y en actores significativos de la política nacional. Sin embargo, la construcción de nuestro proyecto político desde las bases populares de nuestra sociedad, y más aún, la transformación radical de esos espacios está recién empezando.

No podemos dejarnos llevar por el camino fácil y tentador de conformarnos con ser minorías vociferantes que construyen su superioridad moral en Twitter, sino que debemos comenzar a reconocernos en la gran mayoría ciudadana que sufre día a día la brutal desigualdad en todas sus dimensiones. Debemos escuchar más a las regiones, a las personas que viven en campamentos, a ese Chile doliente y de a pie que ha sido históricamente desplazado. Debemos volver a estar presentes en los barrios y poblaciones más postergadas del país, donde las personas hoy están votando por la UDI y ven una respuesta a sus incertidumbres en liderazgos neopopulistas como el de José Antonio Kast. 

En este contexto es que el próximo desafío electoral toma una relevancia particular para nosotros y nosotras. La próxima elección municipal es la oportunidad de demostrar de qué se trata nuestro proyecto, es la primera oportunidad cierta que tenemos como partido político de hacer carne nuestra promesa transformadora. De demostrar cómo somos capaces de organizar la vida en sociedad de personas reales en lugares reales. De desafiar al modelo neoliberal en todas sus formas y demostrar en la cancha en qué consiste la revolución que queremos llevar a cabo y cómo se palparía en la vida de nuestras vecinas y vecinos.

Nuestro verdadero desafío debe ser el de construir mayorías al servicio de un proceso de unidad popular. Debemos trabajar para construir una visión de futuro que nos aleje de la lógica neoliberal y nos permita materializar en los territorios una sociedad más fraterna, justa e igualitaria. Es ahí donde nos jugamos la opción de ser la generación que fue capaz de liderar un proyecto transformador, es tiempo de lograr que el pueblo de Chile confíe en nosotros y nos crea capaces de traer seguridad, justicia social y prosperidad a sus vidas.