Editorial: Litio, no basta con nacionalizar, se debe industrializar

Por Pablo Vidal, Diputado Distrito 8

 
 
 
 
 
 

Nos estamos farreando una oportunidad histórica de hacer de Chile un país industrializado y económicamente más competitivo a nivel mundial. Ya nos farreamos el salitre, luego el cobre, y hoy tenemos una última oportunidad de revertir esta tendencia con el litio.

Hay dos grandes motivos para pensar en grande cuando hablamos de litio: primero, Chile cuenta con una de las reservas de litio más abundantes de todo el planeta, cercano a un 35% de la reserva mundial, junto a Argentina, Bolivia y Australia, que lidera este ranking. Segundo, porque hoy el litio se ha transformado en un elemento indispensable para la emergente industria del almacenamiento de energía y ha estado presente desde siempre en la manufactura de una variedad de productos y tecnologías que nos acompañan en nuestro día a día, desde remedios, cerámicas, pilas, baterías de celular hasta autos eléctricos, aviones, submarinos y naves espaciales.

Sin embargo, hoy el Estado de Chile a través de CORFO solamente recibe una parte de las ganancias de las exportaciones que actores privados hacen del litio, como la controvertida SQM. En enero de este año este mecanismo se ha ratificado con el acuerdo suscrito entre CORFO y SQM, que le permite a esta última explotar el mineral hasta el año 2030.

Ante esta realidad, y gran parte debido al escándalo mediático y judicial desatado por el financiamiento ilegal de la política a través de SQM, desde algunos sectores se ha planteado la necesidad de revisar este acuerdo, e incluso proponen nacionalizar el litio.

Sin embargo, este relato es confuso, ya que el litio está nacionalizado, pero el Estado sólo puede concesionar su exploración y explotación a través de CORFO a agentes privados, como es el caso de la ya mencionadas SQM.

He ahí el primer paso, debemos crear una Empresa Nacional del Litio para que el Estado de Chile pueda explotar el recurso y así obtener los beneficios económicos y sociales de éste. Pero esto no es suficiente, ya que actualmente el cobre opera bajo esa lógica. Desde su fundación hasta hoy, CODELCO explota el mineral para luego exportarlo, sin producir ningún producto de cobre en Chile. Y es ahí donde como país nos quedamos cortos.

Y ahí está el mayor desafío al cual nos enfrentamos: generar una política nacional del litio que defina el rol del Estado como agente activo en la industrialización, el desarrollo tecnológico e innovación. Esta es una oportunidad histórica de dar un paso hacia el desarrollo, de robustecer nuestra economía y posicionar a Chile a nivel mundial como un país pionero en tecnología. Y esta política también debe hacerse cargo de quienes están en la primera línea, de las comunidades próximas a los salares donde se almacena el litio. Si los beneficios de la extracción no los perciben las comunidades aledañas, es porque lo estamos haciendo mal.

En otras palabras, buscamos sentar las bases para que el día de mañana tengamos manufactura de litio hecha en Chile; que no tengamos que vender este mineral a otros países para después comprar sus productos en base a litio que sea más caros; que generemos conocimiento nuevo en nuestras universidades, incentivando a que nuestros estudiantes se especialicen en Chile para aprender los últimos avances de este tema, y no vayan a buscarlo al extranjero, porque acá no podemos ofrecerlo.

Soñamos con que los autos eléctricos del futuro sean hechos en Chile, con que las baterías de los celulares que usamos todos los días sean manufacturadas en nuestro país. Que esa realidad sea un esfuerzo mancomunado de una alianza público-privada, donde también se inviertan recursos en investigación y desarrollo que nos permitan adelantarnos a los nuevos tiempos para ser pioneros en la materia. Soñamos con trabajadores chilenos orgullosos y orgullosas de lo que producen, y que el día de mañana miremos para atrás con la satisfacción de no habernos farreado la oportunidad histórica que hoy se nos presenta.

No se trata de nacionalizar, sino de industrializar.