Editorial: No+AFP, porque Chile no puede vivir así

 
 
 

 
Por Maite Orsini, Diputada Distrito 9
 
 
 
 
Fue una noticia que pasó prácticamente desapercibida. Hace un par de semanas, en Conchalí, Jorge Olivares Castro, 84 años de edad, acordó quitarse la vida con su compañera de toda la vida, Elsa Ayala Castro, de 89 años. Ambos enfrentaban los rigores de la edad avanzada -enfermedades, soledad y depresión-, pero también la opinión pública se enteró que la pareja vivían en condiciones materiales más que estrechas. Anterior a este doloroso hecho, conocimos el caso de Ilka Soza, normalista jubilada de 78 años, quien en carta al director de un matutino, relató cómo el banco le negó la renovación de su tarjeta de crédito porque “sus condiciones de vida ante el mercado financiero eran riesgosas”. Hace unos días, además, Alicia Flores de 81 años contaba cómo tenía que recolectar cartones porque con los 120 mil pesos de pensión no se puede vivir.
 
Estas historias se entrelazan con un patrón común: la precariedad en la que viven las y los adultos mayores en Chile. Sin duda, uno de los factores que inciden en que los mayores de 80 años lideren las tasas de suicidio en Chile -17,7 suicidios por cada 100 mil habitantes, frente al promedio nacional de 10,2-, pues en nuestro país, ser viejo y ser pobre es, tristemente, puede ser una pesadilla.
 
El diagnóstico es compartido: urge un cambio en el sistema previsional para elevar el monto de las pensiones. Sin embargo, es en la solución donde las posiciones se polarizan. En la vereda del frente, quienes quieren perpetuar la perversidad de las AFP con retoques cosméticos. Y aquí, quienes creemos en un sistema previsional de carácter solidario.
 
En los trascendidos de prensa se asegura que la presentación de la “reforma previsional” del gobierno es inminente. Por cierto, “reforma” es un concepto tramposo, puesto que los criterios del Ejecutivo que han aparecido en los medios sólo profundizan este sistema donde un grupo de gerentes se enriquece a costa del empobrecimiento de la mayoría; aumento del aporte individual con cargo al empleador, incremento del pilar solidario con recursos fiscales y, por cierto el fetiche de deseo de la derecha, aumentar la competencia con el ingreso de nuevos “actores” -léase más AFP, compañías de seguros, cajas de compensación- al sistema.
 
Y así y todo, el sistema seguirá siendo inviable. Porque en nuestro país abunda el empleo informal y precario, porque lideramos la brecha salarial en los países OCDE, porque el ahorro individual en manos de las AFP siempre queda a merced de los vaivenes del mercado internacional. Porque el mercado laboral, patriarcal hasta la médula, castiga a la mujer con salarios bajos, sin siquiera reconocer el trabajo doméstico, donde según la encuesta Casen (2015), el 52,8% de los hogares del primer decil de ingreso tiene a una mujer como jefa de hogar.
 
Y, sobre todo, el sistema seguirá siendo inmoral. Porque es inaceptable que ese pequeñísimo grupo dueños de AFP juegue a la economía casino con el trabajo de toda una vida. Porque sin matices de por medio, las administradoras siempre ganan y las y los pensionados siempre han perdido.
 
Sin duda que estamos en una coyuntura particular. Los defensores del individualismo, los mismos que anteponen “bingos” a los problemas públicos, detentan el poder político y el poder económico. No los sacaremos de ahí. Nosotros y nosotras ya estuvimos en la calle exigiendo “NO+AFP”, pero el descontento no es suficiente. Tenemos el imperativo de pasar a la ofensiva y hacerle frente a la barbarie neoliberal con propuestas concretas centradas en las dignidad y los derechos de los chilenos y chilenas.
 
Es momento que los y las trabajadoras tracen el futuro de su esfuerzo, porque es lo ético y es lo justo. Por eso es que nos sumaremos con todo a la campaña “Iniciativa Popular de Ley” de la Coordinadora No+AFP, donde a través de cabildos ciudadanos a lo largo del país, sea la propia ciudadanía la que fije los criterios de un sistema previsional que asegure pensiones dignas. Y lo haremos desde los barrios, junto a la gente. Desde ahí daremos el paso institucional con un proyecto de ley que recogerá la sistematización de los anhelos de muchos y muchas, el que por cierto patrocinaremos e impulsaremos desde el Congreso con todas las herramientas de las que dispongamos.
 
Estamos ad portas de una lucha crucial, donde la posibilidad de que se consolide el saqueo más grande de la historia de Chile es realmente cierta. Por lo mismo, RD y todas y todas quienes creemos en una sociedad solidaria, tenemos una responsabilidad histórica. Jorge y Elsa no pudieron seguir viviendo así. Alicia no puede seguir viviendo así. Chile no puede seguir viviendo así.