Editorial: ¿Por qué nos vamos a huelga este 8 de marzo?

Por Marcela Sandoval Osorio, Vicepresidenta electa de la Macrozona Centro.

El 8 de marzo es la primera marcha política cada año. Es simbólica, tiene décadas de historia, pero esta vez tiene alcances distintos. 

El 2017 se iniciaron en algunos países los llamados a huelga por el 8 de marzo. Convocatorias por el fin a la violencia hacia las mujeres, condiciones laborales dignas, derecho a decidir, aborto legal, entre otras demandas, marcaron estas movilizaciones. El 2018 se plegaron más países. Hay antecedentes de huelga general en décadas anteriores. 

En Chile por primera vez ocurre una convocatoria de esta naturaleza. Reunidas en la Coordinadora Feminista 8M, mujeres de distintas organizaciones han construido un proceso político y reivindicativo, que ha levantado durante meses acciones en barrios, sindicatos, universidades, lugares de trabajo, vía pública y sobre todo mujeres que caminan y se encuentran en la complicidad de un pañuelo verde o de una cinta morada en la mano. 

Ha sido un proceso intenso y creativo para llegar a este 8 de marzo. El lunes Santiago despertó con los nombres de grandes luchadoras sociales en las estaciones de Metro. Ya no era el metro Baquedano, era Violeta Parra. Tras esta acción hay una historia de silencios e invisibilizaciones donde creadoras, artistas, científicas, pensadoras, políticas, dirigentas sociales y tantas más han sido omitidas con su grandeza y sus trayectorias. 

Esta huelga del 8 de marzo tiene en su memoria la resistencia de Mujeres por la Vida, la organización de las pobladoras y de las mujeres que sacaron la voz frente a la represión política en dictadura. Esta huelga llega porque antes hubo un MEMCH, hubo sufragistas, hubo luchadoras obreras. De esa historia de resistencia la huelga feminista se hace cargo con las lecturas del presente. Nos vamos a huelga paralizando en los trabajos, movilizándonos con nuestras organizaciones, haciendo gestos simbólicos, denunciando las distintas formas de violencia y haciendo ver que el trabajo reproductivo es un trabajo. 

Piñera ha dicho que la huelga no es necesaria porque la causa feminista ha sido asumida por su gobierno. Nosotras decimos fuerte que nuestras causas no están siendo asumidas, al contrario, han sido precisamente los sectores más conservadores del país, que el actual gobierno representa, los que han obstaculizado que las mujeres podamos gozar de nuestros derechos en plenitud. 

Este 8 de marzo, día en el que se conmemora a la mujer trabajadora, el llamado es a paralizar toda forma de trabajo: laboral o doméstico, pero también se invita a participar a todas las mujeres de la forma que puedan. La huelga es una herramienta de lucha de las y los trabajadores y ese es el sentido que recogen las movilizaciones del 8 de marzo. 

Nos vamos a huelga porque estamos hartas de la desigualdad. Nos vamos a huelga porque estamos hartas de la violencia. Nos vamos a huelga y marchamos este 8 de marzo porque la memoria feminista también es parte de la historia.