Editorial | Una mirada desde la Comisión Técnica del Proceso Constituyente

Por Claudia Heiss, delegada de RD en la Comisión Técnica.

El acuerdo firmado el 15 de noviembre por las y los presidentes de partidos inició un camino hacia la nueva Constitución que no parecía posible hace sólo algunas semanas. Fue la presión del movimiento social la que llevó a los principales actores del sistema político a esta decisión que, aunque se había planteado muchas veces, era fuertemente resistida por una parte de la derecha y considerada poco apremiante por la mayor parte de la dirigencia.

El compromiso, bautizado como “Acuerdo por la paz social y la nueva Constitución”, consta de doce puntos que incluyen un llamado a plebiscito para saber si la gente quiere cambiar la constitución y si quiere hacerlo a través de un organismo compuesto por una mitad de parlamentarios y otra mitad de personas elegidas para ese fin, la Convención Mixta Constitucional, o por una asamblea completamente electa, la Convención Constitucional. Este plebiscito sería en abril de 2020 y daría paso a la elección de un cuerpo constituyente con un mecanismo parecido a la elección de diputados. La asamblea estaría obligada a adoptar sus decisiones por 2/3 de sus integrantes y el resultado sería plebiscitado con voto obligatorio.

Poner en práctica estos pasos requiere un arduo esfuerzo de creación normativa y armonización de instituciones y leyes. Para hacer este trabajo los partidos designaron a un equipo técnico de 14 personas: siete de oposición y siete del oficialismo, las que iniciaron el fin de semana pasado sus reuniones para poder ejecutar el acuerdo.

El trabajo de la comisión busca reflejar las decisiones de sus mandantes, que son los partidos políticos. No es al interior de la Comisión Técnica que se definirá si las Convenciones Constitucionales contemplan escaños reservados para pueblos indígenas ni cuántos serán; si se usará un mecanismo electoral que garantice la paridad de género, ni si podremos asegurar la participación de independientes, que en el actual sistema para elegir diputados tienen dificultades para competir con los partidos.

Sin embargo, como Revolución Democrática y en coordinación con toda la oposición hemos defendido la importancia de que la Convención avance hacia superar algunas asimetrías de poder que han dañado la representatividad de nuestro sistema político

La innegable distancia que separa hoy a representantes y representados no es independiente del hecho de que, durante casi 30 años, tuvimos un sistema electoral binominal que hacía casi irrelevante la concurrencia a las urnas. El aumento de la abstención electoral en Chile se encuentra entre más abruptos del mundo en décadas recientes, como han mostrado varios informes del PNUD. 

Si la representatividad es importante en un Congreso normal, porque determina la legitimidad de la ley, lo es mucho más en órgano que elabora la Constitución. Nuestros dirigentes, y especialmente la derecha, deben mostrar hoy la máxima altura de miras para permitir que tengamos una nueva Constitución representativa, que concite adhesión y que genere garantías de igualdad política a todos los sectores.