Editorial | Una Renta Básica de Emergencia para salvar vidas y cuidar la economía

Por Giorgio Jackson, diputado por el distrito 10 e integrante de la Comisión de Hacienda de la Cámara.

La rápida expansión del Coronavirus y la crisis sanitaria que está provocando provocó algo que nunca había ocurrido: que las más grandes potencias del mundo -o la mayoría donde hay gobiernos serios- hibernaran la economía para evitar los contagios. Una decisión resistida o incluso ignorada por otros que busca aplanar la curva de contagios y no colapsar el sistema de salud. Es decir, salvar vidas. 

Pero ese confinamiento, la distancia social o baja en la producción tiene un costo enorme, efectivamente. En Chile ya están siendo despedidos miles de trabajadores y trabajadoras. Empresas de todos los tamaños, hasta las más grandes y con utilidades año a año lo están haciendo. Se amparan en una ley que usa el seguro de cesantía para resistir los meses parados. Pero hay millones de personas que no tienen ese seguro. Con el comercio detenido dejarán de recibir sus ingresos para llegar a fin de mes. Desde quienes son su propia pyme hasta quienes venden en la calle o como coleros en las ferias. ¿Qué pasará con ellos? ¿Los obligamos a seguir como si nada, tomar riesgos y eventualmente morir por seguir trabajando, como señaló un corredor de bolsa de Larraín Vial?

Por supuesto que no. La salud debe estar primero. El Estado debe asegurarla, y para que eso ocurra tiene que dar certezas de que contarán con los recursos para no salir a exponerse a la calle. ¿Cuál es la solución entonces, a un problema sanitario pero además económico que no genere un descalabro? Nosotros -y hoy por hoy representantes de casi todos los sectores políticos- creemos que debe ser con una contundente respuesta del Estado a través de una Renta Básica de Emergencia mientras dure la crisis, una transferencia monetaria que otorgue dinero sobre la línea de la pobreza a familias que no tendrán cómo parar la olla.

¿Es descabellado? Claro que no. En otros países del mundo como Argentina o Canadá (incluso Estados Unidos) lo están implementando para evitar que la curva de contagios siga subiendo. Debemos tirar toda la carne a la parrilla y discutir un nuevo pacto fiscal para cuando la economía se recupere, donde el foco debe estar en que las grandes fortunas del país “paguen la cuenta”, tal como dijo en octubre pasado nada más ni nada menos que el empresario Andrónico Luksic.

Sabemos que lo peor está por venir las semanas que vienen. Que tendremos un peak de contagios y el sistema de salud se verá estresado al máximo. La urgencia hoy es permitir que millones de personas se puedan quedar en su casa, que tengas seguridad de tener una Renta Básica de Emergencia que no deje a nadie bajo la línea de la pobreza durante esta pandemia y que junto a las medidas de sanitarias haya seguridad económica para todos y todas. Algo que requiere determinación y urgencia para salvar todas las vidas que podamos.