Editorial|11 de septiembre y nueva Constitución

Lican Martínez Rubio, Coordinadora de la Comisión de DDHH de RD. MSc Economía y Políticas Públicas.

Este nuevo 11 de septiembre llega en tiempos de transformaciones profundas. Será siempre una fecha para recordar los actos inhumanos y crueles cometidos en dictadura a partir del 11 de septiembre de 1973, pero hoy esta conmemoración revive la necesidad de instalar los derechos humanos como una preocupación central en el proceso constitucional. 

Hemos repetido por años la frase “verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición”, sin embargo, todavía hay quienes no saben dónde están sus familiares. Y es una frase que debería servirnos no sólo para rechazar eventos realizados en dictadura, sino que también los realizados en democracia. Lamentablemente vemos que, a pesar de los años, pareciera que no hemos aprendido lo suficiente. Vemos cómo en pleno 2020 se deja sin prisión preventiva al carabinero que le disparó una lacrimógena a Fabiola Campillay dejándola ciega, sin contar que el personaje en cuestión ya tenía denuncias anteriores por violencia de género. Y esto sucede porque vivimos aún en un Chile en el cual algunos se creen superiores ante la ley, y el Estado de Derecho se usa para la conveniencia de quien lidere. 

De la dictadura que vivimos durante 17 años no solo nos quedaron sus brutales violaciones de los derechos humanos, sino que también un modelo político y económico impuesto por la fuerza de las armas y a través de fraudes, el cual está plasmado en la Constitución del 80. Ese modelo no ha sido cambiado durante 40 años, sino que, al revés, los sucesivos gobiernos los fueron consolidando y profundizando.

Tuvo que ser la gente y la movilización social quienes exigieran un cambio en las reglas del juego y un trato digno para todos los habitantes de esta tierra. Esa movilización se ganó el derecho a un plebiscito para iniciar el proceso hacia una Nueva Constitución.  Estamos a menos de 50 días de volver las cosas a su lugar después de mucho tiempo, con la posibilidad de aprobar en el plebiscito y crear una Nueva Constitución. Cuando gane el Apruebo este 25 de octubre, por fin volveremos a tener una hoja de ruta clara, pero lo más importante, es que esta hoja la haremos entre todos y todas.Luego del pasado 18 octubre, donde en nuestro país se vieron vulnerados los derechos humanos de cientos de personas, la creación de una Nueva Constitución llega en un momento propicio. Es nuestra oportunidad para hacer valer la frase “verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición” y exigir a quienes sean delegados constitucionales que, de una vez por todas, este país sea ejemplar en materia de derechos fundamentales. 

La nueva Constitución es también una oportunidad para retomar el camino truncado por la fuerza del fusil el 11 de septiembre de 1973, un camino para un nuevo pacto social, en el que los derechos de las personas sean efectivamente reconocidos y garantizados. En el que los recursos del país les lleguen a todos los chilenos y chilenas y no solo a unos pocos. En esta tarea tendremos que poner, como decía Salvador Allende, “más pasión y más cariño, para hacer cada vez más grande a Chile y cada vez más justa la vida en nuestra patria”. 

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