Editorial|El dolor continúa, ¡pero la resistencia no cesará!

Por Sara Huenchupil Díaz, concejala mapuche de la comuna de Galvarino/Wallmapu.

Tras el tan emblemático e histórico 18O, se sentía en el aire una unión única en la sociedad del territorio chileno. Escolares, adultos mayores, niñ@s, trabajadores, jubilados, inmigrantes, y los tan aguerridos y fuertes pueblos originarios. Para estos últimos, no era algo nuevo, pues han sido siglos de lucha, de resistencia y reclamos de derechos propios como prehispánicos, hacia los conquistadores y hoy hacia el Estado.  Veíamos en carteles, consignas como “Pueblo mapuche, hoy los entendemos”, pero este domingo 01 de agosto, la sociedad civil de cinco comunas del Wallmapu, con actos fascistas y racistas, dejaba un sazón de que nada ha cambiado. ¿Será que sólo usaron a nuestros weichafes para sumar sus filas y fuerzas en las grandes marchas del 18O? ¿Será que nuestra wenufoye o la wuñelfe, se izaba con fuerza y orgullo en esos entonces, como símbolo de resistencia, pero no así compartiendo el sentir real de quienes la han alzado en sus más grandes batallas?

Este domingo, vimos cómo grupos de civiles, apoyados o haciendo “vista gorda” por carabineros, sobre cegados por la supuesta búsqueda de “paz”, preparados con elementos para golpear y reprimir, llegaban como verdaderos “héroes” a las afueras de las municipalidades en toma por hermanos y hermanas mapuche. Quienes mediante presión de toma pacífica de estos establecimientos, piden a las autoridades la libertad de nuestros hermanos PPM en huelga de hambre, ¡que a la fecha ya van más de 90 días!

Es doloroso para nuestro pueblo vivir este nivel de opresión y violencia, de discriminación y actos fascistas, como en la mismísima época colonial. Más aún, en estos tiempos, en que la sociedad había vivido una supuesta metamorfosis, tras la delicada situación de la pandemia.

Es sabido que desde la usurpación al territorio mapuche, nuestros hermanos y hermanas, nuestros antepasados, han sufrido diferentes tipos de humillaciones, y violaciones de derechos. En base a lo mencionado anteriormente, desde el territorio nagche de Galvarino, comuna que lleva el nombre de nuestro aguerrido Kalfurungi, quien sufrió la mutilación de sus manos por soldados colonizadores españoles; y desde el cargo popular, siendo hoy una concejala mapuche, repudio absolutamente estos actos de racismo y violencia hacia nuestros hermanos y hermanas mapuche, principalmente por los civiles de Curacautín, apoyados además por el Ministerio del Interior, reflejados en su personal policial coordinado con APRA. Exigiendo además  que el gobierno de turno ponga fin a sus represiones en contra de nuestros niñ@s, ancianos, mujeres y weichafes, de los diferentes territorios ancestrales.

¡Amulepe Taiñ Weichan!

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