Entrevista en The Clinic a Giorgio Jackson: “Ser financiado por Soquimich es repulsivo”

El jueves pasado fue la primera marcha estudiantil del 2015 convocada por la Confech en todo el país. La consigna: “Ni corruptos ni empresarios, que Chile elija su Educación”. En momentos en que la clase política está en crisis, la calle puede volverse un actor relevante. Giorgio Jackson, diputado por Revolución Democrática y ex líder estudiantil del 2011, habla de los riesgos de la calle en estos momentos, del ministro Peñailillo, de la pena que le produciría un regreso de la vieja guardia concertacionista a la primera línea, y asegura que las reformas de la educación pendientes pueden ser el salvavidas de Bachelet. Sumido en la misma desconfianza de todos, en lo que sí cree es que una nueva Constitución puede hacer la diferencia.
-¿Cómo viste la marcha estudiantil del jueves?
Estuvo power, potente, era harta gente. Estaba en Valparaíso y se movió harta gente. Espero que el gobierno recoja el guante y pueda involucrar más a los estudiantes y a las organizaciones en los procesos de deliberación.
-¿Es importante que la gente salga ahora a la calle para de alguna manera hacer un contrapeso con respecto a lo que está pasando en la arena política?
Sí. Pero creo que hay una línea delgada que es difícil no cruzar y yo creo que no tenemos que cruzarla: que es pensar que acá el lema es “que se vayan todos”. Porque es muy distinto, al “caiga quien caiga”. El “que se vayan todos” puede ser peligroso porque es caer en una desesperanza total que es absolutamente irreversible.
-¿La calle puede agudizar este escenario de crisis?
Sí, pero a mí me gusta frasearlo de otra manera, una calle bien encauzada puede ayudar mucho a solucionar esta crisis, no así una calle mal encauzada. Sería el colmo de los colmos echarle la culpa de la agudización de la crisis a la calle. Lo que sí es que una calle bien conducida por sus dirigentes, bien interpretada por parte de la política, puede contribuir mucho a que esto se pueda mover más rápido.
-En los actuales casos de Penta y SQM has pedido que los parlamentarios investigados se inhabiliten, ¿cómo?
Nada los puede obligar. Pero hay un artículo en que el reglamento en uno se puede inhabilitar por conflictos de interés, pero nadie lo ha hecho.
-¿Qué sucede con el caso del ministro Peñailillo, quien realizó trabajos para la empresa del recaudador Giorgio Martelli, cuya sociedad AyN ha sido vinculada a una de las filiales de Salar (SQM)?
Lo que pasó la semana pasada no solo fue lamentable sino que da un poco de vergüenza. Ver que están todos involucrados. El mismo gobierno criticó tan duramente la actitud de quienes estaban en la oposición y cuando toca para el lado de ellos, son blandos en la investigación o condescendientes con sus propias actitudes. Cuando se le pregunta al ministro del Interior, qué es lo que hizo y él contesta que es profesional y que tiene estudios, a mí me parece que es faltarle un poco el respeto a los periodistas y a la ciudadanía. Si quieres eliminar la duda de que hiciste algo ilegítimo tienes que presentar pruebas, pero acá ha habido una suerte de ocultismo, de chutear la pelota al corner diciendo que las instituciones funcionen, algo que no es suficiente para restablecer confianzas que están destruidas. Las declaraciones de Peñailillo aumentan la crisis y la incertidumbre.
-¿Por qué es una falta de respeto?
-Porque es una forma de decir a mí no me importa mucho la crisis de confianza, sino que me importa que no haya ni una prueba que me incrimine. Y yo creo que cuando hay una autoridad como un ministro del Interior tiene que estar pensando mucho más allá de lo legal. Lo legal es un piso para todo ciudadano, pero cuando eres una autoridad, que tiene como función conducir un gobierno, tienes que estar por sobre eso.
-Siguiendo tu idea anterior, que los parlamentarios debieran inhabilitarse, ¿Peñailillo debió poner su cargo a disposición de la Presidenta?
Implícitamente lo que genera esta situación es que lo inhabilita. No es que él se tenga que inhabilitar, pero vemos un gobierno que está con poca convicción política. No sé qué están esperando, tampoco creo que va ser la salida de una crisis el cambio de gabinete, pero la idea de un cambio va tomando fuerza cada día y de todos quienes estén involucrados de una u otra manera con boletas de financiamiento ilegítimo previo a la campaña presidencial.
-¿Esto debiera significar la salida de Peñailillo?
No sé si van a tomar esa decisión. Pero si se detecta que no hay informes que respalden lo que hizo, por lo tanto que incurrió en una práctica ilegal de financiamiento a la política, por supuesto que Peñailillo no puede seguir siendo ministro del Interior. A lo que me refiero es a la decencia en política. Si es que hubo gente involucrada en esto no puede seguir en el gabinete.
-La sospecha es que esta empresa del señor Martelli, como otras, serían una manera de financiar la política.
Si es que era una empresa de papel, corre lo mismo. Es inaceptable, no depende del color político.
-Qué te pasó cuando te enteraste de las boletas de Peñailillo…
Aquí van a caer todos… van a caer muchos y ahí uno entiende porqué se demoraban tanto en emitir juicios y eran tan cautelosos, porque saben que esta era una manera bastante transversal de financiar la política. Al final lo que más me duele a mí, como alguien que se identifica desde la izquierda, no es siquiera que hayan encontrado mecanismos de financiamiento ilegal, porque eso parece que lo hacían todos. Pero en este caso es peor, porque le pidieron plata al ex yerno de Pinochet, una empresa privatizada durante la dictadura y eso me hace pensar que es muy difícil diferenciarlos en sacos distintos.
-¿Te sientes decepcionado de la Nueva Mayoría?
¡Obvio! Da náuseas ver que el ex yerno de Pinochet, quien recibió de manos del Estado en dictadura una empresa minera como Soquimich, esté financiando a políticos de la vereda opuesta,
-¿Qué te parecería si se probara que la campaña de Michelle Bachelet recibió plata de SQM?
Me darían las mismas náuseas. En lo que se han escudado y lo que dicen, es que en el caso de haber financiamiento, este fue reservado. Nadie tiene cómo comprobarlo.
-Jorge Rosenblut reconoció la semana pasada que había ido a SQM a pedir dinero para la campaña de Bachelet.
Ya lo dije, ser financiado por Soquimich es repulsivo y genera mucho mucho ruido. Confirma que las empresas cuando financian es porque están buscando algo después. Que una empresa dé la plata es una decisión estratégica, una decisión de inversión.
-¿El solo hecho que lo financie SQM?
Aunque sea legal. El solo hecho que lo financie me da náusea. Porque cuál es la conversación que está detrás. Yo quiero saberlo.
-La transacción, el intercambio ¿dices tú?
Claro, qué hay ahí, Soquimich eran gallos que gastaban el 30% de todo el financiamiento privado. Se dedicaban a invertir en las campañas, no eran donaciones. Entonces, hasta dónde llega esta capacidad de influir. Esa cuestión asusta porque decís “Pucha, estamos acá pintando el mono”.
-¿Si el gobierno asume públicamente que esto de las boletas eran una forma de financiar la política, no abre un espacio para salir de la crisis?
Reconocer las faltas es un primer paso, pero no hay una salida a la crisis con eso. La naturalización, “aquí lo hacían todos” no es la salida. Desconozco cuáles fundaciones, empresas o posible triangulaciones se hicieron y cómo. Sí sé que si hay personas involucradas deben ser condenadas. Aquí hay muchas especulaciones, reina la desconfianza. Yo tampoco sé en quién confiar. Todos estamos sumidos en esto.
GABINETE
-Hablas de cambio de gabinete, pero quiénes son los nombres para un posible gabinete.
No tengo idea. Y no quiero que se entienda con mis palabras que el cambio de gabinete es algo suficiente.
-¿Ha habido una conducción política débil?
Es que ahí yo no me tengo que meter. El gobierno verá cuál es la mejor forma…
-¿Pero qué opinas tú? Ellos harán lo que quieran, así como la Presidente dice que nadie la pautea. ¿Qué te parece esto?
El pueblo tiene que pautear a la Presidenta, ¡obvio! Si ella fue electa por el pueblo.
-¿Cómo que la pautea?
-El pueblo la mandata, por algo son los mandatarios, porque la gente los mandata. La gente pone la pauta, todos nosotros ponemos la pauta. Nadie está por sobre eso.
-¿Un cambio de gabinete se pautea?
-Quizás es mucho detalle, pero si la gente se uniera y exigiera un cambio de gabinete ella se vería forzada a hacerlo. Es obvio, si la gente manda en esto, se supone.
-Eso sucedió de alguna manera el 2011, ¿no?
-Parafraseándolo de esa forma, el pauteo existió. La educación gratuita, la reforma tributaria y la nueva Constitución fueron presionados o pauteados por el movimiento estudiantil. Cuando la Presidenta llegó a Chile dijo que tenía que pagarle la educación a su hija. A la semana siguiente volvió para atrás. Eso fue un pauteo de la ciudadanía.
-Un gabinete político, su función es llevar la conducción política. En este aspecto, ¿cuál es tu evaluación?
Hasta enero, el gobierno estuvo eficiente en términos de números de aprobación de la reforma. Se aprobó la reforma tributaria, una parte de la reforma educacional, el AUC, el binominal, muchas reformas históricas, importantes, que no se habían aprobado. Tengo diferencias en muchas cosas, pero en números, el gobierno pudo mostrarle a su gente un buen primer año.
-Hay una arremetida de políticos como Pérez Yoma, Escalona, Viera Gallo…
¿Ves posible un gabinete encabezado con gente como Insulza o líderes de la vieja Concertación? ¿Se requiere ese tipo de liderazgo?
Espero que no. Y que la Presidenta entienda que acá hay un llamado a rediscutir los pilares en los que está fundada nuestra democracia. La crisis se gatilla por las boletas, pero lo que hay detrás de esta pugna entre dinero y política tiene que ver con el poder. Quién tiene el poder, quién manda en Chile. La gente quizás ya no quiere ir a votar porque ve que los que mandan siguen siendo los mismos. Hay poderes fácticos. Esa es la discusión central. La crisis no se resuelve con que venga alguien que tenga más experiencia en el manejo político. Se resuelve cambiando la forma en que tú enfrentas los problemas y eso no creo que lo traigan las personas que se dedicaron a la transición y que se trató de dejar a la gente y a los movimientos sociales fuera de la política para administrar el país.
-Teillier dice que la llegada de la vieja Concertación podría relentar las reformas.
Relentar o sepultar. Estoy de acuerdo. A mí me daría mucha… no sé… desesperanza… pena, rabia, si es que tomara una opción como esa porque significaría que el gobierno y la Presidenta entienden las señales totalmente al revés.
Nosotros hemos empujado que la forma de salir de esta crisis, además que no exista espacio para impunidad, es tener un paquete de reformas legales para que esto no vuelva a ocurrir. En esto es importante lo que está haciendo la Comisión Engel.
-¿Confías en la Comisión?
Lo que está haciendo la Comisión es necesario, pero no suficiente. La discusión que no se puede postergar es con respecto a las reglas del poder, por eso nosotros hemos empujado la idea que haya un plebiscito para que la ciudadanía elija cómo se cambia la Constitución.
-Pero quienes conducen el gobierno es relevante.
Un gabinete de la vieja guardia haría prácticamente improbable la realización de un plebiscito para cambiar la Constitución. Un plebiscito es una movida audaz, que yo creo que ningún miembro de la vieja guardia lo haría, porque ellos cuidan las cosas, no quieren perder el control. Le tienen miedo a la democracia.
-La salida es un cambio de Constitución.
En el fondo, sí. Uno debiera ampararse en la Constitución, pero esta es una Constitución no sólo manchada en sangre sino que es una camisa de fuerza para los cambios. Si existe un Tribunal Constitucional que puede pasarse por la raja las decisiones democráticas que hacemos en el parlamento, parece un chiste todo. La Constitución define nuestros derechos, las relaciones de poder y una cantidad de cosas que son tan fundamentales para confiar en las instituciones, que hoy es la oportunidad para hacerlo. Y si la Presidenta convoca a un plebiscito para presentar una nueva Constitución que pueda ser discutida, voy a ser el primero en alinearme tras ella.
-Se ha hablado mucho de llamar a elecciones anticipadas, ¿qué te parece?
Anticipar las elecciones para que los mismos se financien de la misma manera y tener que pedirle a la gente que vaya a votar de nuevo y confiar en los mismos, me parece que es tratar a la gente de tonta. Una vez que cambien las reglas del juego, que cambias las relaciones de poder, ahí recién se puede convocar a elecciones. La democracia es que nadie tenga el control, sino que todos como conjunto somos los que definimos el control. No quiere decir que esto sea más anárquico, tiene que ver con que la democracia se radicalice, se viva. El gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo. Avancemos hacia allá. Con un plebiscito tú avanzas, pero los mismos que derrocaron con un plebiscito a la dictadura no quieren hacer uno hoy para cambiar la Constitución. ¡Es ridículo! Ellos pelearon por un plebiscito, por qué no podemos nosotros.
-¿Cómo se puede avanzar? Las reformas están estancadas también.
Estos dos primeros meses del año el tranco ha estado mucho más lento que el año pasado. La Presidenta tiene que fijar un rumbo, una trayectoria. Hoy día estamos en el limbo, nadie sabe para dónde va la micro. Y aquí estoy con Carlos Peña, la democracia no se basa solamente en los juicios jurídicos, sino que también en los juicios políticos. Y la gente obvio que hace un juicio político, dice “estos sinvergüenzas estaban haciendo esta cuestión, y qué pasa si ellos hicieron una triangulación que no dejó ningún rastro para que se pudiera condenar judicialmente? O si había un vacío legal, vamos a decir que eso no es reprochable?”. Obvio que es reprochable. Que se junte el hijo de la Presidenta en una reunión con el dueño de un banco no es algo ilegal, pero es reprochable. Hay que dejar de hablar solamente en términos jurídicos y empezar a hablar en términos éticos y políticos.
– O sea esto de que las instituciones funcionen…
Es chutearla al córner. Es deshacerse del problema político. No significa que el gobierno tenga que intervenir el poder judicial, por ningún motivo, yo estoy muy alejado de eso.
-¿Y el liderazgo de Bachelet?
Lamentablemente no se ha visto, y creo que eso está muy marcado por lo que le toca enfrentar en términos familiares. Quienes trabajamos en política también somos humanos. No creo que ella haya influido para conseguir el préstamo del Banco de Chile. No tiene sentido. Pero el hecho de tener una crisis familiar la paralizó. Y hoy día uno no ve el liderazgo que podía ver antes cuando ella llegaba, se paraba al frente, decía una cuestión y se notaba que la cosa iba para allá. Sin embargo, en los temas de educación la he visto más segura. El otro día la vi en el lanzamiento del proyecto de ley de la carrera docente y se veía cómoda. Pero cuando tiene que hablar sobre los otros temas, como la agenda de probidad y transparencia, titubea. Se le ve poco segura. Las crisis tienen que tomarse como una oportunidad también.
-Ha habido una crítica brutal contra la Presidenta, sobre todo desde que estalló el caso Caval, pero también a la vez todos piden su conducción…
El manejo político con respecto al tema Caval fue malo. Reaccionaron mal y tardíamente. Debería haber sido todo más rápido, más natural, más genuino. Pero el hecho de que su hijo con su nuera estén involucrados en este escándalo, no la deslegitima a ella como Presidenta. El mal manejo la hizo ver como involucrada o generó una duda.
-La Comisión Engel es como la tabla de salvación para todos.
Una crisis como esta no se soluciona con una Comisión. Yo no me siento satisfecho. Lo que tienes que hacer es llenar ese vacío de expectativas, de liderazgo, de transformación. Y con una Comisión no se llena.
-El ex ministro Pérez Yoma dijo con respecto al financiamiento de la política “todos los que estábamos metidos en política sabíamos que así se hacían las cosas”. ¿Tú sabías?
No tenía idea, pero no me extrañó leerlo, o sea no me sorprendí.
Empezaste a hacer una campaña y nunca nadie se te acercó, ningún operador a decirte “así se hace esto”.
Nadie. Jamás. Nosotros transparentamos todos nuestros aportes en on line y no recibimos aportes reservados. Pasaban primero por nosotros y luego al Servel.
-Si tus platas no fueron al Servel cómo sé que ese dinero no te lo llevaste para tu casa?
-Porque todas mis cuentas son públicas, están en la página.
-¿Qué sacas en limpio ahora sobre el financiamiento a la política?
Antes uno dudaba sobre lo impopular que podía ser el financiamiento público de la política y como que uno no se atrevía a decirlo mucho, me costaba, pero hoy está evidenciado lo dañino que puede ser el financiamiento privado.
LA EDUCACIÓN SALVADORA
– La diputada Karol Cariola escribió en su tuíter, luego de tu rechazo a la comisión de la Universidad Arcis: “La Udi y los otros oportunistas que se dicen de izquierda van a aprovecharse de este rechazo reglamentario para desvirtuar el resultado de una votación circunstancial”. Fuerte ¿no?
Lo doy por superado porque después Karol reguló un poco sus declaraciones.
-¿Crees que hubo lucro en la Universidad ARCIS?
Lo que todos sabemos es que hubo retiro de capital por parte de la inmobiliaria. No tengo ningún antecedente para afirmar si hubo lucro. Lo que sí hubo es una triangulación de fondos, algo que siempre hemos condenado.
– Igual Karol se fue al chancho…
Si la gente cree que nosotros, por haber formado parte del movimiento estudiantil, no vamos a tener diferencias, se equivoca. Los medios tratan de exponer las diferencias como para decir que los cambios no van, o que unos son “vendidos” y otros no. Vamos a seguir teniendo diferencias. Pero las cosas que nos unen son muchas más que las que nos desunen. Eso es lo que motiva.
– ¿Hay inquietud en la gente de RD que está en el ministerio de Educación?
La agenda en educación es probablemente la más copada en términos de densidad. La inclusión -fin al lucro, copago y selección-, la carrera docente, la desmunicipalización y toda la reestructuración al sistema de educación superior para que haya gratuidad y calidad. Son cuatro reformas gigantes, ya salió la primera.
-¿Pero hay incertidumbre?
Ellos me transmiten que es el ministerio mejor parado en términos de liderazgo político. Eso no quiere decir que vengan buenas o malas las reformas, no tengo idea. Pero que la cosa se mueve, sí.
– ¿En esta situación política compleja, cuál reforma de la educación sacrificarías?
Ninguna. Las reformas en educación pueden ser el salvavidas del gobierno en términos de políticas sociales. En términos políticos tiene que ser el no a la impunidad, una nueva relación entre dinero y política y una nueva Constitución.
– Si saca las reformas comprometidas, ¿el gobierno de Bachelet se salva?
Lo que más fuerza tiene, por la fuerza que el propio movimiento estudiantil le imprimió, es la agenda educacional. Y esa no la frena ninguna crisis. Esa es la agenda que la llevó a la presidencia y es una agenda que ni siquiera fue impulsada por ella, fue impulsada por la gente, entonces ya no necesita explicársela a nadie. Necesita ejecutarla con la participación de quienes la impulsaron. Yto creo que eso le puede dar un respiro.
Entrevista por Andrea Moletto en The Clinic, 23 de abril
Fotografía The Clinic