Giorgio Jackson: ''Beatriz Sánchez tiene una capacidad de convocatoria mayor que la que puede tener Guillier en segunda vuelta"


Parlamentario recalca a la Nueva Mayoría que “es absurdo pensar que depende de una negociación” con el Frente Amplio el resultado del balotaje.
 
Terminada la tensión que se generó en la semana entre los partidos del Frente Amplio y el comando de su abanderada presidencial, Beatriz Sánchez -a raíz del debate interno por la opción de concordar apoyos recíprocos para la segunda vuelta con el candidato Alejandro Guillier-, el diputado de Revolución Democrática (RD), Giorgio Jackson, refuerza la idea de postergar cualquier decisión sobre el balotaje hasta después de la primera vuelta. El fundador de RD deja, además, prácticamente cortados los puentes con la Nueva Mayoría.
“Es extraño ponerse a pensar (en la segunda vuelta) antes de las propuestas. El Frente Amplio, ahora de manera mucho más madurada o procesada, salió a decir: ‘Nos quedan 30 días, en los que tenemos que salir a contarle a todo Chile lo que esta coalición naciente quiere proponer’. Y eso supone enfocarnos 100% en la apuesta presidencial y parlamentaria”, dice.
-El diputado Gabriel Boric criticó la “ansiedad” en algunas orgánicas del Frente Amplio. ¿Comparte ese análisis?
-No sé si habrá quienes tendrán algún deseo inconsciente de perder la elección. Yo no soy de esos. La mayoría dentro del Frente Amplio está hoy en espíritu de ir a disputar la primera vuelta, con la convicción de que podemos ser una alternativa. Comparto con Gabriel que nuestra coalición tiene mucho que aprender. El que nos hayan instalado el tema desde otros sectores, o quizás desde adentro, el haber pisado este palito de hablar de segunda vuelta, no nos suma. Nos intentan posicionar en el lado del derrotado, en que creemos que no estamos. Tenemos plenas chances de pasar al balotaje. Y me atrevo a decir que tenemos más chance de ganar en segunda vuelta, pues Beatriz tiene una capacidad de convocatoria mayor que la que puede tener Guillier en segunda vuelta.
-¿No cree que parte del bloque pueda sentirse cómodo en alianza con la Nueva Mayoría?
-En época electoral, la Nueva Mayoría juega con una ambigüedad que le es cómoda. Proponen ciertas cosas que suenan, parecen, se perciben, como cambios muy similares a los que está demandando la ciudadanía movilizada, pero que en el fondo saben, que si llegan a ser gobierno, no se van a implementar. Un ejemplo: llega el gobierno, presenta un proyecto de ley de gratuidad. ¡Pero la gratuidad universal podría estar en 2070 o 2080, nadie sabe! Nadie se atreve siquiera a dar un número. Juegan con la retórica y la ambigüedad. Esa ambigüedad nos genera impotencia porque, al detentar los cargos de poder se frustra una expectativa ciudadana.
-Pero ustedes como RD participaron en el Ministerio de Educación. ¿Cuán alto fue el costo político que pagó su partido al abandonar más tarde el Gobierno?
-Tuvimos un aprendizaje tremendo de lo que significa empujar desde las instituciones cambios por los que nos hemos movilizado, y haber tenido solo éxitos parciales, pero grandes frustraciones. ¿Por qué se entiende que cuando uno apuesta, y puede reconocer que algo no resultó, hay que pagar un costo? Hicimos una apuesta, y evaluamos “esto no va por acá”, y cambiamos. Es una forma de aprender también y eso nos permite hoy ser el partido más grande del Frente Amplio. Habíamos visto en este gobierno oportunidades, condiciones objetivas para realizar la mayoría de las cosas por las que luchamos, con mayoría en ambas cámaras, pero se fueron disolviendo. Ese espacio ya no nos parecía fértil para las reformas y tomamos la decisión de apostar por la constitución de un Frente Amplio que le compita en todos los espacios a la Nueva Mayoría y a Chile Vamos.
“No somos dueños de los votos”
-¿Se cierra, entonces, la puerta a apoyos cruzados en segunda vuelta con el oficialismo?
-Firmar un par de papeles que después quedan en el olvido no tiene sentido. Lo que hemos venido conversando es que tiene que haber una comunicación abierta hacia las personas que queremos que se movilicen, para que voten. La forma no es dialogando con las cúpulas. No somos dueños de los votos de quienes confiaron en nosotros. Hay gente que confía en nosotros que jamás confiaría en la Nueva Mayoría. Entonces, es absurdo pensar que depende de una negociación con nosotros el destino de la segunda vuelta. Es ficción.
-¿No contribuye eso a un triunfo de Piñera?
-Eso ha tratado de instalar la candidatura de Guillier. No tiene sentido.
-Si la Nueva Mayoría se comprometiera con el fin de las AFP o una Asamblea Constituyente, ¿se podría sumar el Frente Amplio a Guillier en el balotaje?
-Insisto, le hablaremos a la ciudadanía, con resultado en mano. No sé cuál será la estrategia de la Nueva Mayoría si ellos pasan; quizás es hablar solamente entre cúpulas y que ahí están listos; creen que hablando con alguien del Frente Amplio que les firme algún papel están listos. Dudo que la gente que nos apoyó, al menos en un porcentaje importante, vaya a apoyar a Guillier en segunda vuelta. No tienen sentido esos gestos vacíos de apoyos mutuos.
-¿Es una opción decidirlo con un plebiscito?
-Cada vez se han sumado más fuerzas que respaldan una idea de dirimir así, entendiendo que lo que salga del plebiscito, porque las personas son dueñas de sus votos, es solamente para manifestar una posición política.
-¿Comparte la minuta del comando de Sánchez que planteó que “el adversario no son los hipotéticos cuatro años de Piñera, sino los últimos 30 años de modelo”?
-No hay una contradicción. Tanto los últimos 30 años como eventuales cuatro años de Piñera tienen mucho para criticarles.
-Analistas han hablado de una “utopía soft” del Frente Amplio. ¿Cómo responde a ello?
-No creo que la historia se cambie en un instante, pero sí que en todos los instantes se puede ir cambiando la historia. Queremos ser una fuerza política que se instale para quedarse. Excede con creces nuestros objetivos lo que se pueda hacer en un período presidencial, pero eso no invalida al Frente Amplio como proyecto político, le da proyección. En el lenguaje, con o sin intención, se puede pecar de soberbia que puede ser malentendida. Las utopías nunca se alcanzan, por eso son utopías, pero te fijan un vector de dirección, te ponen en movimiento.
-El alcalde Jorge Sharp planteó que en una administración de Chile Vamos no se le puede dejar solo a la Nueva Mayoría el espacio de oposición, y llamó a debatir “sin complejos” en el mundo de la centroizquierda.
-Nuestra gobernabilidad está dada por un concepto distinto: cómo activamos a la ciudadanía para que a la representación de esta, al Congreso, le sea imposible rechazar aquellas demandas por las que se están movilizando.
-Alberto Mayol, quien compite en el mismo distrito que usted, lo criticó por no haber explicado su abstención en la votación del proyecto de Nueva Educación Pública.
-A veces los medios no dan las explicaciones que uno argumenta en la comisión de Educación. Es algo que no controlo, ahí están todos los argumentos.
”Beatriz Sánchez tiene una capacidad de convocatoria mayor que la que puede tener Guillier en segunda vuelta”.
”No creo que la historia se cambie en un instante, pero sí que en todos los instantes se puede ir cambiando la historia. En el lenguaje, se puede pecar de soberbia, que puede ser malentendida”.

Fuente: Javiera Martínez Política
El Mercurio