¿Hasta Cuándo?

Mientras el sábado 28 de junio 2014, gran parte de Chile tenía sus ojos y atención puestos en lo que pasaría con el partido de fútbol entre Chile y Brasil, a esa misma hora, en el Templo Adventista de Maipú, se realizaba la ceremonia fúnebre del Dirigente sindical, Marco Antonio Cuadra Saldías, presidente del Sindicato N° 2 de los choferes de la empresa RedBus Urbana S.A. ubicada en la comuna de Huechuraba. El viernes de madrugada, a los 48 años dejaba de existir, tras una agonía de 25 días, debido a las lesiones provocadas al tener entre un 85 a 90 % de su cuerpo comprometido, tras quemarse a lo bonzo el día lunes 2 de junio.
Marco Antonio Cuadra, llegó a tomar esta drástica decisión, tras una larga lucha contra las acciones y prácticas realizadas por la empresa RedBus S.A. y que tenían su corolario con el aviso de despido de sus funciones y desafuero como dirigente, medida que aunque con claros indicios de ilegalidad, gatillaron su drástica acción, que significó llegar al terminal donde realizaba sus labores, rosearse combustible y prenderse fuego ante la mirada atónita de sus compañeros de trabajo, que después de comprender lo que estaba pasando, intentaron apagar a su compañero, para prestarle la asistencia ante esta grave y dramática situación. Mientras llevaban a su compañero le preguntaron el porqué había realizado tal acción, en medio del terrible dolor que estaba sufriendo por sus quemaduras, siendo sus declaraciones tan impactantes como su accionar, él les responde: “POR NUESTROS COMPAÑEROS, COMO ABUSAN, NO NOS PAGAN LA QUINCENA, NOS ECHAN A LOS SINDICALISTAS, NADIE RECLAMA ¿HASTA CUANDO?”.
En Chile tenemos el triste recuerdo de acciones similares, realizadas por Sebastián Acevedo Becerra que un 9 de noviembre de 1983, en Concepción, ante la detención de sus dos hijos por parte de la CNI, y tras recorrer los centros de detención sin resultado, decide, con el fin de denunciar y protestar ante la autoridades, realizar el gesto extremo de autoinmolarse, con la intención de que mediante esta acción podría salvar a sus hijos. Otro caso, fue el de Eduardo Miño Pérez, quien se prende fuego en la plaza de la Constitución un 30 de noviembre de 2001, con el objeto de denunciar, según consta en una carta póstuma, el abandono y la injusticia a la que se veían expuestos las más de quinientas personas reunidas en la Asociación de Víctimas del Asbesto, denunciando el accionar de la empresa Pizarreño, la Mutual de Seguridad y la negligencia fiscalizadora del Gobierno, que significaba tener más de trescientos muertos producto del cáncer producido por la aspiración de asbesto.
En la ceremonia fúnebre en el Templo Adventista de Maipú participó el ministro realizando la labor de aconsejar y consolar a los familiares, amigos y compañeros de trabajo y dirigentes sindicales. En un templo con un féretro que mostraba el rostro de Marco mirando de frente, rodeado de una gran cantidad de flores y coronas solidarias de diversas organizaciones como la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Central Autónoma de Trabajadores (CAT), Sindicato N° 2 de RedBus, Confederación de Sindicatos Bancarios, Frente de Trabajadores de Revolución Democrática (FTRD), Federación de Estudiantes Universidad de Chile (FECH), y varios más, no pueden dejar de resonar cada vez, más fuerte la pregunta de Marco ¿HASTA CUANDO? Mientras Chilevisión entrevistaba a un dirigente sindical, quién volvía a denunciar las acciones de amedrentamiento, cambios de razón social, despido y recontratación de la empresa con disminución de beneficios de los trabajadores, y al tanto, de la situación de otro dirigente sindical que hace pocos días, recibía de parte de la misma empresa el aviso de desafuero (el mismo entregado a Marco), con la inoportuna y clara falta de respeto, al decirle a este dirigente que ojalá “no se queme también”.
La respuesta de este ¿HASTA CUANDO? en un país calificado como el más desigual dentro de los países de la OCDE, donde ostenta con vergüenza, un índice o coeficiente Gini de 0,521. Donde es importante, entender qué es lo que implica este coeficiente, a saber, representa el nivel de distribución de ingresos, donde el 0 es que ingresos y consumo están distribuidos equitativamente entre toda la población (sociedad igualitaria), mientras el 1 representaría una situación hipotética en la cual sólo una persona posee toda la riqueza (sociedad inicua). De acuerdo con Naciones Unidas un coeficiente de Gini superior a 0,40 es alarmante, ya que esto indica una realidad de polarización entre ricos y pobres, siendo caldo de cultivo para el antagonismo entre las distintas clases sociales pudiendo llevar a un descontento o agitación social.
¿Qué es lo debemos hacer?, seguir esperando, o atacar decididamente los pilares que sostienen estos abusos y desigualdades, como nos lo plantea en su estudio la Universidad de Chile, titulado “La parte del León: Nuevas estimaciones de la participación de los súper ricos en el ingreso de Chile”, fijando los grandes culpables de nuestra desigual sociedad:
1) Un sistema tributario con dispositivos creados y utilizados para esconder los ingresos y eludir el pago de impuestos (Fondo de Utilidades Tributables, exenciones al por mayor e integración de los impuestos que pagan las empresas con los impuestos que pagan los dueños de esas empresas).
2) La falta de la negociación colectiva y el derecho a huelga, haciendo que los trabajadores no tengan capacidad de disputar las ganancias de las empresas, y deben parar 20 días (saltándose las leyes) para obtener 30 minutos para almorzar o para frenar las persecuciones sindicales.
3) Una matriz productiva sin industrias, extractiva, dependiente del cobre, rentista, llena de oligopolios y que condena a las pequeñas empresas a ser unidades de segunda clase que deben soportar pagos a 120 o 150 días por parte de los grandes grupos económicos.
4) Hay mucho menos para repartir, y lo poco que repartimos se concentra en un pequeño grupo. “Una pequeña elite equivalente al 1 por ciento de la población, se queda con un pedazo casi 3,5 veces más grande que lo que toma la elite de Suecia en términos proporcionales”.
5) “Si nos concentramos en el 0,1 por ciento de los chilenos que tienen mayores ingresos, veremos que éstos concentran entre 17,6 y el 19,9 por ciento de los ingresos totales del país“.
6) Pero “si toma sólo al 0,01 por ciento de los chilenos de mayores ingresos, se observa que éstos tienen entre 10,1 y 11,5 por ciento de los ingresos totales del país”
¿Hasta cuándo? Esa es la pregunta lanzada por este dirigente sindical en su desesperación, tenemos muchos antecedentes y datos, pero la respuesta de todos y cada uno dependerá de su propia conciencia, las opciones: compromiso, lucha, organización, trabajo, solidaridad, búsqueda de cambios o lo más fácil, pedir paciencia, no concederle tanta importancia y ser indiferente.
Dejo para acompañar este relato el pensamiento de un gran hombre que sabía de injusticia y lucha: “Los sueños parecen al principio imposibles, luego improbables, y luego, cuando nos comprometemos, se vuelven inevitables.” Mahatma Gandhi.
Javier Figueroa Oviedo
Coordinador Frente de Trabajadores
Revolución Democrática