La importancia de las comunidades locales en la construcción de un proyecto país

Durante la formación de la república, muchas fueron las ideas que se establecieron para la construcción de un Estado soberano. El conocido históricamente como “Ensayos constitucionales” evidencia está serie de creencias que discusión tras discusión develó la diversidad de pensamientos existentes en ese momento. Reformas liberales, conservadoras, moralistas y federalistas fueron la tabla de aperitivos que se fueron deglutiendo a través de los debates políticos.

Todos saben cómo terminó eso “y si no lo sabemos lo estamos evidenciando diariamente”. Nuestro país se ha transformado en un órgano centralista por excelencia, todos los lineamientos a seguir o respuestas por brindar pasan por el que hoy se ha vuelto el centro político, administrativo y económico de Chile. La región metropolitana. Es tal el nivel de centralismo que la burocracia ha sido el mejor aliado de un Estado lento y poco eficiente en la gestión. Las demandas de una sociedad civil cada vez más empoderada y consciente de su rol no han encontrado espacio en un Estado centralizado, con un arquitectura muy poco eficiente para incluir mecanismos participativos que permitan a las comunidades locales incidir en las decisiones que tendrán implicancias directas para ella.
Fundamentos para hablar del centralismo exacerbado tenemos mil y uno, pero quizás uno de los más grandes bastiones es ser invisible a las diferencias y necesidades particulares de cada uno de los rincones de nuestro país, los cuales son evidenciados en la baja representación que existe a nivel legislativo. Un sistema binominal que permite los empates técnicos hace más de 25 años, difícil de entender en su elección, que iguala la representación de los distritos y circunscripciones sin tomar variables como la distancia, capacidad de acceso, número poblacional, desarrollo económico, multiculturalidad, etc.
 
Los tiempos, avanzan y se transforman… Se transforman los ideales, los anhelos de una nueva sociedad, la apertura de las barreras y la eliminación de trabas que precisamente no fueron construidas de manera participativa. Hoy queremos relevar la importancia de las comunidades locales, ya sean arraigadas a un territorio específico, a una temática central en la construcción de un proyecto integral o la necesidad de articulación entre distintas aristas.
 
Es quizás, la mayor debilidad de nuestras políticas públicas; un paradigma centralizado que baja desde el olimpo hasta lo terrenal, políticas públicas metaforizadas como un rayo de Zeus que cae sobre los mortales. La construcción de un proyecto país debe partir considerando la riqueza de nuestra diversidad, lo privilegiados que somos en contar con una población de norte a sur cuyo diálogo de particularidades enriquece nuestra democracia y aumenta las posibilidades de legitimación de los programas y proyectos. Debemos partir desde los ciudadanos, los cuales no sólo plantean un tema sino que establece un ciclo que puede comenzar en la demanda, avanzar en la protesta, enfatizar una propuesta y bajar a una ejecución. La formación de ciudadanos responsables en fundamental para alimentar las conciencia de nuestra importancia, de albergar la palabra sí, se puede. Hay una responsabilidad que no debe mirarse de reojo y que debe ser enfrentada con pasión y responsabilidad. ¿Cuál es mi rol en la construcción de un proyecto país?
 
Por Danilo Olivares,
Territorio Santiago Poniente Revolución Democrática