Las claves del éxito para un canal cultural: sentido público y promoción de la creación nacional.

En su segunda Cuenta Pública -el pasado 21 de mayo-, la presidenta Michelle Bachelet anunció que se creará un canal cultural y educativo de recepción libre, gratuita y sin publicidad, con miras a implementar “un instrumento que dé cuenta de la diversidad cultural y geográfica de Chile y que esté al servicio de todos los chilenos y chilenas”.
Tal como indican encuestas del CNTV, en nuestro país la televisión continúa siendo el principal medio de información y entretención para millones de chilenos, además de aportar fuertemente en la construcción de imaginarios sociales y sentidos comunes colectivos. Desde la Comisión de Cultura de Revolución Democrática valoramos que este tema tenga un espacio de interés y preocupación central en las políticas culturales del Gobierno, pues en el contexto de otras grandes transformaciones sociales, creemos que los medios de comunicación no pueden quedar fuera.
Además de alegrarnos por el anuncio, creemos importante poner sobre la mesa dos puntos sobre el mismo: el sentido público al que deberían propender los contenidos y la promoción de la creación nacional en esta nueva señal.
En relación al primer punto, en este ambiente de transformaciones creemos  que esta señal cultural no debe ser entendida como un esfuerzo único, sino que se debe enmarcar en un desafío mayor como es el fortalecimiento de los medios públicos.
La misión de un canal público por definición es entregar programación y contenidos a la ciudadanía que no entrega la TV privada: proclive a intereses sociales, temas ciudadanos y promoción de las artes, ciencias, etc. Países como EE.UU. e Inglaterra  entienden que el Estado debe  entregar un servicio masivo que se preocupe de entretener, educar e informar libre de intereses políticos y comerciales, con el fin de proveer espacios públicos que aseguren la circulación de ideas, el encuentro entre sectores sociales y la construcción de la identidad nacional. Para ello cuentan con medios financiados por el Estado y de administración autónoma.
Como sabemos TVN, el canal público chileno, está obligado por ley a autofinanciarse. Esto que originalmente tuvo como objetivo asegurar independencia política de los gobiernos de turno,  ha provocado que el canal deba competir de manera muy similar a los canales privados por la torta publicitaria y dificulta poder diferenciar su oferta de estos.
En este escenario es fundamental que los esfuerzos de este nuevo canal tiendan a recuperar el espacio que nos reencuentre con el sentido de lo colectivo en nuestro país.
Según entendemos, una de las posibilidades es que el  canal que se anunció este 21 de mayo se trataría de una segunda señal de TVN con programación cultural y educativa. Este nuevo canal, entonces, debería proveer de contenidos de interés social, sin que esto signifique ser subsidiario de la obligación de la señal principal: la oferta pública cultural y educativa en el canal cultural, mientras que la oferta pública generalista como responsabilidad de TVN. Si para cumplir con esta misión TVN, señal principal, también  requiere de un financiamiento parcial o total del Estado, esperamos que las autoridades puedan evaluarlo.
Como segundo punto, creemos que el canal cultural y educativo debe preocuparse de disputar  las audiencias que ven televisión abierta hoy y recuperar aquellas que han migrado al cable u otras plataformas. El desafío es grande, pero estamos seguros que puede resultar si se apuesta por programación atractiva y creativa generada en nuestro país.
En el seminario de pluralismo televisivo realizado el 16 de abril en el Café Literario de Balmaceda, Carla Cordua, Premio Nacional de Humanidades  2011, indicó que es incorrecto entender cultura como algo que algunos tienen y deben entregarle a otros  que no la tienen a través de algún medio como, en este caso, la televisión. Cultura, para la filósofa nacional, es la comunidad en la que cada uno vive y puede desarrollarse como persona, por lo tanto, es resultado del encuentro colectivo. Mientras menos sean los que están haciendo televisión,  menos se construirá y expresará la cultura en este medio.
Al igual que el canal cultural ‘Encuentro’ en Argentina, vemos una buena posibilidad en un diseño que supere el antiguo modelo de televisión -donde un grupo reducido decide y produce centralizadamente los contenidos-, por otro que abra las pantallas a las creaciones que vienen desde las productoras audiovisuales independientes. Este modelo, además de aportar en el desarrollo de la industria audiovisual nacional (lo cual también es función de un canal estatal), entregará la oportunidad de conectar con sus públicos a muchos creadores audiovisuales que encuentran pocos espacios de expresión en la TV actual y, además, ayudará a captar a las audiencias chilenas que son cada vez más complejas y diversificadas.
En conclusión, vemos que las posibilidades de este anuncio son gigantescas tanto para mejorar la calidad de la programación como para desarrollar una industria creativa nacional. Esperamos que también para las autoridades sea tan importante permitir el encuentro en televisión con nuestra creación nacional, realidad y cultura, cuestión que en último término, siempre es el objetivo de un canal público.
Daniela Sol Gutiérrez
Comisión de Cultura de Revolución Democrática