"Las reformas educacionales están cuesta arriba"

DIEZ DIAS después de que la Nueva Mayoría llegó a acuerdo con el comité independiente que Giorgio Jackson conforma junto a los diputados electos Gabriel Boric, Vlado Mirosevic y Alejandra Sepúlveda, para así ceder cupos en las comisiones más importantes de la Cámara Baja, el ex dirigente estudiantil es cauto y señala que aún “falta una firma” para concretar ese pacto que le permitiría ser parte de la Comisión de Educación.
giorgioEn una semana marcada por la resistencia que generaron entre los dirigentes estudiantiles las designaciones de Nicolás Eyzaguirre, como futuro ministro de Educación, y de Claudia Peirano, como subsecretaria de la misma cartera, Jackson estima que las señales enviadas por la presidenta electa “despiertan una desconfianza legítima en la ciudadanía y en los actores ligados a este debate”.
¿Cómo evalúa los dos nombramientos que hizo Michelle Bachelet en educación?
El nombramiento de Nicolás Eyzaguirre fue una señal extraña, no supe cómo interpretarlo, porque en las últimas semanas estuvo involucrado en dos ‘polémicas’: una, porque él estaba a favor de la gratuidad y se enfrentó a través de los medios de comunicación con otros economistas y después, apareció el tema de los privilegios de los colegios de elite. A partir de eso hay una señal que uno dice, bueno, ‘es alguien que quiere apoyar en la dirección de generar igualdad en educación’, pero es imposible no observar el historial del ministro y darse cuenta cómo fueron cambiando sus militancias políticas desde que fue joven hasta que llegó a Chile después del plebiscito. Pasó por la Izquierda Cristiana, el PC y fundó el PPD. Luego participó en muchos organismos que no me dan mucha confianza, como el Fondo Monetario Internacional o haber participado como ministro de Hacienda en la elaboración del Crédito con Aval del Estado, esos son momentos de su historia que sin duda van a generar en el mundo educacional una desconfianza, una resistencia. La primera sensación que tuve fue de claro y oscuro. No se puede dejar de lado que es una persona con mucho peso político, tiene el poder para conseguir recursos y la viabilidad financiera de una reforma de las características que se están pensando. Ahora nadie sabe cómo se va a realizar esta reforma, hay muchos vacíos que llenar con contenidos y mucha expectación, por lo mismo.
¿Entonces comparte las críticas contra Eyzaguirre que realizó, por ejemplo, la presidenta de la Fech, que fue muy dura por su rol en lo del Crédito con Aval del Estado?
Nosotros nos movilizamos contra un sistema de educación superior que estaba fundado en la deuda, no podría si no compartir una crítica frente a cómo se desarrolló el modelo de educación superior en los últimos años.
Pero a partir de sus últimas declaraciones, ¿no cree que hay evidencia como para pensar que el nuevo ministro ha cambiado de opinión en materia educacional desde entonces?
Yo espero que sí. No es una certeza, nadie lo sabe, tenemos que ver en el camino cuáles serán sus acciones. Pero sí vemos que hay una especie de “conversión”, habrá que verlo con hechos concretos y no solamente con palabras.
¿Y le ha parecido proporcionada la serie de cuestionamientos que se han hecho sobre el nombramiento de Claudia Peirano como subsecretaria?
Se necesitan contrapesos en los equipos. Lo primero que me imaginé con el nombramiento de Claudia Peirano, que no sé si va a asumir o no, fue que eran dos economistas. Y la mirada de los economistas siempre va a ser necesaria dentro de distintas visiones, pero para un problema tan complejo como la reforma educacional, yo esperaba una señal de contrapeso en torno a otro tipo de disciplina. Pero al pasar de las horas, cuando se fue deslizando un poco el historial y las declaraciones previas de la subsecretaria, me parece que es una mala señal, por parte del próximo gobierno, su nombramiento.
¿Qué tan mala es esa señal?
El historial en torno a declaraciones y vínculos de la subsecretaria designada despiertan una desconfianza legítima en la ciudadanía y en los actores ligados a este debate. Y eso debe ser resuelto, no puede ser puesta debajo de una alfombra; el conflicto claro que existe.
¿Y en caso de que ella finalmente asuma como subsecretaria el 11 de marzo, complica la reforma educacional que Michelle Bachelet ha prometido?
La pone cuesta a arriba. La ratificación de la subsecretaria pone cuesta arriba una reforma, porque no se trata sólo de mandar proyectos de ley y de juntar recursos, sino de un proceso de diálogo y conversación con muchos actores distintos. Y la confianza es un factor clave para esas conversaciones, no puede ser siempre desde trincheras distintas y con enfrentamientos. Sin duda la viabilidad de la reforma educacional se dificulta por el ambiente de desconfianza que se ha generado tras su nominación. Pero aún no asume y ahí radica la definición que debe tomar ella sobre si finalmente asume en marzo, ya que el gobierno difícilmente se retractará.
En Twitter escribió que “había mejores nombres” para poner en Educación. ¿A quiénes le habría gustado ver en esos puestos?
Hay muchísimos nombres, pero no voy a dar ninguno porque no los quiero poner incómodos. Si uno se pone a observar, tanto técnicos, académicos, rectores o personas ligadas al mundo de la educación que conozcan el tema, hay muchos. O que hayan apoyado los procesos de transformación durante los últimos años, hay muchos. Y que tengan cercanía con el gobierno que va a asumir, me imagino que también hay un conjunto importante. Se me ocurren varios nombres, pero las decisiones pasan por la presidenta y tienen que ser de exclusiva confianza de ella y prefiero no meterme en esa materia.
¿Es de los que cree que Peirano debería dar un paso al costado y renunciar a su opción de ser subsecretaria?
Esto no es nada personal contra ella. Yo estoy tratando de impulsar una gran reforma educacional con todos los términos que hemos luchado hace varios años. Mi impresión es que si ella asume el 11 de marzo se viene cuesta arriba. No va a ser fácil, va a ser más difícil que si hubiese otra persona.
La polémica se ha extendido hasta el vínculo familiar que tiene Claudia Peirano con el vicepresidente de la Feuc, que usted encabezaba, ¿eso afecta la dirigencia del movimiento estudiantil?
Siempre va a ser un factor que esté presente dentro del debate y las acusaciones que se cruzan. Pero a mí me pareció sumamente maduro y destacable la firmeza con la que hoy la Feuc y el mismo Ignacio (Oliva Peirano) salieron a despejar cualquier tipo de dudas que se pudiera tener sobre el rol de ellos con las demandas del movimiento estudiantil, y eso lo celebro.
Luego de esta polémica tras la designación de Eyzaguirre y Peirano, ¿se arrepiente de haber hecho un llamado a votar por Miche-lle Bachelet en segunda vuelta?
En segunda vuelta había dos opciones. Y nosotros democráticamente tomamos la decisión de apoyar la candidatura de Michelle Bachelet, porque hay un programa que contiene elementos que nosotros vemos como importantes para poder avanzar en cuatro años. No es nuestro programa, no es nuestro proyecto, no formamos parte de la Nueva Mayoría, pero sí nos quisimos sumar y pronunciarnos y así lo decidimos en torno a la coyuntura de segunda vuelta. No es ningún momento para arrepentirse de un acto como ese. Si no que de empujar para que desde esa colaboración crítica que hemos denominado, en un caso como éste, nosotros tenemos el deber de alertar y de ser críticos en esa materia. Y más que una confianza o desconfianza, tiene que ver con una expectativa formada a partir de reformas concretas, en sectores que nosotros consideramos importante avanzar. Nosotros vamos a estar ahí para empujar esas demandas, son las que nos movilizan y espero que el movimiento siga siendo crítico y sepa cuándo colaborar en ciertas agendas.
Pero juega un poco en contra -para actuar libremente en el Parlamento- que sea el PS el que le ceda el cupo para ingresar a la Comisión de Educación.
En el momento en que nosotros salimos electos y nos dimos cuenta de cómo funciona el tema administrativo en el Parlamento notamos -hablo por los que no fuimos electos por un pacto, Vlado Mirosevic, Alejandra Sepúlveda y Gabriel Boric- que existía la posibilidad, si es que la Nueva Mayoría así lo determinaba, de que quedáramos totalmente marginados de la composición de las comisiones. Y nosotros comenzamos un diálogo como comité independiente con las bancadas de los distintos partidos, para decir que nosotros queríamos y creíamos importante que hubiera visiones ajenas a las dos coaliciones dentro de comisiones tan importantes como Educación, Trabajo, Agricultura y Gobierno Interior. En ese minuto planteamos una conversación con la Nueva Mayoría y para que pudiese existir ese entendimiento y no empezáramos con el pie izquierdo un proceso legislativo de cuatro años, los partidos tuvieron muy buena voluntad para tener que entregar uno de los cupos que ellos tenían y facilitarlo en un acuerdo que todavía no está cerrado. Que yo espero se cierre lo más pronto posible. Nunca ha estado en duda nuestra completa autonomía a la hora de las votaciones, eso es claro.
Hoy, el movimiento estudiantil se debate entre movilizarse a contar de marzo o dar tiempo para el avance de las reformas. ¿Cuál es su posición sobre el tema?
Hoy yo no soy quién para decirles lo que deben hacer o no. El movimiento estudiantil no está para ser complaciente de nada ni de nadie. El movimiento estudiantil tiene una lógica ‘movimentista’, esa es la gracia. Y va a estar impulsando permanente para que las transformaciones se hagan poniéndole el tono de urgencia y eso es lo que ha permitido que estemos hablando de estos temas. Y además de que también estemos pensando en que de aquí a una cantidad de años, la educación va a ser considerada un derecho para todos, de manera gratuita y de calidad. El movimiento tiene que seguir en esa tónica de presión, entendiendo que va a llegar un momento en que se necesita tramitar leyes y espero que se mantenga la madurez de estos últimos años de participar de esas instancias con una cuota necesaria de desconfianza que siempre te permite estar atento.
Luego de las tensiones generadas en los últimos días, ¿cómo ve la relación con el próximo gobierno desde la posición de parlamentario?
Nosotros queremos colaborar en aquellas agendas que nos parecen importantes, entonces, no tenemos problemas en estar hoy día participando desde el Parlamento con un escaño y colaborar con las agendas que nos vamos a encontrar. Yo estoy seguro de que nos vamos a encontrar en más de una agenda y en otras no tanto. Tenemos la suficiente independencia desde Revolución Democrática para no tener ningún complejo en asociarnos o criticar distintas agendas y eso puede aportar mucho a las ideas que son más progresistas o más de izquierda.
Fuente: diario.latercera.com