Más revoluciones, por más Democracia

Lee la columna del territorio Ñuñoa-Providencia sobre la legitimidad ciudadana en las primarias de Providencia

Para nadie es novedad a estas alturas el abrupto cambio que ha sufrido nuestra sociedad en el último tiempo, pasando de un inmovilismo generalizado, donde el ejercicio de la democracia y los derechos ciudadanos se limitaba a asistir a las urnas cada ciertos años y elegir al candidato que le gustara, a una sociedad activa y efervescente, en la que día a día nacen nuevas organizaciones de base, se generan nuevas propuestas de cambio al orden político existente (cuyas bases fueron impuestas por la fuerza), con el fin de lograr una mayor participación ciudadana en la gestión pública, ejercer una fiscalización más efectiva de lo que hacen las autoridades, estudiar y proponer formas de generar una redistribución efectiva de la riqueza que propenda hacia la igualdad, entre otras cosas. En definitiva, se busca ejercer y fortalecer de mejor manera los derechos sociales.

En este sentido, un ciclón  está recorriendo a Chile. Es un ciclón humano que, imbuido de un ethos democrático que hace ya muchas décadas se había perdido en Chile, se encuentra exigiendo y exigirá no sólo los cambios institucionales necesarios para un mejor ejercicio de la democracia, sino también prácticas en ese sentido a las autoridades hoy existentes, y a las que vendrán. Este es un fenómeno que se está repitiendo y masificando en todos los rincones de este país, especialmente en aquellos lugares en donde existen autoridades formadas durante “aquellos” diecisiete años, y que hoy en día, aprovechándose del débil marco institucional democrático que existe, aplican similares prácticas en contra de cualquier ejercicio de los derechos ciudadanos.

Un ejemplo interesante, y tal vez el más emblemático, es lo que pasa en Providencia, comuna administrada por el alcalde don Cristián Labbé, un retirado coronel del Ejército de los años ’80, ex funcionario de la DINA durante los ’70, que desde el año 1996 hasta la fecha ha salido ininterrumpidamente elegido alcalde. En  él confluyen dos formas de entender el ejercicio de la autoridad pública, la pragmática y la asistencialista. Así,  Providencia es una buena comuna para vivir (aunque con los recursos que maneja eso no es tan difícil de lograr), y durante su administración ha habido avances al respecto. Su lógica a otro nivel económico es la misma  del asistencialismo de la UDI al momento de trabajar en las poblaciones, que le permiten, con más o menos certeza, autoatribuirse el adjetivo de “popular”.

Sin embargo ante esto, y producto de aquél ciclón que está recorriendo a nuestra sociedad, ya no basta con ser sólo un “buen” administrador, un “caritativo” político, o un “mago” para el manejo de los dineros. Lo que se necesita, además, es que sea una autoridad auténticamente democrática, que promueva la participación de la ciudadanía, que se someta al control ciudadano de la misma, que acate las resoluciones judiciales y administrativas, y por sobre todo, que tenga las credenciales morales para poder efectivamente participar de la fiesta democrática y ciudadana. Y en esta materia es donde Labbé no cumple con dichas credenciales. Y este nuevo concepto de cómo entender el ejercicio efectivo del poder es, sin duda, una de las revoluciones más importantes de los movimientos sociales del último tiempo.

Otra revolución importante son las demandas de transparencia ciudadana. “Transparencia” en varios sentidos: el del ejercicio de los actos de las autoridades -cabe decir que al respecto se consigna en un informa de Consejo de Transparencia que en Providencia hay sólo un 42% de nivel de cumplimiento, y en Ñuñoa un 38%[1]-, y también el de la transparencia respecto a las ideas de los candidatos a detentar algún cargo. En este sentido, en Providencia hoy existen tres candidatos a disputarle el sillón edilicio, que son Josefina Errázuriz, dirigenta de varias organizaciones sociales de la comuna; Cristóbal Bellolio, representante de la Red Liberal; y Javier Insulza, militante del Partido Socialista.

Como podemos ver, tenemos tres candidatos de tres corrientes y escuelas políticas distintas, que han consentido en enfrentarse en elecciones primarias con fecha 13 de mayo del presente año, acordando que los perdedores apoyarán al ganador para enfrentarse en las municipales a Labbé, en el marco de ciertos acuerdos programáticos comunes. Tienen distintos programas, y distintos proyectos y formas de entender el ejercicio del poder como alcaldes; sin embargo, concuerdan en la importancia de fomentar la participación ciudadana, y sobre todo, de contribuir a mejorar las formas y ejercicio de la democracia, puesto que en el fondo representan una contraposición a la “pinochetista” forma de entender el ejercicio del poder, encarnada en el actual edil.

Para ello, uno de los puntos fundamentales es poder lograr que se conozcan todas las posturas, de modo sincero y transparente, de estos candidatos, y para ello, el próximo viernes 4 de mayo el grupo político Revolución Democrática organizará un debate, el que será transmitido vía streaming, para poner a disposición de la ciudadanía, particularmente de los votantes de Providencia, las ideas de estos candidatos, con el fin de lograr la anhelada transparencia política, y promover el voto consciente e informado.

Este mecanismo de primarias es distinto al que llevó a cabo hace unas semanas la Concertación para definir a sus candidatos. En primer lugar, porque dos de los tres candidatos provienen de estructuras políticas distintas a los partidos del actual establishment, y el tercero, si bien proviene del PS, se sometió a estas primarias con el fin de otorgarle legitimidad ciudadana a su candidatura. En segundo lugar, porque estas primarias no son para darle un toque de legitimidad a candidatos designados a dedo por los partidos de la coalición “opositora”: son para construir una propuesta ciudadana de empoderamiento local, y de una nueva manera de dirigir los destinos de una de las principales comunas del país.

Este ethos democrático es lo que posibilita que un candidato de derecha liberal, una líder de organizaciones sociales, y un militante de un partido opositor, confluyan en este proceso, dado que entienden la importancia de la legitimidad ciudadana. Esta primaria, sin duda, una gran señal para el futuro, respecto a cómo se debe hacer política de cara a la ciudadanía, y no a sus espaldas, y a cómo se deben incluir actores en el juego democrático para que libremente puedan dar a conocer sus propuestas a la ciudadanía, y ésta poder escrutarlas y decidir libre e informadamente.

En definitiva, esta es una de las revoluciones más importantes que ha logrado el movimiento social del año pasado, en búsqueda de lograr una verdadera democracia, más inclusiva, participativa, justa e igualitaria. Y en esta tarea, Revolución Democrática tiene mucho que decir y hacer.

Territorio RD Ñuñoa-Providencia