Movilización de los trabajadores públicos de Aysén: construyendo fuerza sindical transformadora

Los trabajadores públicos de la Región de Aysén se encuentran movilizados en un paro regional, que por la adhesión demostrada en estos días, parece un hito histórico para este sector. Jardines infantiles, consultorios, escuelas, junto a servicios públicos emblemáticos como Aduanas, Registro Civil e Impuestos Internos -entre muchos otros-, han cerrado sus puertas en pos de una demanda única: Nivelación en la Asignación de Zona. Pero ¿qué hay de fondo tras esta movilización? ¿Por qué ha adquirido tanta fuerza?
Imagine un empleador que no paga indemnización por años de servicio ni permite acceder al seguro de cesantía. Que puede despedir a sus trabajadores sin causal, aunque estén bien calificados, y en cualquier momento del año; muchas veces, sólo por contratar a los “amigos” del jefe de turno. Que incumple flagrantemente la legislación laboral, pero se fiscaliza a sí mismo así que no hay sanciones. Que prohíbe la huelga y reemplaza cuando se producen movilizaciones de hecho. Y que mañosamente desconoce tener relación laboral con una gran cantidad de trabajadores a “honorarios” -a pesar de que los obliga a cumplir horario y tener responsabilidad en el logro de metas-, por lo que los deja sin derecho a las leyes sociales básicas en salud, previsión, seguro de accidentes laborales, sala cuna, etc. Finalmente, imagine un empleador que a igual trabajo, arbitrariamente calcula el sueldo de forma distinta entre sus trabajadores, dando beneficios a algunos y a otros no. ¿Parece impresentable, no?
Lamentablemente, este empleador existe y se llama Estado de Chile. Si bien en el sector privado muchas veces se producen abusos evidentes y se requieren cambios estructurales para superar definitivamente el modelo laboral impuesto desde la dictadura, las prácticas laborales que existen en el sector público simplemente serían escandalosas en la empresa privada. La demanda por la nivelación de la asignación de zona es, por tanto, la punta de lanza ante una situación de discriminación y precariedad que hoy se pone en discusión, y que los trabajadores se movilizan para empezar a transformar.
Es cierto que en general en nuestra Región, los sueldos en el sector público son en promedio más altos que los del sector privado, lo que genera en algunos la percepción de que los trabajadores públicos son un grupo privilegiado. También hay legítimos reclamos de la ciudadanía apuntados al mejoramiento en la calidad de los servicios. Sin embargo, es un hecho que frente a estándares nacionales e internacionales (como los convenios de la OIT que Chile ha suscrito), persiste una alta precariedad en el empleo público por las razones descritas arriba, pero también por la alta discrecionalidad de los gobiernos de turno y la falta de un verdadero proceso modernizador del Estado en materia de recursos humanos.
La importancia de la calidad del empleo público (nivel de remuneración, tipos de contratos, derechos laborales, etc.) es además relevante y debería importarnos a todos al menos por dos razones. Primero, porque es imprescindible recordar que la calidad de los servicios que el Estado entrega a la ciudadanía está directamente vinculada a las condiciones del empleo público. La ciudadanía merece un Estado de calidad, capaz de garantizar derechos y potenciar el desarrollo; y no podemos alcanzar esto en base a empleo público precario. Desde este punto de vista, es positivo para todos contribuir al mejoramiento del empleo público (acompañado, por cierto, de evaluaciones objetivas de desempeño y estándares de calidad en los servicios). Y segundo, porque de forma particular en nuestra Región los vínculos entre sector público y privado son especialmente estrechos. Una parte importante del empleo total corresponde al sector público, lo que tiene un impacto económico directo; pero además es destacable la especial articulación que se produce entre trabajadores, asociaciones y sindicatos, mediante un trabajo conjunto entre la ANEF y la CUT, y que se expresa concretamente en el apoyo que la ANEF ha brindado para la conformación y funcionamiento de numerosos sindicatos de empresas privadas, en un trabajo realmente destacable de los dirigentes de la ANEF en los últimos años.
De esta forma, y a pesar de los inconvenientes que un paro de esta envergadura genera para la ciudadanía, nos parece que esta movilización abre oportunidades importantes. Hoy, la lucha de los trabajadores públicos es por la nivelación de la asignación de zona, en tanto expresión concreta de la desigualdad, la arbitrariedad y la discriminación entre trabajadores; también, del centralismo que agobia a las Regiones y frena su desarrollo. Pero fundamentalmente, esperamos que esta movilización sea un hito para la organización general de los trabajadores de la Región de Aysén, ya que se va construyendo formación sindical, fuerza colectiva, reflexión y experiencia en movilización y negociación, que trasciende al sector público y permea también al mundo privado. Sobre todo, y junto con el Movimiento Social de 2012, se perfila como un antecedente potente para las luchas que vendrán: Fin definitivo del contrato a honorarios y su gravísima precariedad; nueva Constitución para reconocimiento de derechos laborales plenos; nuevo sistema previsional; descentralización real; y sueldo regionalizado en el sector privado, para una mejor calidad de vida en la Región de Aysén. Y éstas (entre muchas otras) son luchas que deberemos dar entre todos.
Desde nuestro Movimiento Revolución Democrática, apuntamos a que los trabajadores seamos actores centrales de los cambios que queremos para Chile. Sólo la unidad de los trabajadores, públicos y privados, hará posibles estas transformaciones fundamentales.
Daniel González Vukusich 
Coordinador Territorio Aysén de Revolución Democrática
Columna publicada en sección Opinión del diario regional El Divisadero