Mujeres y espacio local: un desafío pendiente para este 8 de marzo

Valeria Bustos, Presidenta JJVV El Progreso Stgo Centro. y Rolando Suárez, Consejero Político de RD
El desarrollo de las ciudades es, sin duda, un parámetro adecuado para observar la trayectoria y el avance de un país, siendo la organización de estas un reflejo del estado de las prioridades en función de ciertos temas de relevancia para los ciudadanos. Durante los últimos dos años hemos visto cómo la agenda de género ha cobrado relevancia en la opinión pública, y, de una u otra forma, ha ido reparando una deuda concreta en función de los derechos de las mujeres.

Rolando Suárez, Consejero Político 2016.
Rolando Suárez, Consejero Político 2016.

En enero de este año se desarrolló en Santiago la 3º Cumbre Iberoamericana de Agendas Locales de Género, visibilizando un tema que presenta bastantes desafíos pendientes para los gobiernos locales: pensar (y concretar) la ciudad con enfoque de género.
Es desde este análisis que consideramos necesario iniciar un diálogo sobre la forma en que planteamos el desarrollo local, de la comuna, de la ciudad, con una mirada que propone la resolución de los desafíos de la agenda de género.
El paradigma clásico de muchos municipios sobre la participación de la mujer se reduce a una oferta programática de Departamentos u Oficinas orientados a sostener el rol histórico asignado a la mujer – madre y dueña de casa – que recibe el “beneficio” de la autoridad por el hecho de quedarse en casa. Esto, si bien proporciona ciertos aportes, sigue teniendo carácter asistencialista y perpetúa estereotipos que finalmente no contribuyen a fortalecer a la mujer. No la ayudan a unirse y mejorar la fuerza laboral, personal y de independencia que necesita y que es más urgente en el caso de las mujeres con vulnerabilidad económica.
Poco se ha avanzado en trasladar los desafíos nacionales hacia la construcción de un sistema local que implique organizar y potenciar a las mujeres de las comunas en torno a sus necesidades reales de desarrollo y el ejercicio de derechos. También es poco el trabajo que se ha desarrollado para generar instancias de discusión y debate sobre cómo la autoridad se hace cargo de la promoción de los derechos de las mujeres, desde el espacio donde ella habita, desarrolla su vida cotidiana y manifiesta enraizamiento de sus historia de vida.
Frente a esto, creemos que es necesario revisar e implementar medidas relacionadas con los siguientes elementos:

  • Seguridad y violencia de género: La seguridad ciudadana ha sido tema de aparición recurrente en los medios de comunicación y en la agenda legislativa este último año. Si bien la percepción de inseguridad ciudadana es alta, están ausentes las acciones que la autoridad debe realizar para que las mujeres de la comuna puedan transitar con seguridad en sus propios espacios locales. Es cierto que se cuenta con instrumentos desde las autoridades para hacer frente a la violencia doméstica, pero casi no hay medidas orientadas a promover una ciudad libre de violencia hacia las niñas y mujeres. Es deber de la autoridad local, dentro de sus competencias, diseñar y ejecutar en los planes de seguridad ciudadana medidas tendientes a erradicar todas las formas de violencia hacia la mujer y a prevenir la violencia intrafamiliar entendida en este análisis como la que se ejerce en el espacio privado del hogar de diversas formas. De igual forma, debe asegurar el derecho a tránsito de las mujeres en sus espacios locales y es imperativo que los municipios apoyen iniciativas provenientes de las comunidades, juntas de vecinos, mesas barriales y otras organizaciones de base, que promuevan el respeto por la vida de las mujeres, la eliminación del acoso callejero y todas las manifestaciones de la violencia de género.
  • Mujeres y memoria: Es ampliamente conocido el rol histórico que los movimientos de mujeres desempeñaron en la lucha por la restitución de la democracia en el país , como también la resistencia y solidaridad que lograron impregnar las mujeres pobladoras en distintos espacios y de diversas formas en sus comunidades, poblaciones y barrios. Este 8 de marzo creemos que la autoridad local, en conjunto con las mujeres, debe asumir el rol de guardar y transmitir el legado de lucha y trabajo que construyeron nuestras compañeras en tan difíciles circunstancias, arriesgando la integridad física y muchas veces la vida, por generar mejores condiciones para sus hijos e hijas, sus derechos, sus comunidades y su país. Es necesario que los municipios desarrollen acciones que identifiquen las distintas historias de los barrios, acudan a su rescate y las preserven como parte de la memoria colectiva comunal, de modo de transmitirla a las generaciones venideras.
  • Acceso a atención de salud con enfoque de derechos: Si bien estadísticamente la proporción de usuarias en sistema público (Fonasa) y privado (Isapres) es similar, la Atención Primaria de Salud (APS) se constituye como un referente importante de prestaciones de salud para el grupo de niñas y mujeres de sectores menos acomodados. Por ello los Centros de Salud Familiar, unidades médicas y todo el sistema comunal de prestaciones, deben enfocarse en promover y respetar los derechos sexuales y reproductivos, enfocando las atenciones no solo a nivel curativo, sino a promover la salud de la mujer en sus distintos ciclos vitales. Es también relevante avanzar hacia la atención integral de todas las mujeres en sus particularidades, integrando la atención a mujeres lesbianas y mujeres trans.

Es posible seguir exponiendo medidas para mejorar la calidad de vida de las mujeres en el espacio local, pero hay ser claros en que resulta imperativo comenzar por mirar el desarrollo de las comunas y la ciudad con enfoque de género. Este 8 de marzo, hacemos un llamado de atención, esta vez a los gobiernos locales, a comprometerse en generar los espacios necesarios para que los municipios sean garantes de los derechos de las mujeres. No basta con gestos amables una vez al año de conmemoración al día de la mujer, necesitamos cambios estructurales y de cultura como sociedad que se jacta de desarrollo y democracia, que sean perdurables en el tiempo. Queremos que se concrete con voluntad política y con acciones reales, una mirada desde las distintas necesidades de las mujeres hacia su pleno ejercicio de derechos en el espacio local.