Nuestro Compromiso con una Sociedad de la Diversidad

Declaración Pública de Revolución Democrática a partir del asesinato de Daniel Zamudio

Marzo de 2012

El asesinato de Daniel Zamudio luego de una brutal y cruel tortura recibida por su orientación sexual, debe llevarnos a reflexiones categóricas y críticas efectivas a la forma en la que convivimos. A pesar del esfuerzo que han hecho distintas organizaciones civiles y, en menor medida,  los distintos gobiernos, la batalla por defender la dignidad humana se está perdiendo.

Resulta indispensable, en razón  de la gravedad del homicidio de Daniel Zamudio, que la Cámara de Diputados ratifique las modificaciones surgidas desde el Senado que buscan profundizar el campo de acción y las penas establecidas en la Ley Antidiscriminación.  Los diputados tienen el deber cívico y la obligación social de aprobar este proyecto que sanciona toda discriminación, exclusión o restricción efectuada por agentes del Estado o particulares  en el ejercicio de los derechos  establecidos en la Constitución y en los tratados internacionales sobre Derechos Humanos ratificados por Chile.

Nadie puede ser agredido, en cualquiera de sus formas, por su orientación sexual, religiosa, social y política ni tampoco por su condición étnica; por su género, su estado civil, edad, filiación, apariencia personal, o por vivir con una enfermedad o experimentar una discapacidad.

No es suficiente buscar antídotos y establecer los necesarios castigos. Ello no se garantiza que estos hechos no vuelvan a ocurrir en el futuro. Nuestra responsabilidad como sociedad es enfrentar y detener ahora las causas de la violencia y la discriminación. Todas las instituciones deben hacerse responsables por sus omisiones pasadas y enmendarlas: los distintos sectores políticos, las iglesias y también  parte  importante de la sociedad civil.

Chile es un país violento, física, verbal y socialmente,  con los homosexuales, con los extranjeros que migran,  con el pobre y con quien tiene un culto o piensa distinto. Diariamente nos encerramos más en nosotros mismos, clausurando el vínculo con los demás,  aplastando la posibilidad de encuentro en la plenitud de sus diferencias. Tampoco somos capaces de confiar, menos de solidarizar y construir comunidad diversa. La discriminación es el síntoma cultural y la desigualdad es el resultado de la fractura del vínculo social que genera odio.

Para Revolución Democrática la aprobación de la ley, la lucha contra todo tipo de discriminación, la educación social son parte de nuestro compromiso y acción  política. Asimismo lo es el garantizar  el desarrollo de la vida plena de personas como Daniel Zamudio, Karen Atala y tantos otras y otros,  respetando  la diversidad sexual y  su dignidad.  Estamos comprometidos con la  construcción de una sociedad tolerante, diversa y sin ningún tipo de discriminación.

Esperamos que a partir del trauma social y  el dolor colectivo que significa la tortura y asesinato de Daniel Zamudio, logremos avanzar para construir un país en el que exista espacio para todos y todas. Esa es la revolución que esperamos y en la que todos debemos ser protagonistas.

Revolución Democrática

ve la declaración y compártela acá