¿Oposición constructiva?

2 febrero, 2018 - 3 minutos de lectura

Por Pablo Padilla Rubio, militante de Revolución Democrática y sindicalista

Por segunda vez en nuestra breve existencia como Revolución Democrática, nos tocará ser oposición a la derecha, encabezada otra vez por Sebastián Piñera. Claro que en un escenario muy diferente. La dispersión y desconcierto de la Concertación/Nueva Mayoría es ahora más evidente. No se ve en el horizonte una figura que les ofrezca redención a 4 años plazo. Además, ahora no sólo somos partido, sino que tenemos fuerza parlamentaria, una ex candidata popular y, por supuesto, somos parte central del Frente Amplio.

Todo eso hace que el desafío pueda ser más complejo. De las múltiples aristas que esto plantea, me enfocaría en un concepto que aflora en estas etapas: la “oposición constructiva”. Esta es una idea más bien naif, donde se entiende que el papel de los opositores pasa por encontrar “cosas buenas” en las propuestas del rival político. O sea, valorar pequeños avances en un mar de retrocesos. Yo me rebelo ante ese concepto.

Porque, si vamos a ser oposición constructiva, lo que debemos construir son dos cosas: tejido social donde no lo haya, y lazos con ese tejido donde sí exista. La sola presentación de un gabinete de derecha sin pudores, raya una cancha donde lo que menos podemos esperar son tibios avances. Si algo nos enseñó la “colaboración crítica”, es que no bastan progresos parciales. Debemos ser claros en oponernos a un gobierno de derechismo rampante como el que se nos viene. Y si lo hacemos desde el cuerpo social, sin aislarnos, y sin hacer una oposición palaciega y de tribuna, creo que el proyecto (tanto el de RD como el del FA), deberían fortalecerse.

Para eso, no basta con “hablarle a las organizaciones sociales”: tenemos que estar ahí, compartiendo incidencia, aprendiendo de sus prácticas, conduciendo políticamente  y nutriéndonos con cuadros fogueados en la lucha social de las múltiples agendas. Animalismo, sindicalismo, género, ecología, salud, educación, entre otras, son causas que deben tener nuestro sello errediano y frenteamplista.

Y más aún, en la perspectiva de las elecciones municipales que se vienen, tenemos que ser capaces de abrir nuestras puertas a los liderazgos locales que surjan desde ese tejido social. Con generosidad para que los movimientos sociales sientan que RD y el FA son espacios donde no sólo necesitamos gente para volantear en los territorios, sino que somos capaces de potenciar e impulsar liderazgos validados en la base. ¿Oposición constructiva? Si, pero ni naif ni aislada.