Relato de Fernando Ramírez, fotógrafo de RD

Agosto 2011. 

Voy saliendo para fotografiar una marcha muerto de frío y preocupado de no mojar la cámara. Me da pena pensar que no va a venir nadie. El movimiento de estos meses ha estado muy potente, pero en mi cabeza política formada durante la eterna transición, da vueltas la idea de que esto se va a apagar. Que vamos a desmovilizarnos y que pronto vendrá el “18” y en 2012 todo esto será un recuerdo. Salgo del metro pensando que esta es de mis últimas marchas. Una como cualquiera, pero con menos personas. 

La gente llena las calles. Caminamos. Hay una tarima. Un discurso.

Caras. 

Frío. 

Lluvia. 

Vuelvo a casa pensando que ojalá no me resfríe.  Guardo las fotos. Edito. Mando todo. 

Sonrío. 

Marzo 2019. 

He buscado fotos todo el día. Tengo una lista de las que debo entregar para el libro. Fotos de cada año de RD. 2012, 2013 , 2014… Reviso todo.  El equipo de comunicaciones lleva mucho tiempo trabajando con cariño en este proyecto. Me pone nervioso la presión. 

Y honestamente, no quería estar aquí. Buceando. 

Revisar todo para atrás es emocionalmente agotador. Todas esas campañas, marchas, congresos, sueños. Gente que ya no está en RD por distintas razones. Gente nueva. Protagonistas de ahora que recién se asomaban por la sede hace un par de años. Guaguas que ahora son niños. Niños que ahora son adolescentes. 

Hay recuerdos que duelen. Hay otros que me llenan de orgullo. La primera campaña de Giorgio. La inscripción de RD como partido. Las primeras marchas 8M. Marca AC.

¿Es posible comunicar todo lo que hemos hecho? Todas las tardes, todas esas jornadas largas. Sacrificios familiares, económicos, personales. 

¿Será posible plasmarlo en un libro?  

No encuentro la “marcha de los paraguas”. 

Busco y busco. 

No están muy ordenadas las fotos. A veces encuentro fotos de RD mezcladas en fotos de cumpleaños, paseos en bicicleta, matrimonios de amigos. Es difícil. Llevo horas enchufando y desenchufando discos duros. Son 11 discos en total. Guau. Creo que tengo un Diógenes fotográfico. 

Hay otra cosa que me dificulta esta expedición. 

Mi propia ineptitud, sobre todo al principio. Esas fotos mal editadas, con efectos chantas creados en Photoshop. Esos colores artificiales. Esos encuadres mal hechos. Dios. Es como revisar tu fotolog y verte EMO y con el pelo largo y pensar en lo que has cambiado en todos estos años. Recién en 2015 puedo estar un tanto orgulloso del resultado de las fotos del partido. RD ha crecido junto a mi trabajo, eso no lo puedo negar. 

Después de horas y horas, me doy cuenta que es difícil encontrar las fotos porque a diferencia de mis fotos de “trabajo” , las fotos de RD están mezcladas con las fotos de mi vida. Y no creo que sea coincidencia. 

Llego a 2017. La presidencial. Mi hija aparece de repente en las fotos. La Ale la lleva a las actividades de campaña para verla un poco más.  Le echo de menos. “Si no hago esto, me voy a arrepentir por siempre”, le dije a mi mujer. Si estoy aquí es porque ella se hace cargo de la Espe. No lo olvido. Esto es por mí y por ellas también. Porque creen en esto. Para que ella tenga un país un poco mejor del que recibí. 

La noche del 19. La rabia. Estar a un pelo de la segunda vuelta. La alegría por los compañeros que llegaron al congreso. Por sus equipos de campaña.  La satisfacción de haber trabajado con los mejores compañeros de RD y los amigos nuevos del FA.  Por la Bea. Por todo lo que hizo. Por dejar los pies y el alma en esta campaña-

El visor borroso. La cámara es a prueba de clima. Unas lágrimas no le van a hacer mal.  

Estoy un poco cansado. 

Sigo sin encontrar la carpeta. Pongo   “Paraguas” ,“Marcha de los paraguas”, “Marcha histórica” en el buscador. No hay nada. 

Se me prende la ampolleta. 

Busco en las noticias el día exacto de la marcha. 

Busco por fecha. Aparecen. La carpeta se llama “ Marcha con lluvia”. Claro. Para mí en 2011, ese día era como cualquier otra marcha, pero con lluvia. 

Lo importante es la perspectiva. La distancia. Algo que nos permita ver el todo. Entenderlo. Cuidarlo. Estar orgullosos. 

Como tener todo en un libro, ponte tú.