Revolución Democrática adhiere a 3ª Marcha Nacional por la Recuperación del Agua este 22 de abril

con Gabriela Mistral

“las aguas se dan sin romperse, semblante de los paisajes”

Revolución Democrática celebra la realización de la 3ª Marcha nacional por la Recuperación del Agua, a realizarse este año en Valparaíso, el 22 de abril a las 11 de la mañana, y adhiere a ella. Dos columnas atravesarán la ciudad, bajando desde Playa Ancha y partiendo de Plaza Sotomayor.
RD convoca a participar en esta marcha a todos sus miembros, a sus organizaciones Territoriales, y también a los chilenos y chilenas que comprenden hoy la importancia de generar una nueva institucionalidad para las aguas.
Esta nueva institucionalidad será respetuosa del derecho humano al agua, e impulsará la democratización de su uso entre todos, con la derogación del código de aguas del año 1981: no más derechos de agua gratuitos y a perpetuidad, facultades operativas para la revocación de derechos de agua ya otorgados, restablecimiento de la relación de agua y tierra; establecimiento de prioridades sociales para el uso de las aguas.
Se requiere además un cambio constitucional que explicite el estatus de las aguas como “bien nacional de uso público”, junto con la eliminación del artículo 19, numeral 24 de la actual Constitución, que consagra la propiedad privada de las aguas. Esta 3ª Marcha propone la transformación constitucional a través de una Asamblea Constituyente.
Como RD sabemos que la movilización ciudadana es una acción política clave para avanzar en las reformas estructurales que el país demanda. El pueblo chileno y la gente común identifican a RD con estas capacidades y este espíritu de movilización.
En concreto, esta marcha promueve la transformación del proyecto de ley de reforma al código de aguas enviado por este gobierno al Congreso a fines del año 2014. Este proyecto no genera en absoluto los cambios que necesitamos.
Las Marchas nacionales del Agua congregan delegaciones locales y provinciales desde Arica-Parinacota hasta Magallanes. Ellas representan innumerables situaciones de abuso y usurpación de las aguas que muchas comunidades han utilizado de manera tradicional, conservando los equilibrios ecosistémicos de las cuencas.
RD reconoce y valora este carácter espontáneamente descentralizado de las movilizaciones ambientales por las aguas.