Revolución Democrática la hacemos todos

Miguel Crispi, coordinador del movimiento, reflexiona sobre el rol de RD en las municipales y los desafíos de nuestro proyecto político a futuro

En los últimos meses Revolución Democrática ha protagonizado un intenso trabajo político marcado por nuestro despliegue territorial, la discusión de contenidos, la celebración de nuestro primer Congreso y el apoyo en diversas campañas municipales.
Nuestro Congreso sirvió de espacio para definir los aspectos fundamentales de la identidad del movimiento y de nuestros objetivos políticos más importantes de cara al futuro, entre ellos la clara voluntad de disputar espacios formales de poder político. Nuestra demanda por mayor democracia se hizo carne en este Congreso mediante la forma en que abordamos el debate político, llevando a cabo un proceso de discusión enriquecedor y bajo reglas de participación democráticas y transparentes.
Paralelamente al proceso constituyente interno, participamos decididamente en la contienda municipal en Providencia, donde se destaca el protagonismo del territorio de Ñuñoa-Providencia en el comando y en la calle, acompañados en todo momento por un gran número de adherentes de otros territorios de RD. También apoyamos otras cuatro candidaturas a partir de las solicitudes de los propios territorios. Como movimiento no podemos más que destacar y agradecer el compromiso con que colectivamente afrontamos este proceso. Más allá de los cálculos electorales, decidimos involucrarnos asumiendo los riesgos que esto suponía, poniendo a disposición nuestros recursos y energías. Metimos los pies en el barro con humildad, entendiendo por sobre todo que se trataba de un proceso de aprendizaje y realismo político que todos necesitábamos para seguir creciendo como movimiento.
La resonante victoria de Providencia deja, entre muchas, la lección que el proceso mediante el cual se definen los candidatos y los programas es fundamental, sobre todo para los ciudadanos. Providencia realizó una primaria amplia con un ejercicio programático inédito. Tres candidatos, de partidos e independientes, se comprometieron con una propuesta levantada desde la ciudadanía, donde la ganadora, Josefa Errázuriz, fue acompañada hasta el final por esta plataforma. El telón de fondo de esta gesta ciudadana fue un inspirador espíritu cívico, el que, en definitiva, permitió devolver a Labbé a sus cuarteles. Este es el modelo, que impulsamos con fuerza y que nos representa a cabalidad, que esperamos guíe las reglas del juego para la construcción de nuevas mayorías por cambios profundos en nuestro sistema político y social.
Otra aprendizaje que nos deja esta elección, es que si quienes aspiramos a liderar nuevas corrientes políticas no somos capaces de convocar con nuevas ideas, liderazgos y prácticas políticas, las cifras de desafección y abstención políticas seguirán creciendo. Los grandes triunfos fueron protagonizados por rostros nuevos, con nuevos discursos y -en muchos casos- con nuevas formas de conducir sus campañas. Revolución Democrática debe  asumir esta responsabilidad. Aún nos falta mucho camino por recorrer y batallas que dar, pero debemos comprender que tenemos una gran responsabilidad sobre nuestros hombros, colaborar a renovar y reemplazar a una desgastada clase política.
Como movimiento sentimos que nuestra apuesta de apoyar candidaturas de sello ciudadano y joven ha sido acertada y legítima. Nuestra opción por participar en los espacios formales,  mediante programas claros y convocando a los jóvenes a involucrarse es parte de nuestra acción política. Somos conscientes que en sólo en una de las cinco candidaturas fuimos capaces de involucrarnos de manera de convertirnos en factores relevantes en los resultados finales. Tomemos este traspié como otro aprendizaje y trabajemos para ser capaces de  acompañar siempre con trabajo y fuerza  los nuevos apoyos  que entreguemos en el futuro.
Hoy tenemos muchos desafíos por delante, cada uno de ellos emanados de los acuerdos de nuestro Congreso Constituyente. Entre  las distintas tareas en donde hay equipos trabajando, está en primer lugar el cierre de la propuesta de estatutos, el que esperamos pueda dotarnos de una organización y reglas del juego claras que nos permitan enfrentar los desafíos que nos propone la política del presente. Los equilibrios entre una estructura flexible y con carácter movimentista, de alta densidad democrática, con capacidad de apalancar nuevos liderazgos, con presencia de innovación política y también con capacidad de proyectar un proyecto político de largo plazo es la tarea que nos hemos autoimpuesto.
Territorialmente tenemos la tarea de seguir creciendo, pero a la vez desplegar lo que hemos llamado como Acción Política, esa práctica cotidiana que lleva el discurso a la práctica y que acerca la política a la ciudadanía. Por otro lado, nuestra comisiones de contenidos deberán crecer y abordar nuevos temas que hagan eco con las demandas ciudadanas y que propongan nuevos conceptos que se hagan cargo de los ruidos de cambios que invaden a Chile.
Por último, destacamos los esfuerzos que hoy realizamos para constituir una área de Formación Política. La ventana de oportunidad que se nos presenta no será bien aprovechada si es que no estamos lo suficientemente preparados. Cada miembro de Revolución Democrática debe tener la oportunidad de formarse, de iniciar un proceso político, de argumentar a favor de las ideas que queremos instalar en el debate público, de ocupar la asamblea para sacar lo mejor que hay en cada uno de sus asistentes, de liderar las transformaciones políticas que consideramos como propias.
Revolución Democrática sigue creciendo y aprendiendo, el proyecto político del que somos parte aún está en su fase inicial. Agradecemos a todos quienes han entregado su tiempo y confianza en esta alternativa de cambio y transformación para la política chilena. A quienes volantearon a la salida de los metros, a los que hicieron puerta a puerta, a los que se reúnen semanalmente para profundizar el trabajo territorial. A los que ponen sus ideas sobre la mesa para hacer síntesis junto a otros, para proponer aquellas ideas que Chile necesita para forjar nuestra historia, muchas gracias.
Revolución Democrática la hacemos todos.
Miguel Crispi
Coordinador Nacional