Salvemos la Ley Super 8

Los alimentos ultraprocesados con exceso de calorías, azúcar, grasas y sal están engordando y matando a nuestros niños y adultos. Suena exagerado, pero tristemente es cierto. En 20 años, los niños obesos y con sobrepeso han superado a los niños con peso adecuado y se ven, en consultorios y clínicas, niños con síndrome metabólico, diabetes e hipertensión. Esto no es casual y se correlaciona con el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados poco saludables, siendo Chile el tercer país de América Latina con mayor consumo de este tipo de alimentos, sólo superado por Estados Unidos y México.
Esta situación no es de extrañar bajo el modelo de mercado neoliberal existente en el país, ya que es una externalidad negativa de ser el país con la economía más abierta del mundo. Con el fin de aumentar la inversión en el país, recibimos con los brazos abiertos a la gran industria alimentaria internacional sin tener una regulación adecuada que limitara sus efectos negativos.
Conscientes de que las intervenciones más costo-efectivas son aquellas que restringen la disponibilidad, aumentan los precios y disminuyen el marketing de alimentos poco saludables, el año 2006 se promulgó la La Ley Nº20,606 sobre “Composición de los alimentos y su publicidad” (conocida también como Ley Super8), la cual regula la disponibilidad de alimentos no saludables al interior de los colegios y restringe el marketing a niños menores de 14 años. Una gran noticia que abría la opción de regular la venta de comida chatarra a nuestros niños.
La Ley Super8en riesgo
La ley para establecer que se considera saludable o no depende de los límites establecidos en su reglamento, con un gran riesgo: si son muy altos los límites, dejan productos etiquetados como saludablescuando no lo son, pasando la Ley a ser letra muerta.
Para definir los límites el Ministerio de Salud (MINSAL) convocó a un comité de expertos. El comité elaboró una lista de alimentos naturales y consideró el 10% superior como excesivo, lo cual quedó como propuesta final de MINSAL. Los límites definidos no dejaban fuera las comidas tradicionales (ni siquiera la empanada!), pero sí una gran parte de los alimentos ultraprocesados nocivos para la salud.
Frente a la posible regulación, la industria alimentaria inició un fuerte Lobby donde logró apoyos en los ministerios de Economía, Relaciones Exteriores y Agricultura para detener la puesta en marcha del nuevo reglamento. El MINSAL accedió a implementar los límites técnicamente correctos en 4 años, partiendo por valores casi el doble de los iniciales los primeros dos años y luego disminuyendo gradualmente el tercer y cuarto año. En los primeros dos años, estos límitespermisivos serían más altos incluso que el reglamento derogado de Sebastián Piñera en la mayoría de las categorías. Se trató de mejorar y quedó peor.
El reglamento tendría como mínimo 6 meses para comenzar a regir, siendo lo normal entre 12 y 36 meses. El MINSAL no ha querido confesar el período de implementación. En el mejor de los casos, al fin del actual Gobierno recién se alcanzarían los límites “permisivos” y después nadie sabe que ocurrirá. En otros países, por el Lobby de las industrias alimentarias, se han congelado los límites vigentes, puede que eso pase en Chile también.
Según lo que ha dicho el Ministerio de Salud, el reglamento está en el escritorio de la Presidenta Bachelet y todo puede pasar. Si no se toma de razón el 30 de Junio, volveremos al reglamento de Sebastián Piñera. Por esto, en conjunto con profesionales, académicos y organizaciones sociales hemos escrito una carta abierta a la Presidenta Bachelet pidiendo que el Reglamento inicie con los límites originales sin gradualidad y con el mínimo de 6 meses para comenzar su implementación.
Creemos que aún es tiempo y necesitamos que ayudes con tu firma para poder construir una sociedad más saludable para nuestros niños. Ahora es cuando!
Firma aquí para Salvar la Ley Super 8 y mejorar el etiquetado de los productos que consumimos a diario.
Comisión de Salud de Revolución Democrática