8 de Marzo, un recordatorio de la deuda de la democracia hacia las mujeres

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer que recuerda un hecho histórico. 146 mujeres que trabajaban en una empresa textil murieron a raíz de un incendio, se dice que estaban encerradas y no fueron capaces de escapar de las llamas.
Los eventos de aquel día nunca han sido del todo esclarecidos, pero lo que sí sabemos con certeza es que sus condiciones laborales eran cercanas a las de la esclavitud; realizaban sus actividades encerradas, no podían comer, sus sueldos eran más bajos que los de sus compañeros y trabajaban por períodos extensos. Algunos años antes, marchaban 15 mil mujeres por Nueva York, demandando mejores sueldos, jornadas de menos horas y el derecho a voto.
El 8 de marzo fue originalmente el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, pero con el paso del tiempo este día tomó la connotación de la lucha por la igualdad de los derechos de la mujer de manera transversal. Y a pesar de que han pasado más de 100 años, son estos momentos los idóneos para hacer un recorrido y mirar lo que hemos hecho, evaluar críticamente nuestros avances y desaciertos. Una observación rápida nos dice que lamentablemente no hemos progresado como deberíamos.
La situación de las mujeres en Chile es crítica en muchos terrenos. Las mujeres siguen siendo la población más pobre de Chile, tenemos una de las menores tasas de representación política en Latinoamérica y uno de los índices de violencia más altos en la misma región, y además, en el ámbito laboral la brecha de diferencia salarial entre hombres y mujeres es de 17%.
Los delitos de violencia intrafamiliar están en el segundo lugar de los más denunciados en nuestro país, sin embargo, aunque ya la violencia de género tiene la categoría de epidemia, mantiene una figura legal estrecha, reduciéndose únicamente a la que ocurre en el espacio familiar, que produce una amplia exclusión a otras expresiones de la misma, ya sea en el terreno público o en el privado, quedando impune.
En cuanto a la representación política, somos el 14% en el parlamento, que no es sinónimo de falta de méritos o de que no existan mujeres capaces, lo que representa es la situación estructural de Chile, social, económica y cultural. Una sociedad atravesada por el machismo, que reconoce y potencia el protagonismo de la mujer en las esferas sociales privadas (madre – casa) sin embargo, no quiere otorgarle lugares de poder, porque –desde el examen de una óptica reducida- es que no nos hemos ganado esos espacios, obviando las múltiples dificultades que tenemos para competir en igualdad de condiciones.
Pero es beneficioso tener una representación política generada por mujeres, ya que si existe una característica en cuanto al estilo de inserción y de alcance de las mujeres en lugares de representación popular, es que éste se encuentra marcado por políticas y acciones que favorecen la igualdad, lo que en muchos aspectos directos se traduce en intervenciones que benefician la comunidad. Hay mayor trabajo comunitario.
El sistema binominal, ya siendo perjudicial, menos nos acompaña en esto. Considerando que tenemos una situación cultural similar a países de Sudamérica y observando que otros tienen mayor representación política de mujeres, lo que se concluye es que justamente un sistema electoral como el chileno es un elemento importante al analizar las razones del por qué la inserción de mujeres en el mundo de la representación política chilena es significativamente menor. La ley de cuotas, a diferencia de lo que señala la Ministra Schmidt, sí tiene mucho sentido en nuestro país.
Por aspectos como éstos, brevemente analizados, necesitamos establecer una agenda de género que tome con urgencia estos temas. Debemos impulsar y construir estos derechos que nos aseguren vivir en un sistema más igualitario. Se hace imprescindible una ley de violencia de género, que asegure que su actuar no estará centrado en el ámbito judicial exclusivamente, sino que actuará como una política pública, enfocada en prevenir, atender y reparar las secuelas de la violencia.
También necesitamos legislar una ley de cuotas, para generar la paridad,  penetrar esa representación política tan homogénea y fomentar una política por y para mujeres;  además requerimos políticas más estrictas en cuanto a los derechos laborales, para cerciorarnos de que sueldos de trabajadores y trabajadoras son iguales y promover el liderazgo de las mujeres, integrando más cupos en las mesas directivas y gerenciales; también promover y generar un acceso más llano a los servicios de salud, asegurando los derechos reproductivos y sexuales, mejorando la calidad de vida de miles de chilenas en edad fértil, esperando prevenir esos 150 mil abortos que se realizan clandestinamente cada año en nuestro país.
Y esto es sólo una parte de la tarea pendiente.
Hablamos y promovemos la democracia, instalamos un discurso inclusivo, sin embargo, el significado de democracia bajo estas condiciones es muy engañoso y pareciera perdido. Simplemente vivimos en un sistema que permite un atropello continuo, transversal y por sobre todo normalizado hacia las mujeres. Hay que pensar en esta operación,  por qué esta discriminación se renueva, se rearma e invade, controla y ordena nuestros cuerpos, decisiones y acciones. Avalada por una moral, políticas, instituciones y discursos. ¿Por qué debemos respetar y atenernos a una democracia tan insuficiente? Insuficiente para todos, más para nosotras. Beneficiosa para otros.
Debemos comprender que no se trata de un sujeto mujer como uno natural que ha sido desprovisto de derechos, por el contrario, podemos proponer otra mirada, donde como sujeto se encuentra intervenida por la cultura, y por lo tanto una historia. Hay que desglosar ese pasado para ir al futuro, para comenzar a construir y finalmente provocar la revolución, para dar paso a una nueva organización, un nuevo orden, donde produzcamos nuestros derechos. Esta democracia que tanto nos debe, ya no está en condiciones de darnos per se nuestros derechos, por eso es el momento de imponer nuestra agenda política.
El Día Internacional de la Mujer no tiene que ver con reconocer el amor hacia las mujeres, sino más bien, está ligado a reconocer y a hacer esfuerzos por la igualdad de derechos. Este día es un recordatorio de esta tarea pendiente que compete a todos los actores sociales.

Documentos PDF que te recomendamos leer:

Se parte de nuestra causa, ayúdanos a difundir nuestra lucha con un clic y comparte con nosotras marchando este vienes 8 de marzo, por que #SinMujeresNoHayRevolución

¿Sabías que en Chile sólo el 14% del parlamento está compuesto por mujeres? 

Sabías q en Chile sólo hay un 3% de mujeres en directorios de empresas? 
Sabías q la población + pobre de Chile son las adolescentes madres solteras? 
Sabías q hay alcaldes q prohíben la píldora del día después en consultorios? 
Sabías q el binominal afecta aún más la representación política de mujeres? 
Sabías q en Chile el 2do delito más denunciado es la violencia intrafamiliar? 
Sabías q al menos 1 de 3 mujeres ha sufrido violencia en su relación de pareja? 
Sabías q en Chile no existe legalmente la violencia de género, sino la intrafamiliar? 
Sabías q 47mil mujeres mueren al año por abortos clandestinos en el mundo? 
Este 8 de Marzo no queremos flores queremos derechos 
El poder ya no nos da pudor  
Mujer Joven Niña y Anciana: Juntas Por El Mañana 
Mujeres: nunca más calladas o ausentes. A tomarnos la Política de frente 
No me gustas ni callada ni ausente. Me gustas creando, liderando y legislando 
Chilenas al Poder #8marzo 
Somos más mujeres que la cresta, pero en el parlamento nadie nos pesca