Situación patrimonial en Santiago: un síntoma de un problema mayor

Revisa la declaración del territorio de Santiago frente a la situación del Barrio Yungay

 

En las últimas semanas los vecinos de Santiago hemos sido testigos de otro vergonzoso episodio de la destrucción sistemática del patrimonio natural y cultural de la ciudad. Esta vez las víctimas de la depravación de la comuna fueron los árboles centenarios del Barrio Yungay, pasando por encima de la organización ciudadana de los vecinos por la Defensa del Barrio Yungay, tergiversando las noticias a través de los medios de comunicación, y privilegiando la desregulada inversión inmobiliaria en un sector llamado a conservar el bastión republicano que alguna vez representó la clase media de Santiago.

Es más, los intentos de pavimentación del Parque Forestal desde fines del 2010, y la consecuente oposición férrea de la ciudadanía organizada, son un precedente directo no sólo del nulo interés de las autoridades comunales por una conservación real del patrimonio físico y cultural de la comuna más influyente del país. Es síntoma de un problema de orden mayor que sólo un pueblo informado y organizado puede revertir.

El quiebre del tejido social forzado de la historia reciente -el enjambre de redes colaborativas, que iban desde los clubes de barrio hasta mutuales y sindicatos- que caracterizaban a la sociedad chilena trajo consigo la centralización impuesta en la toma de decisiones en todo orden y escala.

Revolución Democrática apuesta por un reordenamiento en las estructuras de poder para que el país viva una democracia plena, a todo nivel. A escala local, esto se traduce en un cuestionamiento constructivo en torno a las excesivas atribuciones que tiene la autoridad comunal. No sólo es inaceptable que las autoridades locales, tradicionalmente llamadas al aseo y ornato de los espacios públicos, tengan la potestad de administrar la salud y la educación de los habitantes de las comunas, sino que también resultan preocupantes los casos de alcaldes que pasan por encima de la ley, los cuales son cada vez más recurrentes.

No queremos ver más alcaldes desvinculados y ajenos a su comuna, no aprobamos que una autoridad elegida democráticamente materialice radicales modificaciones que transgreden la norma vigente, la identidad local, su patrimonio, y los anhelos de sus habitantes sin siquiera consultar ni informar a los afectados.

Es por eso que creemos necesario que existan herramientas de participación vinculantes en la que sean los vecinos los que decidan la forma en que se debe manejar el patrimonio físico y cultural de los espacios locales, así como también en otras temáticas como la salud o la educación, entre muchas más. Creemos que en el contexto electoral que se vive en todo el país, la opción de apostar por una mayor participación de la ciudadanía en la toma de decisiones, así como una mayor sintonía entre las autoridades electas y sus electores, son elementos cruciales que no deben ser ignorados ni vistos sin altura de miras por quienes aspiran a cargos de votación popular.

Sólo de esa forma será posible alcanzar una mejor representatividad y un mayor sentido de comunidad en lo local, y asimismo, una real ciudadanía, en un país que hoy aspira a convertir la democracia en algo vivo y no meramente formal.

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