Solidaridad con el pueblo de Coronel, VIII región, y denuncia de las “zonas de sacrificio”

El FRENTE ECO-SOCIAL de Revolución Democrática declara públicamente su preocupación por las consecuencias que para la convivencia comunitaria está alcanzando el hecho de considerar la ciudad de CORONEL, VIII región, como una nueva “zona de sacrificio”. Este tipo de situaciones se genera cuando, por privilegiar un concepto de desarrollo económico desvirtuado y perverso, la sociedad chilena es testigo de la condena de comunidades enteras a vivir en condiciones de contaminación de aire-suelo-agua inaceptables desde el punto de vista ético y repudiables desde el punto de vista político.

Desde el 6 de noviembre de 2013, tres vecinos de Coronel cumplen ya 40 días subidos a la chimenea de la termoeléctrica Bocamina II, como una forma desesperada de llamar la atención sobre esta situación en las autoridades nacionales de Medio Ambiente, y también ante las autoridades comunales y regionales.
La termoeléctrica Bocamina II está situada en medio del pueblo –como se puede apreciar en la fotografía adjunta. En Coronel se levantan, además, la termoeléctrica Bocamina I (ambas pertenecen a Endesa), y la termoeléctrica Santa María, de la empresa Colbún.
Algunas de las irregularidades detectadas en la operación de estas plantas industriales son:
1. Problemas con los sistemas de enfriamiento en Bocamina II, constatados por la Superintendencia del Medio Ambiente;
2. problemas con el succionamiento de agua de mar, permitiendo el ingreso de recursos hidrobiológicos. La termoeléctrica Bocamina posee falencias tecnológicas que posibilitan el ingreso masivo de recursos marinos al sifón de aguas de refrigeración, sin encargarse de las fallas;
3. según el abogado ambientalista, Lorenzo Soto, Endesa está operando el proyecto de optimización en fase III violando una sentencia de la Corte Suprema que ordena su tramitación por el Sistema de Evaluación Ambiental;
4. la misma Superintendencia de Medio Ambiente ha declarado y formulado cargos contra Bocamina II porque: “No cuenta con obra de descarga de líquidos del sistema de refrigeración a 30 metros de la orilla de la playa. Superó el límite de emisiones de monóxido de carbono. El sistema de desulfurización está inoperativo y hay fallas en el cierre acústico perimetral y en emisión de ruidos molestos”.
Las comunidades afectadas por la implementación de facto de un modelo de desarrollo que admite el sacrificio de las personas para el beneficio de las empresas y la producción –y que conduce a una experiencia contradictoria del desarrollo porque lo que se gana por un lado (aumento del PIB), se pierde y con creces por el otro (calidad de vida)-, siguen reaccionando con acciones autoconvocadas.
No es la primera vez que los vecinos y trabajadores de Coronel se “toman” la chimenea de Bocamina II. Ya lo hicieron en junio de 2012. Ya se manifestaron entonces  masivamente como pueblo frente a la planta. Nosotros manifestamos nuestra solidaridad con los vecinos, pescadores y trabajadores de Coronel en sus demandas por corregir efectivamente una situación que, de seguir adelante, pronto los convertirá en otro Ventanas.
¿Por qué, nos preguntamos, estas empresas pueden continuar operando contraviniendo resoluciones de los máximos tribunales del país, y de las agencias del Estado creadas para velar por el respeto a la institucionalidad ambiental que existe en Chile? ¿Existe en Chile un estatus legal en los hechos exclusivo para los poderes económicos, y diferente del que regula la vida de las comunidades y los ciudadanos?
Como Frente Eco-social de Revolución Democrática denunciamos estas “zonas de sacrificio” como el ejemplo más patente de un modelo de desarrollo equívoco que daña comunidades y ecosistemas, justificado por una visión miope de los beneficios que este tipo de proyectos aportan al país.