Tomar partido por un nuevo modelo de desarrollo urbano

En ciudades como las nuestras, donde la segregación periférica de nivel metropolitano ha sido el principal resultado del modelo de desarrollo urbano predominante de las décadas anteriores, es innegable que el derecho a la centralidad urbana (accesibilidad a equipamiento, oferta de transporte, oferta laboral, etc.) de los chilenos debe ser una prioridad para el Estado y las políticas públicas urbanas.
Pero, estas necesidades de carácter urgente, no pueden transformarse en la excusa para la hiperdensificación de las comunas centrales y pericentrales; en el contexto de un mercado inmobiliario apalancado por planes y subsidios que aseguran altas rentabilidades para las empresas inmobiliarias, mientras que concentran el riesgo político en los gobiernos locales y el riesgo económico en el sector público central que debe gastar cada vez más en subsidios a la localización de las clases medias y en comprar suelo con valores sujetos a la especulación inmobiliaria.
Además, este modelo de regeneración de la ciudad está afectando gravemente los modos de vida de las familias tradicionales de estos barrios, disminuyendo el valor de cambio y el valor de uso (calidad de vida) de sus viviendas; y por si fuera poco, vulnerando el derecho a permanecer en los barrios en que han desarrollado sus vidas, ya sea por el acoso inmobiliario o por la generación de barreras de acceso al mercado de la nueva vivienda, cada vez más cara y al mismo tiempo cada vez más pequeña.
Es evidente que bajo las lógicas del modelo neoliberal no es posible pedir a las empresas privadas que tomen decisiones en función de objetivos sociales. No obstante, la ausencia de regulación estatal efectiva sumado a los incentivos pro-empresariales de las políticas públicas urbanas han permitido la expansión urbana descontrolada que predominó las décadas anteriores y la brutal densificación de áreas centrales que ha predominado en los últimos años.
Estos fenómenos, además de generar enormes problemas sociales vinculados a la movilidad diaria, la concentración espacial de la pobreza, la ocupación de zonas de riesgo geológico para actividades residenciales, entre otras; han permitido evidenciar la crisis de nuestras ciudades como motor del desarrollo social, demostrando espacialmente la desigualdad de nuestra sociedad y transformándose en los principales desafíos para la construcción de ciudades integradas.
En el mismo sentido, la segregación y la gentrificación como dos partes del mismo modelo privatizado, excluyente, de nula sensibilidad con el patrimonio y basado en el endeudamiento, ha impacto fuertemente en la pérdida de la democracia urbana entendida como la posibilidad de todos los que conformamos la sociedad de tomar las decisiones respecto del futuro de nuestros barrios y de ejercer el derecho a la ciudad en plenitud.
Por esto, la Comisión de Ciudades y Territorios de Revolución Democrática propone avanzar hacia un modelo de ciudad compacta, entendida como el equilibrio entre el derecho a la centralidad de todos los ciudadanos y el derecho a permanecer de los vecinos tradicionales de los barrios centrales. En definitiva, un modelo que privilegie la densificación por sobre la expansión y que al mismo tiempo asegure la integración social y estándares equitativos de accesibilidad a equipamientos públicos y servicios urbanos, mediante políticas públicas que prohíban la expansión descontrolada y generen densificación con la adecuada conservación de las condiciones ambientales, sociales y culturales de los barrios.
Y a pesar de que la actual Política Nacional de Desarrollo Urbano (2014) que propone entre sus principales ejes la Integración Social, la Identidad y el Patrimonio es un avance en la consecución de estos objetivos, RD Ciudades invita a Tomar Partido para avanzar de forma decidida hacia una nueva institucionalidad urbana donde el Estado asuma un rol más activo en la gestión del suelo, y una nueva gobernanza donde la participación ciudadana sea pilar del desarrollo urbano. Asimismo, es de vital importancia revisar el sistema completo de políticas públicas urbanas, y sobre todo aquellas que dan plataforma al actual modelo ya descrito.
Hérnan Orozco
Comisión de Ciudades y Territorio Revolución Democrática
Columna publicada en El Mostrador el 14 de diciembre de 2015