Tributaria y proceso constituyente: los recursos que necesitaremos en una Nueva Constitución

Editorial por Giorgio Jackson, jefe de bancada RD.

Nadie pensaba hasta antes del 18 de octubre pasado que el año 2020 sería tan fundamental para el futuro de este país. Ni siquiera las personas más optimistas que abogaban por una Asamblea Constituyente podrían haberse aventurado a vivir un proceso en el mediano plazo. Y aquí estamos, ad portas de un plebiscito para que Chile decida y con un partido que entregado al 100% porque la vía democrática sea el sello de una nueva carta fundamental.

Un momento histórico, sin duda, que debería ser acompañado con muchos recursos frescos para financiar las demandas que el pueblo reclama. Cómo hacerlo de otra forma si la gente se cansó de esperar y de escuchar excusas para todo.

Sin embargo, a este 2020 Constituyente le faltará eso. No será de otra forma, a menos que el Gobierno decida endeudarse porque acaba de abrochar una Reforma Tributaria tímida y que no dará abasto para lo que necesitamos. Está bien, ya no tenemos reintegración tributaria y se acabó el mito de que reduciendo a impuestos a los grandes empresarios estos por arte de magia invertirían más para dinamizar la economía. Pero también se eligió no explorar cosas que iban al corazón del sistema.

¿Por qué después de las movilizaciones más masivas desde la recuperación de la democracia, en las que la sociedad ha consensuado un diagnóstico de grandes injusticias sociales e insuficientes garantías de derechos, el gobierno no está dispuesto a llevar a Chile a los niveles de carga y progresividad tributaria que tienen los países desarrollados?

Fue el mismo ministro de Hacienda, Ignacio Briones, quien dijo que para solventar todo lo que el pueblo ha reclamado se necesitan otros 8 puntos del PIB, siendo que su Reforma Tributaria recién aprobada llega apenas al 0,7%. Muy poco para los desafíos constituyentes, que sin duda cambiarán por completo la manera en que hoy están administradas nuestras pensiones, la salud, la educación, la vivienda, el medio ambiente y tantos otros temas que nos impactan a diario.

¿Son esos temas de los que hablaremos después de ganar el plebiscito de abril? Claro que sí. Pero sólo podremos llevarlo a cabo si nos atrevemos a ir más allá, a que el Estado recaude más impuestos de los que más tienen, a incentivar con impuestos verdes que no se siga contaminando en nuestros territorios. 

Este es el momento de avanzar en una dirección en la que recaudamos los recursos necesarios para garantizar derechos y tener un desarrollo sostenible y equitativo, donde las personas con más recursos en el país paguen más impuestos; donde avancemos en la desintegración del sistema tributario para que las empresas efectivamente paguen un impuesto corporativo; y gravar a quienes más contaminan y ponen en riesgo la salud de la población.

Es lo que le hemos propuesto a este gobierno, sin éxito, pero que sin duda alguna el Chile que queremos construir entre todos y todas, por el que hemos venido trabajando todos estos años y por el que diremos Apruebo el 26 de abril, debe tenerlo.