Editorial | Macrozona centro: ¡Militantes, actívense!

Por Marcela Sandoval Osorio, vicepresidenta macrozona centro.

Muchas veces hemos escuchado que el primer contacto con los problemas de vecinas y vecinos se da en las municipalidades. Y es cierto, los municipios son la llave a una serie de respuestas que demanda la ciudadanía sobre su entorno, el acceso a la vivienda, la salud, la seguridad y tantos temas más que, en conjunto, constituyen un largo listado de problemas que se cruzan y que impactan directamente en cómo vivimos. De ahí la importancia que esta llave abra las puertas que necesita la ciudadanía y no se convierta en un cerrojo constante a sus necesidades como hemos visto en varias comunas del país. 

Revolución Democrática ha estado desde sus inicios pensando en cómo contribuir a las transformaciones que por décadas la ciudadanía ha estado reclamando, pero junto con eso imaginando un modelo donde esté presente una visión de sociedad con más justicia social, distribución equitativa de los recursos, una mirada solidaria respecto a la protección y acceso a nuestros derechos sociales, el respeto por la diversidad de identidades y un nuevo paradigma de desarrollo que ponga freno al extractivismo desmedido de los recursos naturales. Esta visión global perfectamente puede ser aterrizada en contextos locales. 

En la Región Metropolitana está la mayor concentración de población del país, donde las comunas del sector oriente presentan grandes contrastes con la mayoría de las comunas del norte, poniente y sur de la región. Desde los paisajes, más o menos áreas verdes, viviendas más o menos grandes, más o menos iluminación, más o menos zonas pavimentadas, más o menos zonas pobladas, más o menos industrias. Este listado puede ser infinito si buscamos parámetros de comparación, sin embargo, cada comuna en sí misma presenta nichos de desigualdad, algunos más visibles que otros, como por ejemplo, lo que viven muchos adultos mayores en comunas acomodadas, donde la pobreza se esconde. 

Debemos enfrentar los desafíos locales de la región mirando su diversidad. En aquellas comunas donde los presupuestos son altos es posible pensar en modelos de gestión eficientes donde exista mayor inversión en infraestructura comunal, cultura, derechos sociales, manejo de residuos y seguridad. Y en aquellas que cuentan con presupuestos mucho menores y las necesidades son cuantiosas, priorizar en lo que es una urgencia, como puede llegar a ser la mitigación de emisiones contaminantes o la erradicación de rellenos sanitarios cercanos a donde vive la población, pero sin descuidar esos temas que hablan de un modelo más justo de sociedad, como es la garantía de derechos sociales a nivel comunal. 

RD se formó para ser alternativa y eso significa hacer un camino en varias direcciones. Tenemos que avanzar hacia una cultura militante que permita a quienes confiaron en nosotros y nosotras para ser partido, acercarse al proyecto que podamos construir en cada comuna, haciéndonos cargo de los desafíos territoriales y de sus comunidades. Debemos mirar experiencias de gobernanza local en Chile y otros países que nos enfrenten al ejercicio real de la política comunal con acciones que se pueden reproducir o mejorar. 

Debemos identificar más allá de nuestro partido, en la construcción que hacemos con las organizaciones sociales y con las otras fuerzas políticas del Frente Amplio, la posibilidad de generar un proyecto robusto que logre despertar a la ciudadanía que hoy siente que votar por unos o por otros no resulta un hecho diferenciador. Romper ese cerco implica justamente diferenciarnos. Debemos decir fuerte que disputaremos en todas aquellas comunas donde la corrupción y las faltas a la ética pública han sido parte de la normalidad de muchas gestiones municipales en la Región Metropolitana. Aprender a decir fuerte que no transaremos la posibilidad de ir a disputar a aquellos que han construido una cultura política asociada a la cooptación y el clientelismo. Aprender a canalizar la indignación hacia un proyecto que nos permita transformar las comunas de Chile. 

Para todo ese desafío necesitamos a una militancia activa y convencida que con su esfuerzo se construye entre todos la posibilidad de ser una alternativa para las comunas de la región y del país.